Entrevista con Duki: Así suena la música ‘Desde el Fin del Mundo’

Platicamos con el rapero argentino sobre su más reciente álbum y las posibilidades musicales que hay en este nuevo material.
Héctor Elí Murguía | @hectoreli_
Foto: Duki, cortesía de prensa.

Duki es uno de los raperos más importantes de la movida argentina que colocó al sonido actual del cono sur en toda Latinoamérica. Con más de 9 millones de escuchas en Spotify, 4.7 millones de suscriptores en YouTube y casi 6 millones de seguidores en Instagram, Mauro Ezequiel Lombardo Quiroga podría considerarse uno de los artistas más populares de la música en español actual.

En un comienzo, el atractivo de toda la generación de freestylers y traperos como él, que ahora se posicionan en el mercado como KHEA, Bhavi, Trueno, Cazzu, Paulo Londra y Nicki Nicole, eran los números, pero ahora la propuesta musical que cada uno está dejando en la industria es lo que importa.

Duki empezó su ambiciosa carrera convirtiéndose en el campeón de El Quinto Escalón, la plaza pública que se convirtió en el receptáculo de las batallas de rap en Argentina y el espacio más importante para darse a conocer a mediados de los 2010s, y fue uno de los primeros en dejar la improvisación para convertirse en un artista en forma.

Foto: Cortesía de prensa.

“En 2015 ya estaba escribiendo temas que, si bien no eran canciones buenas, técnicamente eran lindas letras y yo ya estaba buscando grabar. Fue hasta el 2016 que empecé a ir al Quinto Escalón donde busqué y gané la titularidad porque el premio era una grabación en el Castillo Records, donde saqué mi primera canción”, me cuenta el argentino en entrevista para SLANG sobre su pasó del freestyle al estudio, así como del comienzo de su trayectoria en la industria musical con “No Vendo Trap”.

Somos autodidactas y no necesitamos de un instrumento adicional. Así es como sobrevivimos a los problemas económicos y sociales; todos empezamos practicando con nuestros hermanos a tirar rimas y ritmos”, dice Duki sobre cómo se erigió la escena del rap moderno en Buenos Aires y barrios como Almagro, en el que creció.

“¿Qué te diferenciaba de los demás en ese entonces?”, le pregunto. “Lo que me diferenciaba de los demás era que no entraba (a la batalla) para dar lo mejor de mí o para tirarle a los demás, buscaba el buen flow y la forma de describir el momento. Yo veía esta etapa como una etapa de entrenamiento para un día encontrarme con un micrófono y hacer mis canciones”, responde.

Foto: Cortesía de prensa.

Para mí los padres del trap son los Pxxr Gang y después vienen todos los demás. Yo ya estaba perfilado hacia ese lado, quería hacer un trap bonito, hablar de la calle, de ganarse la vida, ganarle al sistema desde dentro, y creo que el paso fuerte fue justamente ganar El Quinto (Escalón) y tener la posibilidad de grabar”, menciona Duko.

A finales de la década pasada, el rapero se convirtió en un fenómeno en gran parte por mostrar un estilo musical y una estética que poco se había escuchado y visto en este lado del continente, pero que finalmente era parte de la cultura del trap que se había estado cocinando desde finales de la primera década del siglo XXI: Tatuajes en el rostro, corte de pelo high-fade, ropa holgada, beats machacantes, un flow cantado, referencias a videojuegos y mucho, pero mucho Auto-Tune.

Sobre cómo encontró su propia identidad, inspirándose en la escena estadounidense del llamado mumble-rap y colectivos como ASAP Mob, Duki me cuenta: “Lo primero que hice fue cambiar los flows y probarlos para que sonaran distintos. Después, cuando empecé a grabar, fue mi primer encuentro con el Auto-Tune, y ahí empezó mi aventura con él. A mí me gusta abusar del Auto-Tune; me permitió crear mi famosa voz y hacer diferentes modulaciones”.

