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Entrevista Slang: “Quiero ganarme mi lugar hoy”, Fermín IV

Hicimos un repaso por la trayectoria del rapero, desde Control Machete hasta su reciente álbum 'Decisiones'.
Natalia Ríos
Foto: Fermín IV, Cortesía del artista/Sony Music.

A principios de los noventa la oferta musical proveniente de Monterrey se limitaba al norteño y a Gloria Trevi. En aquel tiempo no podía hablarse de un público amplio interesado en el hip hop en México. El único proyecto con alcance masivo con ritmos similares al género en ese momento era Caló.

Aunque después apareció una segunda generación que sentó unas bases más concretas como Sociedad Café, de Ciudad Nezahualcóyotl, con un rap cholo y pachuco, como explica Feli Dávalos en entrevista con Nexos, aún tuvo que pasar tiempo para que los medios pusieran atención al rap mexicano.

Un punto de inflexión en esta historia se da con la llegada de Control Machete y el lanzamiento de su álbum debut, Mucho Barato. Su éxito, “¿Comprendes Mendes?” formó parte del soundtrack de la vida de millones de personas que la escucharon en las radios de América Latina.

En torno a la firma de Control Machete con Universal (bajo el sello Discos Manicomio de Polygram-Universal) se dio una anécdota muy particular que el productor Robbie Lear recuerda claramente.

“Fermín y Pato llegaron un domingo de Monterrey. Pensaban que las disqueras trabajaban todos los días. Un guardia les dijo que volvieran al día siguiente. El lunes nos reunimos en la sala de juntas, ellos traían puros beats y ambos se pusieron a rapear en la sala. Nos encantó. Fue la primera banda que firmamos sin nunca haberlos visto tocar en vivo”, recuerda Lear.

Una vez que los grabaron, Lear y su equipo pensaron que tomaría tiempo que tuvieran éxito, pero de repente sacaron el primer sencillo (“¿Comprendes Mendes?”) y todo explotó. “Agarró una fuerza enorme, hicimos giras de promoción y shows por toda Latinoamérica, España, Alemania y otros países de Europa”, nos dice Lear.

En busca de la calma después del éxito

El ritmo agitado, propio de un proyecto exitoso, se extendió por años. En 1999 salió Artillería pesada y en el 2000 Control Machete se tomó un año sabático. Pero el 2000 fue también un año de cambios importantes para Fermín.

“Pasaron muchas cosas. Me casé, dejé Monterrey, me mudé a Cuernavaca y empecé a conocer más sobre el cristianismo, de una forma personal. Me hice muy amigo del pastor de la iglesia cristiana Semilla de Mostaza. Poco después dejé la banda. Y de una manera muy práctica me di cuenta de que toda la experiencia religiosa es parte de la realidad, se puede vivir, y puede transformar a una persona. Así comienza un proceso de cambio en mi vida”, señala el rapero.

El regreso de Fermín IV

Un par de años después, Fermín IV lanzó su primer álbum solista, Boomerang (2002), en Universal. Siguieron un par de discos y luego una larga pausa de 12 años hasta que el rapero volvió a firmar, esta vez con Sony Music.

Para que esto ocurriera, una vez más, el productor Robbie Lear fue una figura clave. “Me ofrecieron entrar a Sony Music a armar un sello cristiano para Latinoamérica. En ese tiempo, Fermín y yo estábamos pendientes el uno del otro en distintas situaciones”.

“Así es que todo salió muy natural y un día le pregunté: ‘¿Y vos tendrías ganas de regresar a rapear?’, a lo que me dijo que iba a consultarlo con su esposa, con su familia y con Dios”, recuerda Lear.

Para entonces, Fermín era pastor de Semilla de Mostaza. Esta iglesia cristiana, con sede en la Ciudad de México, se distingue por ser muy musical. Muchos de sus miembros son artistas o han trabajado en la música. Quien fuera pastor de Fermín, por ejemplo, fue en algún tiempo director musical de Luis Miguel.

Fue un lugar el que, desde el principio, Fermín se sintió muy a gusto, recibido y amado. “Semilla de Mostaza es una iglesia que ama y que respeta. Cualquier domingo puedes ver gente de todo tipo. Gente con tatuajes, o personas que no pensarías que van habitualmente a la iglesia, pero que aquí se sienten cómodos”, explica el rapero.

Han pasado alrededor de 20 años desde que Fermín se convirtió al cristianismo. Tiempo suficiente para que los amigos y la gente de su entorno entendieran que no se había perdido algo de lo que alguna vez fue. Al contrario, en este tiempo habían tenido la oportunidad de atestiguar quién era realmente Fermín.

El equilibro entre la religión y una carrera en la música

No es sencillo, pero Fermín lo consiguió. Y esto es gracias a que todo marcha como debe en su iglesia, al menos según nos platicó meses antes de que comenzará esta pandemia: “Eso me da pie para poder salir, aunque no lo hago con frecuencia. Estoy limitado porque tengo una labor. Los domingos estoy aquí, enseñamos la Biblia verso a verso, capítulo a capítulo”, explica.

Así es como los fines de semana, si llegaba a haber algún concierto, estos los programaba los sábados. Los domingos estaban reservados para alguna actividad en la iglesia, tanto en la sede en la Ciudad de México como en alguna otra ciudad, a las que solía llevarse a su esposa y sus hijas.

Tras una década sin actividad en la música, su regreso se concretó en 2017 con el EP Odio/Amor. Además estrenó el álbum Decisiones en noviembre del año pasado.

Su álbum más reciente refleja el interés de Fermín de no conformarse con sus glorias pasadas. Al contrario, su sonido explora las tendencias del hip hop actual: sus temas son mucho más melódicos, hay más instrumentación y la contribución de los músicos invitados ocupa un primer plano a nivel creativo.

Sobre este aspecto, Fermín subrayó: “Aprecio cuando la gente se refiere a mí como ‘la leyenda del rap’, pues muchos crecieron escuchando a Control Machete. Pero yo quiero ganarme mi lugar hoy”.

Foto: Cortesía del artista, Sony Music.

Escucha aquí Decisiones de Fermín IV: