El volumen de la música afecta nuestras decisiones a la hora de comer

De acuerdo con varios estudios, los decibelios influyen en si comeremos comida saludable o chatarra.
Héctor Elí Murguía | @hectoreli_

De acuerdo con un estudio publicado por el departamento de Ciencia de la Universidad del Sur de Florida, el tipo y el volumen de la música que escuchamos puede influir en nuestra preferencia para comer de forma saludable o comida chatarra.

Según la página Science Daily, esto “se debe a que el volumen de la música ha demostrado tener un impacto directo sobre la frecuencia cardíaca y los niveles de excitación”.

La música más lenta y con menos volumen tiene un efecto calmante y por lo tanto nos hace más conscientes de lo que ordenamos, dando como resultado elecciones más saludables. Mientras tanto, la música más ruidosa y de mayor velocidad aumenta la estimulación y el estrés, lo que incrementa la posibilidad de pedir comida chatarra “como una hamburguesa con queso grasosa y papas fritas en lugar de una ensalada”.

"Los supermercados y los restaurantes usan música estratégicamente para influir en el comportamiento del consumidor”, señaló en el artículo de Daily Science el profesor de marketing Dipayan Biswas, quien dirigió el proyecto.

Biswas experimentó con el volumen y distintos estilos musicales en un café en Suecia, donde por horas tocó una misma melodía con el volumen entre 55 y 70 decibelios. El menú fue dividido en categorías como alimentos saludables, no saludables y neutros (café o té).

Durante el experimento de varios días, los investigadores concluyeron que un 20% de los clientes pidieron algo no saludable cuando fueron expuestos a una música más alta en comparación con los que comieron con canciones con menor volumen y más lentas.

El porcentaje fue el siguiente: los que escucharon música a 55 decibelios consumieron 32% de comida saludable, 42% de comida no saludable y 26% neutral de 295 alimentos vendidos, mientras que los que escucharon música a 70 decibelios optaron por la chatarra con solo 25% de comida saludable, 52% no saludable y 23% neutral de 254 alimentos vendidos.

Por otra parte, un estudio realizado por la Universidad Estatal de Colorado que publicó la revista Muy Interesante muestra que los sonidos también afectan a la saciedad: “si oímos cómo crujen las patatas fritas en la boca o el ruido que causa un alimento al masticarlo, ingerimos menos cantidad que si escuchamos música o vemos una película con el volumen alto mientras comemos”.