Con canciones como “Loca – Remix” junto a Bad Bunny y Cazzu; “Rockstar” —una sátira a los tradicionalistas del rock que piensan que el trap «no es música»—, y su álbum debut Super Sangre Joven, Duki fue visto como uno de los más grandes artistas de Argentina junto a Paulo Londra, la sensación de hace apenas un par de años.

A diferencia de Paulo, quien firmó un controversial contrato con una discográfica que no le ha permitido lanzar música desde hace casi 3 años, Duki es un artista independiente y, como algunos de los músicos más importantes del planeta actualmente (Bad Bunny), cuenta con su propio equipo de trabajo: SSJ Records.

“En las primeras reuniones con discográficas me hablaban de un plan de marketing y no entendían lo que quería. Les decía: ‘no tengo recursos, denme un buen micro y yo hago todo lo demás; quiero que ustedes me den los recursos para que yo me coma el mundo’, la verdad estuvo piola. Gracias a Dios no firmé con nadie. Me di cuenta que me convenía quedarme el negocio para mí y aquí estamos”, menciona el rapero sobre este tema.

Duki, el sonido que viene Desde el Fin del Mundo

Es así como Duki llega a Desde El Fin del Mundo (2021), su segundo material discográfico de larga duración que, más que tratar de embonar con una narrativa distópica, habla del punto de encuentro en el que nace su música: Sudamérica.

Portada de ‘Desde el Fin del Mundo’ en Spotify.

“No tiene que ver con el fin del mundo, sino con la ubicación de Argentina, que está en ‘el fin del mundo’. En el disco hablo de cómo es estar en el rincón más lejano del continente; de poner el sello argentino y su identidad”, me dice el rapero quien, en canciones del disco como “Muriéndome” con KHEA y “Muero de Fiesta Este Finde” ha integrado guitarras eléctricas con raíces arraigadas al happy-punk en su estilo, algo que había mostrado previamente en “Hablamos Mañana” del icónico YHLQMDLG del Conejo Malo, pero que ahora resalta todavía más.

Yo antes de conectarme con el rap, era full fan del garage rock. Mi banda favorita era Linkin Park, ellos me dieron mucha identidad para rapear y lo que pasó fue que a medida de que iba mejorando, me dieron ganas de hacer rock; desde hace tiempo, pero sentía que mi estilo aún no estaba preparado para que sonara como tiene que sonar y después de muchos años esperando, por fin estaba listo. Ya hay una estética de rock con la esencia Duki”, me dice.

En el álbum, Duki juntó a varios de la nueva oleada del sur latino como Lucho SSJ, Farina, Pablo Chill-E y el beatmaker y youtuber fenómeno del momento, Bizarrap (Bzrp), con quien plasmó rasgos musicales de la región colocando flautas andinas en el instrumental de “Malbec”:

Estaba un día con Puchito (C. Tangana) en Miami y recuerdo que me dijo: ‘chaval, que yo no quiero ser rapero, quiero ser Marc Anthony’ y ve el último disco que sacó, es hermoso, está mega completo; maneja muchos géneros, hay una mezcla analógica y digital. De eso se trata, de encontrar una identidad para caer bien en distintos géneros musicales“, menciona sobre la posibilidad de distanciarse de las etiquetas que la industria impone.

“¿Crees que fuiste el pionero del movimiento que hoy en día mueve masas en Argentina?”, le cuestiono sobre su relevancia: “No soy una persona competitiva en ese aspecto. En Argentina lo que hacemos, a diferencia de otros lados, lo hacemos juntos, pero Duki fue el personaje rockstar que más resaltó por ser el loquito de la cara tatuada, mi carisma, y fui de los primeros en sacar temas. Esas son cosas que de repente lo hacen ver a uno como una figura líder del movimiento que es más eso que llevarme crédito o decir ‘esto pasó por mí’. Quiero tratar de marcar de dar pauta de dónde es el camiino, porque parte de ser pionero es trazar el camino“, concluye Duki.

Escucha Desde el Fin del Mundo aquí: