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Columna Slang | Pepino loco de la A a la Z: un alfabeto para el rap español

Primero fue la imitación, luego la traducción y la búsqueda de una identidad. Este es un breve repaso por la fortaleza del rap hecho en España.
Ricardo Pineda
Foto: La Mala Rodríguez, Francis Tsang/Getty Images.
Una columna semanal por Ricardo Pineda / @PinedayAguilar.

Antes, en sus inicios, el rap fue una cosa casi exclusiva de los Estados Unidos, aunque no por mucho tiempo. Un nuevo lenguaje había nacido y expandido las posibilidades de la expresión verbal y musical; una revolución. Y si bien en el Reino Unido no tardaron en absorber la moda y comenzar su propia versión, en España posfranquista las cosas eran un poco distintas, previo a los días de internet, los juegos olímpicos y la explosión brutal del libre mercado. Todo sonido extranjero estaba radicalizado y pasaba por un tamiz local irrefrenable. Habría que adentrarse un poco a su historia y su relación con su lenguaje y cultura, para comprender el rap español a profundidad.  

Buena parte de la identidad, prestigio y singularidad que tuvo al rap español en la cima por poco más de una década viene de su larga relación con el lenguaje que hoy rige América Latina y un desarrollo propio del ritmo, la lírica, el estilo y la forma, pero también por un discurso que habló de una realidad mucho más precisa en sus historias, que poco tenía que ver con el Bronx, la guerra de pandillas y la comunidad afrodescendiente. 

Acabas de cumplir los 25 con los huevos negros y te crees que estamos en Nueva York, escuchando a Camarón no me puedo liar a tiros, pero estilo de competición traigo por bendición…”. Se muera la madre, La Excepción, 2003.

Como cada historia, todo tiene un comienzo, y el del rap ibérico data de los albores de 1984 en Madrid, con adolescentes interesados por verse diferente, aprender del breakdance, el graffiti y el movimiento naciente que conoceríamos como hip hop.

Su identidad más profunda también tiene un rastreo similar al de muchas versiones locales del género en el mundo; enraizadas en las rimas, las repeticiones y el humor de sus figuras culturales previo a la década de los ochenta, con Nino Ferrer o Pepe Da-Rosa como los primeros referentes involuntarios.

Así como los coqueteos tempranos con el género en castellano: “Pero qué idea” de Pino D’Angio o “La cotorra criolla” del comediante venezolano Perucho Conde de 1980, que para muchos es algo así como el primer rap en español, ―toda vez que una adaptación de “Rapper’s Delight” de Sugarhill Gang lo puede ser―. Y si lo quisiéramos rastrear más español, Alaska y Los Pegamoides tienen en “Bailando” un referente rock con aquello de “Muevo la pierna, muevo el pie, muevo la tibia y el peroné”.  

Dj Ventura, en 1983, editó un maxi-single considerado como el primer disco de rap español hecho y derecho, toda una piedra fundamental y consciente, que prendería la mecha de toda una generación de rappers que edificarían una escuela no solo para sus provincias y su país, sino también para todo el universo de habla hispana.

Este pequeño paso para el rap pero gran salto para el hip hop mantenía ya una impronta social, que a la postre sería el pilar del rap consciente tan característico de buena parte del género en España. 

En su libro 25 años de rimas (2010), El Chojin, rappero español de ascendencia ecuatoguineana, precisa que la evolución del rap español no se entiende sin la migración que lo enriqueció y lo despegó en poco tiempo de la herencia estadounidense. Al poco rato, jamaicanos y africanos comenzaron a ampliar los horizontes y para 1987, el sonido y la moda del breakdance ya había cesado para comenzar a trabajar más las rimas. De esos días destacan Ciudad Jardín, Buena Temperatura y Pedirás Arnica

Fueron esos pasos de gigante que los españoles comenzaron a dar fuera de su pop, de su flamenco, de su folclor y de la influencia electrónica europea, pero sobre todo fuera del mismo rap original lo que lo comenzó a posicionar para terminar de estallar rumbo a la década de los noventa. Innovando y experimentando con lo que se pudiera, ¿pensabas que Limp Bizkit y esa generación de rap-core fueron los primeros en amalgamar las rimas con el metal? Seguramente habría que referirse al Def Con Dos más punzante de 1988 

Gastar rimas, desarrollar bases y terminar una época inicial. El de 1989 fue un año importante para el rap en España, pues cerraba un ciclo y abría otro con artistas de la talla de Sindicato del Crimen, Masters TDK,‘Mc Randy o Dj Jonco, Código Mortal, Sweet, Estado Crítico y Poder Oscuro, entre otros. Estos materiales trajeron consigo poco éxito comercial pero cimentaron una escena que finalmente alentaría a generar innumerables maquetas de grupos y exponentes solitarios en un corto periodo subsecuente.

