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El racismo es un dato estructural: un texto por Ana Rocha

SlangFm
Foto: Mural de George Floyd en Minneapolis / Scott Takushi / MediaNews Group / St. Paul Pioneer Press via Getty Images.
Un texto de Ana Rocha.

En un video de 10 minutos, Derek Chauvin, un policía blanco de 44 años que inmoviliza a George Floyd, ignora las quejas tanto del detenido como de los testigos sobre su extrema violencia.

“El racismo no está empeorando, apenas se está grabando ahora”.

En estas palabras, el actor estadounidense Will Smith explicó hace años, cómo las cámaras de los teléfonos celulares permitían registrar la violencia policial contra los negros en los Estados Unidos.

Darnella Frazier, que caminaba por la zona, sacó su teléfono mientras miraba con horror la escena en la que Floyd, en el piso de una calle, esposado y desarmado, estaba inconsciente bajo la presión de la rodilla de uno de los policías blancos que lo habían arrestado.

Según las autoridades, Floyd se parecía a alguien que habría intentado hacer una compra con un billete falso de 20 dólares.

El policía que asfixió a Floyd durante la detención fue identificado como Derek Chauvin | Foto: DARNELLA FRAZIER.

“La forma en que murió es cruel”, dijo la madre de su hija de 6 años, Roxie Washington, al Houston Chronicle. “Se lo robaron a mi hija”.

Un grito de rabia afroamericano

Después de noches de intensas protestas para exigir justicia por la muerte de George Floyd, el 28 de mayo Minnesota declaró el estado de emergencia en Minneapolis, St. Paul y los territorios vecinos. El gobernador del estado, Tim Walz, también activó la Guardia Nacional ese mismo día, después de que las calles de Minneapolis amanecieran con las llamas aún vivas por los incendios causados ​​por manifestantes.

La policía usó balas de goma y gases lacrimógenos para dispersar a quienes saquearon negocios y quemaron lugares en la ciudad. Walz dijo en su declaración que apoyaba las protestas pacíficas, pero que “desafortunadamente algunas personas han estado involucradas en actividades ilegales y peligrosas” y que los guardias y manifestantes “ya han resultado heridos”.

“No quiero que las protestas sean solamente para mostrar algo”, dijo Tara Brown, prima de Floyd, en This Morning de la cadena CBS. “Esto fue claramente un asesinato. Queremos ver (a la policía) arrestada, acusada, condenada”, agregó. 

Foto: protestas en Minneapolis, 27 de mayo / Por Stephen Maturen, Getty Images.

El exoficial de policía Derek Chauvin, vio aumentados sus cargos a asesinato en segundo grado (asesinato intencional no intencional, cuando el autor intenta causar daño corporal a la víctima), por la oficina del fiscal de distrito.

Además, los otros tres policías que también participaron en la acción junto a él serán detenidos y acusados ​​de ayudar y favorecer el asesinato en segundo grado, según el abogado de la familia de Floyd, Benjamin Crump.

Thomas Lane, J. Kueng y Tou Thao habían sido despedidos, pero no habían sido arrestados ni acusados ​​anteriormente.

Chauvin había sido arrestado y acusado de homicidio involuntario (sin intención de asesinato) y asesinato en tercer grado (cuando se considera que la persona responsable de la muerte actuó de manera irresponsable o imprudente). La familia de Floyd afirmó que la acusación no fue suficiente y pidió que se extendiera al asesinato en primer grado (con la intención de matar) y que los colegas de Chauvin fueran acusados ​​también.

Así, el mundo continúa uniéndose a las protestas contra el asesinato de George Floyd. En muchas regiones las marchas y manifestaciones se han tornado en enfrentamientos con la policía, quema de autos, incendios y actos violentos.

Las protestas de #BlackLivesMatter, tras su asesinato, ya son uno de los mayores movimientos de derechos civiles de todos los tiempos. ¡Sin justicia no hay paz!

¿Derechos para quién?

Parafraseando a Will Smith, el racismo siempre ha existido y está en la estructura de la sociedad y lo que lo intensifica ahora es que las personas tienen una cámara en la mano.

Las opiniones predominantes sobre el racismo generalmente tratan el tema como un problema moral o cultural que debe abordarse, sea a través de la educación o por medios legales.

Según el jurista brasileño Silvio Luiz de Almeida, (Doctorado en Filosofía y Teoría General del Derecho por la Facultad de Derecho de la Universidad de São Paulo, Brasil) también autor del libro ¿Qué es el racismo estructural? (2016), el racismo no es un acto, un conjunto o tampoco es un fenómeno restringido a las prácticas institucionales, es, sobre todo, un proceso histórico y político en el que las condiciones de subordinación o privilegio de los sujetos racializados se reproducen estructuralmente.

El racismo, por lo tanto, se presenta como resultado de la propia estructura social, es decir, en la forma “normal” en que se constituyen las relaciones políticas, económicas, legales e incluso familiares.

Cuando pensamos en racismo, pensamos en la violencia directa contra una persona negra; contra una persona indígena o contra un judío. También nos viene a la mente cuando se ofende a alguien, cuando se impide que alguien ingrese a un lugar determinado o cuando se paga un salario más bajo a alguien.

Generalmente tratamos el racismo como una patología social y le atribuimos a la persona racista algún tipo de problema mental, intelectual o incluso de carácter y es por eso que nos acostumbramos a tratar el racismo como una conducta anormal.

Ya lo que nos presenta el racismo estructural es que el racismo no es algo anormal, es algo normal.

Normal no porque debamos aceptarlo, normal porque el racismo independientemente de si lo aceptamos o no, constituye las relaciones en su patrón normal. En otras palabras, el racismo es una forma de racionalidad, una forma de entender las relaciones, también constituye no solo acciones conscientes sino también inconscientes.

Por eso es importante entender que el racismo estructural se caracteriza en tres dimensiones en el funcionamiento normal de la vida cotidiana, que son: la economía, la política y la subjetividad. Son estos tres campos en los que las personas racializadas están restringidas diariamente.

El caso de George Floyd por ejemplo reavivó el debate sobre el abuso del racismo por parte de la policía estadounidense.

Según un nuevo análisis (2019) sobre las muertes que involucran a agentes de la ley, ―realizado por Frank Edwards, sociólogo de la Universidad de Rutgers―, aproximadamente 1 de cada 1,000 hombres y niños negros en Estados Unidos, puede esperar morir a manos de la policía. Eso los hace 2.5 veces más propensos que los hombres y niños blancos a fallecer durante un encuentro con policías.

El análisis también mostró que los hombres y niños latinos, las mujeres y niñas negras y los hombres, mujeres y niños nativos americanos también son asesinados por la policía a tasas más altas que sus pares blancos. Pero la vulnerabilidad de los hombres negros fue particularmente sorprendente.

El cálculo numérico de Edwards y sus coautores también reveló que para todos los hombres jóvenes, la violencia policial fue una de las principales causas de muerte en los años 2013 a 2018.

Otra consecuencia de la normalización del racismo estructural es que en EE.UU. tienen la mayor población carcelaria del mundo, con más de 2 millones de personas en la cárcel. 

Investigaciones recientes (2019) de la Universidad de Cornell, Ithaca, Nueva York, en ese país, muestran un hecho preocupante: entre los afroamericanos, el 63% tiene un pariente en la cárcel; entre los hispanos, la tasa fue del 48%, y entre los blancos, del 42%.

Las personas sin un diploma de escuela secundaria tienen un 60% más de probabilidades de que un miembro de su familia sea encarcelado, y ese riesgo disminuye a medida que aumenta el nivel de educación. Otros resultados de la investigación apuntan a más desigualdades raciales. El 23% de los blancos que no tienen un diploma de escuela secundaria entran en esta categoría, frente al 46% de los negros que no han terminado la escuela secundaria.

Con respecto al título universitario, el 5% de los blancos que tienen algún nivel de educación superior tenían familiares en prisión. Para los afroamericanos capacitados, la tasa fue del 23%, lo mismo que para la población blanca sin un diploma de secundaria.

