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Columna Slang | Egos, especulaciones y fantasmas: Drake y la materia prima de la fama

Para algunos es la figura más relevante de la última década, para otros un publicista con cierto tino y talento. ¿Qué esconde la sonrisa de Drake?
Ricardo Pineda
Foto: Instagram Oficial Drake.

Y no hablamos de cualquier sonrisa, sino aquella que poseen los exitosos top del mainstream occidental moderno, la de aquellos que se saben en la cima. Drake vendiendo canciones y colocando hits como una racha inédita de home runs, un tipo acostumbrado a la fama desde ya hace casi dos décadas también es un jugador más ―a punta de cartera― de su equipo favorito, Toronto Raptors.  

Desde hace diez años, Drake es también el nombre más recurrente cuando se habla de transformaciones importantes al interior de la industria musical. Ese que hizo real y rentable la eventual decadencia de los discos completos como obra y quien puso los millones en las piezas sueltas.

Drizzy es el medio y el mensaje, quizás uno menos turbio y jabonoso que el que articula alguien como Kanye West, aunque también sea un fruto nato del fenómeno Ye. Y es que el rapero en cuestión, tiene un menor calado habilidoso cuando de rap “rima consistente-mantenlo real” se trata. ¿Eso le resta méritos?

Hay gente de la red que solo quiere ver arder a las grandes figuras porque representan ese sistema de cosas que no van con sus preceptos y valores. Mientras tanto, los acólitos del autor de Hotline Bling” y Passionfruit” precisan: no son críticas o diatribas, son muestras de envidia. Los haters virtuales también son claros: mucho ego y poca obra realmente sustanciosa. La fama es así, Drake es así, pero… ¿y la música?

A Aubrey Drake Graham le ha correspondido encarar un tiempo particularmente complejo para ser una figura pública. Un tiempo en donde el exacerbado culto a la personalidad ya no exige solo un carisma innegable y dos o más talentos. Drake sabe que para destacar, y vaya que lo viene haciendo desde aquellos días de fórmula. En donde la actuación Disney a lo Britney o Christina Aguilera marcaron la pauta y proporcionaron a un joven integrante de la serie Degrassi: The Next Generation las tablas suficientes para saltar a la fama.

De los creadores de También los Actores Quieren Rapear y Ahora Quiero ser un Cantante, 2006 fue un año decisivo para que el canadiense apareciera en la escena con su mixtape Room For Improvement y formar parte a la postre del cobijo del rapero multipremiado Lil Wayne, a través de su sello Cash Money Records. Una estrella del rap moderno había nacido. 

Y como en el rap la competencia, los méritos y las credenciales suelen ser la puerta al paraíso, Champagne Papi no ha dejado de intentar ir por todas esas canicas desde su gran catapulte al estrellato en 2010; al granjearse de colaboraciones que le traigan oro a su costal y facturar productores de altura, incluso a costa de que se le señale de apropiación cultural. Un fenómeno que parece ser el signo de los tiempos (say hello to my little friend, la Rosalía). En el caso del canadiense, con géneros como el drill británico.

Desde exponerse ante cámara y ser protagonista de las turbulencias más cuestionables; buscarse beefs con raperos como Common o Pusha T ―aunque se lo lleven de calle en la lírica y la rima―, hasta batear acusaciones por su temperamento, el acercamiento a mujeres mucho menores de edad que él o ser objeto de críticas relacionadas con su actuar, pensar y respirar… Todo aquello que una figura de su talle padece, pero que de alguna manera Drake tiene el talante para sostener. 

Foto: Drake, Instagram Oficial.

Escritor, actor, productor, empresario y famosísimo rapero que debutó en el número uno de la lista Billboard en 2010 con Thank Me Later, ha sido más un artista de movidas, de sencillos y de artegios de marketing que de producciones sólidas en sí. Las constantes críticas a la inconsistencia de sus obras completas no han sido pocas, sobre todo con Views y Scorpion, de 2016 y 2018 respectivamente. Sin embargo, eso parece tener sin cuidado al ego de Drizzy, quien sabe que lanzar discos es solo una parte de sus cientos de obsesiones y que la mala publicidad, al final del día, es publicidad. 

