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A 10 cuadras de mi bloque: Hip hop, esa fiesta interminable

Más allá de un suceso o una figura, el hip hop se ha nutrido de múltiples historias, ángulos y subjetividades que hoy lo mantienen en la cima del mundo.
Ricardo Pineda
Foto: Diseño Slang | A Tribe Called Quest - Public Enemy/ Getty Images.

A veces solo basta con un chispazo para incendiar todo el vecindario. La gente de a pie lo sabe, tú mismo que estás leyendo esto lo sabes. Es obvio; lo vives y lo sientes con la H-con la I-con la P, también con la H-con la O-con la P. Ahora es una hoguera segura, un calentador de pensamientos, acciones y emociones que llevan ya 47 años respirando en el planeta bajo el nombre hip hop.

Pero antes no había internet, y lo que resulta tan obvio para ti era una revelación mayúscula para los demás. ¿Cómo? Con una fiesta, por ejemplo. 

A diez cuadras de aquí, en un multifamiliar de ladrillo rojo. En el 1520 de la Sedgwick Avenue, en el corazón del Bronx. Nueva York, por supuesto. ¿La fecha exacta? 11 de agosto de 1973, ¿el motivo del festejo? El maldito regreso a clases. ¿La responsable? Una bella visionaria de nombre Cindy Campbell. ¿Su hermano? El creador involuntario del break, DJ Kool Herc (Clive Campbell). Ven, te invito, la entrada solo cuesta 25 centavos chicas, 50 para los varones. 

Foto: Google Maps / 1520 Sedgwick Avenue, Bronx, NY.

Al que igual que los géneros musicales más trascendentes para el ser humano contemporáneo como el rock, el jazz o el pop, el rap está impregnado de una mitología vasta y compleja. Además de su adherencia indisoluble hacia su cultura, el hip hop, ―en donde el graffiti, el breakdance, el DJ y el MC conforman un entramado de distintas voces―, este se nutre por distintos fragmentos e historias que lo redondean y lo hacen un fenómeno de alcances mundiales. 

Y si bien, antes de la fiesta de Cindy ya había otras fiestas con gente bailando de forma asombrosa, oyendo música increíble y mezclando ambos factores entre sí, ―además de la presencia de un fraseo poético, golpeteado y singular inspirando al artista ilegal de los vagones y los muros―, para la lucidez de la mitología propia tuvo que haber un punto de inicio. Ahí en tu vecindario local, a tan solo diez cuadras de nuestro bloque. 

Con el tiempo, las figuras también fueron apareciendo, una más impactante que la otra, una distinta a la vez y la calle fue un campo de batalla salvaje, en donde aquel y aquella que incorporaran nuevos signos al lenguaje, asegurarían el trono hasta que viniera alguien nuevo. 

En su paso, el hip hop se ha ido nutriendo de rostros, voces, historias, narrativas, estilos y formas de ver la vida. Expandiéndose brutalmente sin perder esos elementos principales que lo sostienen. Dicho esto, habría que darle honor a quien honor merece en este 11 de agosto. La que para muchos, es la fecha en la que todo comenzó. Aunque no son todos los protagonistas de esta historia-fiesta interminable llamada hip hop, (ni los definitivos), de no haber sido por estos diez rostros es probable que el rap que tanto fuego te da hoy en día hubiera sonado y sido completamente distinto. 

Ven, te invito a una fiesta a 10 cuadras de mi bloque. A veces, solo falta un chispazo:

1. Afrika Bambaata

Foto: Afrika Bambaataa / Lisa Haun/Michael Ochs Archives/Getty Images.

La Nueva York posterior a la Gran Depresión fue el hervidero de los inmigrantes, un territorio en donde la ley se construyó a partir de su misma ausencia. El pan de cada día eran pandillas, gremios, vivir al día, en edificios de uso múltiple. En este contexto nace Lance Taylor, un visionario, hijo de una madre activista de la comunidad afrodescendiente, con una colección musical poco más que nutrida y fundamental para su cultura local. 

Hoy, la relevancia de Afrika Bambaata no solo está labrada en piedra como uno de los referentes definitivos del hip hop, sino también de la historia de la música electrónica. Conocido también como “El Padre del Sonido Electro Funk”, Bambaata es esa leyenda definitiva del break beat


2. Grandmaster Flash

Foto: Grandmaster Flash / David Corio/Michael Ochs Archives/Getty Images.

Los raperos de tu cuadra hablan por horas, rapean y se debaten sobre la vieja escuela y la nueva escuela. Joseph Slader, mejor conocido como Grandmaster Flash es “La escuela”. Difícil hablar de scratchs, el sampler temprano y las bloc parties del movimiento b-boy y la cultura hip hop sin su presencia. La cual sigue aceitándose de forma sorprendente, mezclando los hits y la vanguardia con los albores de un género proveniente de las calles. 

Con Flash, la disco, la diversión y el baile pasan a empatar con una realidad y una consciencia en el rap. Sus beats aún suenan poderosos. 


3. Run-D.M.C.

Foto: Run-DMC en los MTV Video Music Awards 1985. AP Photo/Mario Suriani.

Está bien, para muchos, Run-D.M.C. es la figura que expandió comercialmente el movimiento, que en cierto modo lo banalizó pero también la que puso una seguridad temprana sobre sí mismo mostrando sus alcances y posibilidades. Sonoramente, lo que hacían Joseph “DJ Run” Simmons, Darryl “D.M.C.” McDaniels y Jason “Jam-Master Jay” Mizell estuvo adelantado a su época, poniéndole cara al rock y logrando que el rap llegara a oídos de otras latitudes.


4. Public Enemy

Foto: Chuck D, Flavor Flav, Terminator X, miembros de Public Enemy, septiembre 1988 / (Jack Mitchell/Getty Images).

Lo impresionante del hip hop y su elasticidad era que si bien Run-D.M.C. tocaba las puertas de los ánimos “rockstar” del rap, su contraparte politizada también convivía en un mismo aprecio de su comunidad. Chuck D y Flavor Flav lograron incendiar los escenarios y la hasta entonces incipiente denuncia y conciencia social en la lírica rapper

Sin Public Enemy es probable que aquella máxima que versa sobre el rap como “el noticiario con mayor credibilidad de tu vecindario” no se hubiera podido sostener. Si la cultura hip hop se ha mantenido como un vehículo importante de la protesta y la lucha social, es gracias a los primeros trabajos de este incendiario combo. 


5. A Tribe Called Quest

Foto: A Tribe Called Quest / Al Pereira/Michael Ochs Archives/Getty Images.

Un punto de quiebre en la historia y evolución del rap moderno. Si Run-D.M.C. ganó en seguridad, y Public Enemy en fuego político, lo que forjaron Q-tip, Phife Dawg y Ali Shaheed Muhammad abrazó con mucha más fuerza ese signo musical emparentado con la herencia africana, el jazz y la visión estilística con una producción mucho más renovada. 

Pregúntale a tu rapero favorito, los discos de A Tribe Called Quest siguen sonando fuertes, frescos y grandiosos. No importa cuántas veces leas esto. Checa la rima.


6. Missy Elliott

Foto: Missy Elliot / Harry Langdon/Getty Images.

El papel de la mujer en el rap siempre ha estado presente, aunque no ha dejado de ser problemática la proporción, el abordaje de su figura y su participación. Pero los precedentes musicales del género siempre han dejado el camino para que cuando una voz se integre a la tradición, esta llegue con fuerza para cambiar el juego. Cuando el talento de Missy Elliot surgió, ya habían combos y voces importantes de raperas, sin embargo, lo que vino a hacer la “Sista” en la segunda mitad de los noventa cambió todo de forma radical. Aunque su ingenio y fuerza viene de años atrás en el mundo del R&B. 

Con Misdemeanor Elliott, la época de los superproductores y estrellas en el rap subió de nivel. También la lírica y la presencia de la mujer en la cultura hip hop, dándole mucho más solidez. Tiempo de cosecha y reinvención. 


7. De La Soul

Foto: De La Soul / Gie Knaeps/Getty Images.

A finales de los ochenta, alguien puso unas gotas de ácido, pop, jazz y colores estrambóticos en el rap de De la Soul. Un trío que lo mismo es consistente que divertido; pulido y diverso en sus referencias, mutaciones y alcances. Genios absolutos sin los cuales la música anglosajona de los noventa e inicios del siglo XXI no sería lo mismo. Pregúntenle a Damon Albarn.


8. Wu-Tang Clan

Foto: Wu-Tang Clan / Al Pereira/Michael Ochs Archives/Getty Images.

Si bien, al igual que Missy Elliot, los Wu no estuvieron desde el día uno también es cierto que hay un antes y un después de ellos en el rap. Su mitología, su vocabulario, destreza y filo son legendarios. Nadie como ellos, que son algo así como un megacombo de superhéroes del rap. 

Con la llegada de RZA, GZA, Ol’ Dirty Bastard, Ghostface Killah, Raekwon, Method Man, U-God, Inspectah Deck, Masta Killa y Cappadonna al vecindario de Staten Island, en Nueva York, a inicio de la década de los noventa, comienza una nueva era para el género. En donde las metáforas se tornan complejas y las temáticas adquieren matices místicos, poderosos y de mayor alcance. Si uno se adentra en su obra comprenderá que nos encontramos frente a un atlas mismo del rap, una escuela que en conjunto y en solitario ha hecho de cada uno de sus integrantes un crisol complejo que robusteció al movimiento en el mundo entero.


9. Lauryn Hill

Foto: Lauryn Hill / Anthony Barboza/Getty Images.

Pocas artistas como Lauryn Hill, que con un disco solista han sostenido su nombre y alcanzado el aprecio de la comunidad, refrescando el rap y dotándolo de un signo quizás más suave, quizás más amplio y dinámico también. Sus días con The Fugees fueron inspiración para cientos de raperas que intentaban emular su estilo durante la segunda mitad de los noventa. Su obra maestra, The Miseducation of Lauryn Hill, es todo un viaje obligatorio para comprender ese puente en la historia del rap que catapultaría al género a otros niveles de popularidad desde un corazón R&B, pero con un trabajo rapper a flor de piel.


 

10. Tupac Shakur

Foto: Death Row Records.

Junto a The Notorious B.I.G., Tupac Shakur detona esa condensación del rap en algo mucho más complejo. Desdibujando las barreras y los dobles discursos morales en el mainstream, mostró que siendo tan real, crudo y peligroso como se pudiera, no desmerecía el mérito de su trono.

En 2Pac, ―sobre todo cuando se lo proponía―, el estilo, la conciencia y el estrellato se fundían en una sola cosa, que también tocaba linderos espirituales. Cuestionando nuestra idea sobre música como arte o entretenimiento, en un entramado completamente aventurado y seductor.

Tu rapero favorito, el más grande de todos los tiempos, el que vivía en tu vecindario, a tan solo diez cuadras del bloque… A veces, solo falta un chispazo para iniciar la fiesta.