¿Qué explica esto además de una condición estructural?

¿Qué explica esto si no es la condición del funcionamiento normal de las instituciones?

Vean cómo esto forma una cadena de problemas para cierto grupo social: la vivienda en lugares de alta vulnerabilidad, la precariedad de la educación y empleo; salarios bajos generan privaciones sociales, que generan tensiones familiares y sociales que hacen que estas personas sean más propensas a ser víctimas de la violencia. Por lo tanto, podemos establecer una relación estructural entre los derechos sociales negados a este grupo social específico.

Lo más sorprendente de cómo el racismo es estructural y estructurante entre las relaciones sociales y entre las relaciones de los sujetos, es que ni siquiera existe algún tipo de acción política efectiva para corregir esta estructura entre las personas que no aceptan o no están de acuerdo con la violencia racial.

Es decir, no existe alguna iniciativa política que cambie las estructuras sociales y jerarquías de poder puesto que el cambio efectivo no depende apenas del gobierno o de la justicia; es una responsabilidad de cualquier persona blanca. Así queda claro que toda la sociedad ha naturalizado de alguna manera la violencia contra los negros.

Lamentablemente la muerte de jóvenes negros sistemáticamente en las periferias a manos de la policía, no causa conmoción como debería causar en toda la sociedad. El encarcelamiento masivo de personas negras no sorprende más. 

Entonces, la pregunta es: ¿es posible cambiar eso?

Este es un cuestionamiento en el que incluyo a las personas blancas para que reflexionen, pues el racismo tiene otro efecto que hace que los blancos trivializan su condición como seres blancos “whiteness”, como si fueran seres universales. Es decir, ser blanco se convierte en la regla de humanidad y ser negro se convierte en una excepción.

En este punto se construyen conceptos internalizados socialmente, tales como: blanco no es una raza, por otro lado, negro es una raza. Pero se sabe que tanto el ser blanco como el ser negro son construcciones sociales que se relacionan a partir de ciertos privilegios sociales estructuralmente establecidos.

La lucha contra el racismo, la transformación social y la construcción de una sociedad mejor, pasan necesariamente por la lucha contra el racismo en su dimensión estructural, lo que significa que las personas blancas deben renunciar a privilegios para que la lucha contra el racismo se convierta en una lucha efectiva.

“Si se queda neutral en situaciones de injusticia, ha optado por ponerse a lado del opresor”, Desmond Tutu.

Es así como varias celebridades de todo el mundo no guardaron silencio y tomaron posición por George Floyd después del brutal asesinato a manos de la policía blanca estadounidense. Miley Cyrus, Beyoncé, Lady Gaga, Nick Cannon, Lizzo, Kim Kardashian, Billie Eilish, Oprah Winfrey, bell hooks, Drake, Demi Lovato, Justin Bieber son algunos nombres que rindieron homenaje a Floyd en repudio a la violencia racista.

Las celebridades también participaron en las protestas callejeras. Ariana Grande, Jamie Foxx, Normani, Lana Del Rey, Michael B Jordan, Ross Lynch, Melanie Martinez son algunos de los que fueron captados uniéndose a las protestas, o que ayudaron a difundir los actos en sus historias de Instagram.

Ariana Grande (@ArianaGrande) es otra de las personalidades que se unen a las protestas en Los Ángeles contra el asesinato de George Floyd.

Katy Perry, Harry Styles y Colin Kaepernick son algunas de las personas públicas que no solo se han pronunciado al respecto, sino que también están colaborando financieramente con fianzas o asesorando legalmente a los manifestantes que fueron arrestados en los Estados Unidos. De igual forma, la cantante Amber Riley cantó “Freedom”, canción de Beyoncé durante una de las protestas.

 

Todas estos actos ayudan a dar voz y generar conciencia sobre las situaciones de inequidad racial y discriminación que permean en la sociedad. Sin embargo, como lo hemos analizado previamente, necesitaremos mucho más para que las cosas cambien.

Un texto de Ana Rocha | @anabr_com | tamanddua.com