 

Contradictorio como pocos, Drake se graduó a empellones de la secundaria, y a los 25 años, pagó 1,600 dólares por un libro de su interés: la primera edición de Harry Potter. Con esa misma edad, alcanzó uno de sus grandes sueños: tener en la bolsa 25 millones de dólares. Nada mal para alguien que tuvo dificultades económicas a los 15 años y que parece siempre ser agresivo en sus apuestas.

Hoy, esa cantidad se ha multiplicado poco más de cuatro veces y los galardones de su obra no dejan de suceder como cascada: millones de ventas en discos, un lugar en la historia junto a sus amigos y contemporáneos más acaudalados Rihanna, DJ Khaled, Jay-Z, Eminem, Timbaland o Jamie Foxx.

Y sin embargo…

Drake luce entregado en sus videos y conciertos, esos que cobra en un millón de dólares. No es el rapper acomplejado con su vida oscura, o al menos eso aparenta. Lo que sí hay es una voracidad tremenda, ¿una ansiedad insaciable? Por ser más y más, pasando por encima de las acusaciones que alguna vez Meek Mill evidenció sobre el uso de ghostwriters en sus discos (escritores fantasma anónimos). Convirtiéndose en el emblema más notorio de esa nueva generación de raperos que le restan a la rima y le suman al romanticismo del gañán. Y la fórmula parece funcionar: soy un villano y tengo sentimientos, parece decirnos el autor del gran Nothing Was the Same (2013). 

Surge de nuevo la pregunta, ¿eso le resta méritos? En enero de 2020, cuando las críticas de que Drake estaba “robando” el estilo británico tocaron su pico más alto, el rapero Stormzy salió a dar un buen espaldarazo al canadiense, al asegurar que una canción como “War” traía más cosas buenas que negativas al drill de Reino Unido. “Creo que ayuda porque Drake es innegablemente un artista enorme y gigantesco, y también un artista increíble (…), que alguien así rinda homenaje o reconocimiento a un estilo o género es indudablemente algo bueno, positivo”, declaró Stormzy en una entrevista exclusiva con el presentador de radio Charlamagne Tha God.

Sin embargo, Drake parece tener ya un imperio, una mansión construida sobre un terreno en donde antes existía un aprecio por las rimas, los discursos y la credibilidad como artistas para ganarse un escaño digno en el mundo de la música. 

Drizzy parece adelantarse a las reglas del juego, en donde el tino para ser un meme es publicidad gratis, en donde la viralidad es parte del negocio (uno de los máximos megáfonos del YOLO), y en donde en el mundo las grandes canciones son tan solo un abrigo y accesorio extra que parece ser sostenido por todo lo demás.

Foto: “Hotline Bling”, Youtube Drake.

Eso sin duda tiene sus frutos: en términos de venta, Drake ha sido más grande que The Beatles, al colocar siete canciones entre los diez primeros puestos de la lista Hot 100 de Billboard. Más grande que Michael Jackson, al posicionar 31 canciones entre los diez primeros lugares de la lista. 

Sprite, Nike, Apple, trap, pop y R&B, romper mesas, gritar mucho y agarrarse a golpes y luego a abrazos con Chris Brown… Este es el imperio de @champagnepapi, quien ha decidido ser un síntoma más de los excesos y alcances de la farándula, esa que hoy exige un mérito extramusical, multitasking y un carisma ambivalente para destacar.

De vuelta al ruedo: ¿Esto le resta méritos a Drake? Hay gente que piensa que alguien así de famoso, millonario y multifacético debe tener razón en algo, o al menos hacer de forma única tres de las diez cosas que hace. Si además tomamos en cuenta que actualmente el rap es el género musical de mayor arrastre en el mundo occidental moderno, y sobre todo, que las figuras que lo articulan se han expandido en sus linderos, hoy en día un rapper del talante de Drake es completamente comprensible y lógico, con todos los síntomas de valía y perniciosos que esto pueda implicar. 

En el presente, la calle, la jerga y la cultura “real” del hip hop se mantiene en su sitio y son muchos quienes la activan y la hacen evolucionar como un camino válido de identidad y conocimiento. Pero son millones y millones de personas ajenas a esta quienes la disfrutan y se benefician de ella. Así de grande, adictiva e importante es. En este juego, Drake es un actor que sabe interpretar su papel con naturalidad, pero quizás siempre se note que está en personaje. ¿Esto le resta méritos?