Álbum, Rap’in Madrid (1989).

Historias del rap en España hay muchas, pero una muy importante fue cuando Run DMC tocó en la Sala Revolver de Madrid en 1991. El 90% del público afrodescendiente, ¿y los teloneros? Def con Dos. Esa adrenalina, poder e incluso violencia no podría sino hacer más crudo lo que vendría para la cultura ibérica del hip hop. 

Insistir sobre una identidad propia es hacer del rap una carrera de largo alcance. Las primeras maquetas de Underrap así lo presagiaban, también BZN y sobre todo la leyenda, MC Randy

Jugar al rap pasó a ser un deporte de pasión, y posteriormente, un arte serio en pleno desarrollo, con letras reales, más complejas y poéticas, que plancharían el terreno para la segunda mitad de los noventa. Artistas como El Perro y El Club de los Poetas Violentos ya llevaban en el nombre la cruz para avisar de lo que se trataría el rap de Madrid o Zaragoza de la siguiente generación. El sello Zona Bruta había llegado al vecindario. 

Disco Madrid, zona bruta (1994) de El Club de los Poetas Violentos.

Kase.O de los Violadores del Verso quizás es hoy en día la figura del rap español más conocida fuera de España. Y si bien su combo fue la catedral del rap de 1999 a 2007, su estilo, trabajo y prestigio no se mantendría incólume de no haber sido por el trabajo de rappers de la talla de Jota Mayúscula y el ya mencionado Club de los Poetas Violentos. Mismo que abriría la puerta a la era dorada del rap ibérico con el rap hard-core y sus contemporáneos, Los Verdaderos Creyentes de la Religión del Hip Hop, de donde nacería la leyenda de Kultama, así como la primera Mala Rodríguez, SFDK, Frank-T y Ari (Arianna Puello).

Foto: Kase.O, Facebook Oficial.

La Excepción, como su nombre lo indicaba (que confirmaba la regla), fue un combo rapero que si bien comparte generación con los de arriba mencionados y otros como Nach, Juan Profundo, Sólo los Solo, 7 Notas 7 Colores (Mucho Muchacho) o La Puta Opepé, se cocía totalmente aparte al no echar mano de la dureza callejera, pero sí del folclor español, la vida provinciana y el humor, un combo que si bien nunca fue de los más poderosos sí marcó un precedente para relajar y ampliar al género.   

Mención honorífica a la primera generación dosmilera, quienes heredaron la fortaleza y el tinglado de sus predecesores, quienes pusieron en el mapa una gran verdad para el género en habla hispana por primera vez. Se podía hacer y vivir de solo hacer rap en español. El estilo poco a poco impregnó y enriqueció la manera de hacer rimas en América Latina (por ejemplo en México se dejó de mirar al hip hop de Estados Unidos, incluso el de la frontera norte, para abrazar el estilo español). Pero ese diálogo y primeras escuchas de artistas como Elphomega o Hablando en Plata también vino de regreso de América Latina a España, cuando los rappers comenzaron a incorporar slang y estilo latino a su trabajo. Un ejemplo está en el Kase.O de la última década, quien no se entiende sin la riqueza latinoamericana en el género. 

Nada es para siempre y esa época dorada de la primera década del siglo XX tuvo que ensancharse lo suficiente para dar paso a las nuevas generaciones, ya sea en plan político (ZPU, Los Chicos del Maíz o Flaco), personal (Foyone) o incluso de alcances más “pop” (Porta).

Ñeque” es una palabra de origen 100% latinoamericano, que hace referencia a la fuerza y al vigor. Al igual que este vocablo atípico, la última década ha sido clave para el rap en español, que ha significado la diversificación y el robustecimiento del género, aunque habría que ser claros que la época dorada del rap ibérico ha perdido fuerza para dejar que países como Chile, Colombia, Uruguay, Argentina y México facturen hoy el mejor rap en castellano. 

Opuesto a la aseveración anterior se encuentra la llegada del auto-tune, el trap y el estilo romántico a España, lugar desde el cual encontramos a nuevos jugadores del juego, quienes han dejado el cansino estilo reflexivo y verborreico de los raperos españoles de la generación pasada para agarrar la agresividad directa o el carisma como arma principal. 

Pxxr Gvng / Foto: Fabián Ramírez Zugaide.

Porta mismo, pero también C. Tangana, Cecilio G, Pimp Flaco, Kinder Malo y por supuesto, todo aquello que orbita alrededor de la La Vendición Records (Pxxr Gvng, Albany, Los Sugus, Takers, Los Zafiros, Gipsy La Fe, La Zowi, etc.), así como los granadinos y aflamencados Maka y Dellafuente, entre muchos otros.  

Quien diga que el mejor rap en español solo está en España quizás se ha perdido buena parte de la película. Pero también aquel que piense que no es importante para que el lenguaje y la jerga de cada localidad desarrollara su identidad propia, podría escuchar cualquier tema de los mencionados en este alfabeto para percatarse de lo contrario.  

Rap deporte, rap solo, “rap, como forma de vida, vida perdida por la mujer y la bebida. He perdido el rumbo pero soy feliz, con soledad, rap, jazz… ¡y whisky!” cantaba inocentemente Kase.O hace 21 años. Hoy, un rap así suena nostálgico, lento y desfasado, incluso incorrecto. Pero en su momento fue un martillo que, como las propias palabras de lo Doble V pregonaba, fue un preludio de lo que hoy congela el mercurio. 

Solo el tiempo nos dirá si regresarán esos tiempos de gloria, si todo el rap en español vendrá junto por sus huestes frente al eterno imperio anglosajón.

Todo es un ciclo, y lo que en un principio fue fiesta para luego apuntar a la realidad social y la manera de rimar, pronto pasó a la dureza de las calles, la borrachera y la precariedad económica. En su última época, la unificación antirracista y pacifista del rap español de la década pasada, hoy se encuentra prácticamente diluida. 

Underground es la clave del pasado y será la clave del futuro. Un puente y un mensaje en clave. Los elementos siguen intactos, pero los tiempos son otros. Aunque hoy todos esos mitos están en entredicho como un romanticismo cuestionable para algunos. 

VAN17INO6, Pandemic Fingaz, Enjoy Canoa, La DrogaLab y Sinc0 son parte de una generación reciente de raperos que hoy defienden la bandera del género desde otros linderos, unos que están en una agudeza social mucho más diversa, tecnologizada y global, pero también más decadente, angustiosa en sus reflexiones y directa en su forma de explayarse. 

Wu-Tang Clan fue una de las referencias más sólidas del género, un sueño de muchos raperos ibéricos por años. En cuanto España volteó a ver a su lengua, sus calles y su gente, ese sueño se esfumó y lograron atender una tradición de mano, gestando una voz. Actualmente, resulta más una cosa positiva saber que no hay un “Wu” español ni por asomo.  

Xhelazz, al igual que un montón de raperos que prometían mucho, han tenido una vida fugaz en la escena rapera de España. Pero de alguna manera resulta loable el nivel de compenetración en una tradición que hoy lo mismo nos ayuda ubicar a figuras de paso como esta, que leyendas como Tote King, Zatu, Bufank, Rebel y muchos más. 

Yung Beef nunca imaginó revolucionar el juego desde una renuncia a la tradición. ¿Está ahí la respuesta? La radicalización de jugar fuera del underground y utilizar el mainstream ha parecido una nueva actitud. Más emparentada con el cinismo punk y unos arrestos de la generación posinternet, que con la escena de las barras, los productores de beats y amantes de los cuatro elementos. Sin embargo, sigue habiendo una suerte de amor por el rap que se nutre, una nobleza que integra pese a todas las rasgaduras.  

Zona Bruta, el icónico sello independiente de Madrid, que junto a Yo Gano y BOA plantearon una industria inimaginable para tu rapero español favorito, hoy son los pilares que guardan esa memoria dorada del género, manteniendo el mito de Sicario, Zenit, Dnoe o Mr. Rango en una palestra importante… ¿Será que esa fuerza inspire a una nueva generación?

Escucha aquí un playlist con las canciones de rap español mencionadas en este alfabeto: