Autotune por la vereda tropical: 10 líneas para entender el trap latino

Como un hijo bastardo del rap, el trap latino ha logrado romper con una noción de tradición y geografía, volviéndolo más volátil y expansivo.
Ricardo Pineda
Fotos: Arcángel, Bad Bunny, Anuel AA. Instagram oficial.

“No más héroes, por favor, puñeta. Que el panteón ya está lleno”, se escuchó decir al fondo del paseo de las luminarias de la música… seguramente, fue un representante del trap latino.

El hijo bastardo, malhablado y encabritado del rap está llegando a una mayoría de edad en América Latina, si bien en plena forma, también de una manera extraña, anómala y difícil de marcar el paso. 

Foto: Anuel AA, Instagram oficial.

Hablamos de un continente y un género musical que se encuentra siempre en construcción; uno donde la doble herencia, la camisa extraña y apretada de las conquistas europeas, sumada a la presencia anglosajona intermitente, pesa para bien y para mal.

Es difícil trazar una misma historia que haga justicia a un movimiento que parece apenas ir tomando vuelo, difícil, probar un veneno que se encuentra en la cola de los alacranes que habitan hoy hasta debajo de las piedras.

Pero aquí hay algo, aquí se garabatea y se cocina un estofado bien duro. Aquí te van 10 lineazos para entender el trap latino:

1. El trap latino es tráfico

Podríamos decir que, desde sus inicios, cuando parecía proto-reggaetón o continuación diluida del rap con un mucho de flow panameño, colombiano, chilango, boricua, inca o gaucho, el trap ha marcado la impronta de su identidad inconsciente y libertaria: la mezcla, la facilidad para producir, la simpleza y la ausencia de reglas. El dealer del bloque o el niño rata de internet por fin tuvieron justicia. 

Los traperos maman Youtube desde pequeños, les gusta la vida fácil, se vale del barrio y se come el lingo que sólo viviéndelo puedes olerlo y saborearlo.

Se trapichean estilos, se parten influencias y se hace una sola cosa que hoy está en la mera cima. Si te preguntas cómo Bad Bunny, J Balvin y todos ellos están arriba, te la vo’ a poner fácil: somos todos, somos años y somos mezcla, al final de cuentas: Tráfico. 

Foto: Bad Bunny, Instagram oficial.

2. Es una caja con lápiz y papel

Técnicamente, las cosas son fáciles en el trap. Aunque es más complejo que sólo un autotune, bases dobles y lo que puedes garabatear en el Fruity Loops (FL Studio), el Ableton o el Pro Tools de tu primito, la cosa en sí se vuelve repetitiva, pero ahí está el reto.

Sonar auténtico, con personalidad, carisma, y decir algo que tenga sentido entre medio millón de exponentes, tiene muy su chiste. 

3. Caribe, calle y birras malandras

Ya no se adapta el Bronx en Puertorro, ya no se piensa en Chicago a lo berraco, ni se quiere ser cholo hablando lunfardo. En el trap latino hay pioneros que cuentan una historia y crearon una escuela. Pregúntale a los que hoy cortan el tabique: Arcángel, Messiah, Yaga & Mackie, Randy, De La Ghetto, Nicky Jam o Hadrian Salguero.

Foto: Arcángel y De La Ghetto. Arcángel, Instagram oficial.

4. Sin geografía, por favor

En esta historia pasa algo que hasta los árabes han estado presente en el flow latino, con todo lo africano, inglés, italiano, gringo y español que eso pueda implicar. ¿Quiere un ejemplo fresquito? Fácil, ya está. Como nunca en la construcción de una corriente o estilo, España había sido tan importante. Esa parte a la que antes se le llamaba Iberoamérica, hoy congela las listas papi.

Pregúntale a Rosalía ganando premios latinos en el mainstream absurdo, pero también a Yung Beef, que su más reciente material incorpora a puro trapper chileno. El trap latinoamericano, entre más transfonterizo, mejor.  

5. La verdad es más punk de lo que tú piensas

Hay quien cree que J Balvin es una estrella inalcanzable, o que los Whitest Taino Alive son devotos fieles del trap, cuando detrás de todo hay es una runfla de mocosos como tú o como yo: roquers, salseros, piedrosos, skaters, ex oficinistas y gente distópica con placeres dipsómanos jugando al rap. Más actitud que tus ganas de escuchar una megaproducción. Aquí, lo repetimos, vamos todos juntos.  

6. Un espejo, un engaño, tan grande como tú lo quieras

Ahora es bien amplio y lo escucha hasta el novio nonato de tu primita. Hay para todos, incluso trap cristiano y vertientes de humor, pero también esa amplitud, oportunismo y hegemonía que pudiera parecer un molde pasteurizado están diciendo algo importante: América Latina, por primera vez en su historia comanda su propia historia, segura de sí misma, con un desprendimiento notable de sus partes colonizadoras.

Y si bien la cumbia, la salsa, el rock mismo y una pléyade más de expresiones enfocadas en la canción, la electrónica y la pista de baile han dado cuenta de esa contundencia histórica, al menos estas últimas dos décadas, a través de algo que pudiera parecer un molde como las bases traps, la eclosión transcontinental es en sí misma una verdad que se baila, se canta y se siente desde las casas hasta los confines más herméticos del mundo. 

7. Siempre fresco, siempre el mismo

El trap latino no envejece. A pesar de que ya comenzamos a ver a cuarentones entrándole al juego pese a la gravedad y la biología, aún no ha llegado (por fortuna) un trap otoñal. Morir joven, sumar entre todos, renovarse, manteniéndolo fresco. 

8. Un juego, una fiesta

Aunque como en todo salón de clases hay jerarcas y envidiosos, riñas, la verdad es que el trap latino muestra un abrazo entre el mainstream y el under como pocos.

Desde 2015, España, Puerto Rico, Colombia y República Dominicana le prendieron la mecha a los charts con lo mejor de gente como Ozuna, Noriel, Anuel AA, Bryant Myers, Kevin Roldán, Darkiel, Brytiago, Lary Over, Bad Bunny, Almighty, Darell, Anonimus o Juhn “El All Star”.

En los videos la cosa es colectiva, los hermanos se frontean y se aman también. Entre todos nos cuidamos.  

Foto: Ozuna y Bad Bunny. Bad Bunny, Instagram oficial.

9. Es un río en el que uno se baña 200 veces

Si te suena a rap vieja escuela, pero a drill de nueva escuela, ya entrado a reggaetón y bien entrada la noche hard core, estás en el lugar correcto. El trap latino es un siempre pero nunca de todos los días, sólo habrá que fluir con él. 

10. Es un veneno que no cura, una herida que no sana

¿Experimental?, ¿más pop?, ¿post-trap?, ¿trap everything con ajiaco y chile cuaresmeño? La grasa es amplia, y si el futuro ahora luce constreñido, no importa: lo vamo’a seguir ensanchando. ¿Quieres más?

Una columna semanal por Ricardo Pineda / @PinedayAguilar.