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Entrevista Slang | Lido Pimienta: El superpoder de la vulnerabilidad, la corona de Miss Colombia

Daniela Navarrete
Foto: Lido Pimienta, por Daniela Murillo.

Una colaboración de Daniela Navarrete (@faustoleonora) para Slang.

Mucha de la confianza que puede tener una persona recae en conocerse a sí mismo. Saberse parte de algo y tener una historia, puede ser un detonante para encontrar el camino, para entenderse mejor a uno mismo y al mundo. 

La diversidad y diferencias alimentan nuestra humanidad pero, ¿cuántas veces nos hemos topado con algo que nos parece extraño y realmente lo apreciamos? ¿Nos detenemos a entenderlo o solo lo alejamos?

Caer en cuenta de lo que realmente hacemos, puede ser duro pero siempre se puede tomar una postura diferente. Lo que tú conoces no es lo único en el mundo, hay más cosas que merecen ser apreciadas, que deben brillar.

Lido Pimienta es una artista, cantante, madre y productora nacida en Colombia que vivió los inicios de su vida entre Barranquilla y la Guajira colombiana, donde habita la comunidad Wayú. La vida la ha llevado a residir en Canadá y desde ahí, ha emanado su arte, en forma de música y artes plásticas, siempre reflejando su historia, vida e identidad propias.

Con más de diez años de carrera artística, Lido ha tenido experiencias fuertes e inesperadas, como sufrir discriminación, racismo y decepciones en la industria musical y también, haber sido acreedora al Polaris Prize de Canadá en 2016 con su álbum La Papessa, un disco totalmente en español

Su última producción, Miss Colombia, que fue concedida como una carta de amor cínico a su país natal, toma su nombre por el suceso ocurrido en el certamen de Miss Universo del 2016, cuando Steve Harvey coronó por error a Colombia y los colombianos respondieron con mensajes de odio para el actor y la reina filipina.

Musicalmente, Lido abraza la música que la acompañó en su tierra madre y crea una mezcla con elementos electrónicos que acompañan su voz tan característica, que se siente más segura, que ha encontrado nuevos sonidos y un camino, a través de sus letras, para ese mensaje de amor/odio a su país. Miss Colombia es todo un universo compuesto por fotografías, videos, vestuario, artesanías, pintura y, próximamente un show en vivo, que, de la mano de un gran equipo artístico, ha sido recibido y abrazado por público de todo el mundo. 

Portada Miss Colombia de Lido Pimienta, por Daniela Murillo.

Durante esta cuarentena, tuve la oportunidad de platicar con Lido en una videollamada bastante íntima que transcurrió mientras terminaba de bañar a su hija y abrazaba a su hijo felicitándolo por terminar la escuela. Hablamos sobre identidad, racismo, su carrera y su visión en la industria de la música. Fue una increíble oportunidad para entender su vida y arte, además de apreciar, aún más, su trabajo.

A pesar de haber sido lanzado en cuarentena, Miss Colombia, ha logrado llegar a oídos y corazones de mucha gente. ¿Cuál era tu fin al hacer este disco? 

“Todos los días me sorprendo de Colombia, cuando pienso que no podría ser peor, ¡es peor! (risas). El álbum tiene mucho sentido y creo que ha resonado bastante con la gente a pesar de que estemos en una pandemia. De pronto no necesitamos tanto una distracción sino un espejo que nos ayude o nos valide el sentimiento de: ‘no solamente soy yo la que tiene rabia, no solamente soy yo la que está sufriendo una decepción grave con una patria que no te cuida, a la que no le importas, a menos de que tu cercanía con el estándar de riqueza europeo sea parte de tu persona’, porque eso es lo que se valida, el resto no valemos nada. Yo no tenía una agenda con este álbum. Solo quería hacer un disco bueno que en realidad fuera una representación de lo que tengo musicalmente”. 

Lido es una artista no convencional. A diferencia de la mayoría de los artistas colombianos de la actualidad, su propuesta no está enfocada en el negocio. Su concepto es auténtico y explica, que nunca pensó que alguien siquiera la escucharía: 

“Mis primeros intentos en la música, todos fueron accidentales. No me imaginé que nadie iba a escuchar ni lo primero (Color, 2010) ni lo segundo (La Papessa, 2016) que saqué, porque eran más bien proyectos de arte visual que tenían un componente musical. Con Miss Colombia fue como ‘okay, parece que hago algo accidentalmente y la gente, por muy poquita o mucha que sea, siente una afinidad con lo que estoy haciendo. Hagamos un álbum con un concepto que sea alrededor de las canciones’”. 

“Así fue cómo empecé el proyecto. Que fueron estos poemas en forma de canción en respuesta a Miss Universo. Me di cuenta de que tenía una libreta llena de poemas cínicos de amor y que a la persona a quién le estaba cantando ‘¡no era una persona, sino mi país!’ Y así empecé con Miss Colombia”.

¿Cómo te imaginaste el show en vivo?

“En el en vivo quería hacer como un show de drag en donde se escucha la música pero no se ve quién la está tocando. Iba a tener a mi marido y a mi coproductor, Prince Nifty, detrás de las cortinas para que no vieran a los hombres sino nada más a mí. Quería tener muchos cambios de vestuario y que la iluminación fuese como otro integrante de la banda. Quiero que pueda funcionar lo mismo en un bar, en un teatro o en una galería de arte. Yo diseñé unos vestidos y empecé a diseñar otros, quiero hacer uno que sea muy, muy grande, que me vaya quitando en capas para terminar con uno pequeño. La gente me va a ver a mí, entonces, si yo quiero, toco con un iPod, con que la voz suene bien, ya. Es una mezcla entre performance art y drag show”

El mundo sufrió una sacudida tras los hechos ocurridos en Estados Unidos derivados del asesinato de personajes como George Floyd y Breonna Taylor. El eco de las manifestaciones del movimiento #BlackLivesMatter llegaron hasta nuestro país donde se cuestionó el racismo arraigado en los mexicanos, sobre todo, en el ámbito del entretenimiento: 

Hace unos días hubo varias conversaciones sobre racismo en México que se hicieron virales y entre las cosas que se dijeron se mencionó a Chimamanda Adichie y el peligro de la historia única. Creo que lo que tú haces al aceptar tus raíces es un ejemplo de lo que se necesita para tener un cambio, en cómo consumimos el arte y cómo se vende ¿Qué acciones crees que son necesarias para llegar a una evolución mayor dentro de la industria de la música, y que la gente pueda abrir su mente a la variedad musical que hay en el mundo?

“Yo pienso que lo primero es dejar de romantizar esa belleza europea, eso es lo primero que hay que hacer. Nosotros, los que hacemos música de verdad, que no usamos esos ritmos negros o indígenas como decoración, sabemos que, en realidad, el problema que hay aquí es la atención y la plataforma que se le da a una minoría. Cuando hablamos de estos ‘grandes artistas latinoamericanos’, mucha fama y mucha fortuna, nos podemos dar cuenta de que ellos, en realidad, están haciendo una réplica de una música comercial que tiene mucha atención y que al mismo tiempo, ¡todo es negro!, pero nadie les pregunta, nadie les cuestiona, nadie les exige dar créditos”. 

“En realidad no hay una fórmula, no hay una respuesta única a esto. Si es en Colombia, ahí necesitamos muchas cosas y es muy específico a nuestra cultura, en México son otras, y así en todos los países Sudamericanos. De pronto, ni siquiera es la misma música que se representa o esas grandes superestrellas de esta música super popular; es la atención, ese romanticismo que se le da a ser blanco”. 

Karol G, Becky G… todas son la misma

Para Lido, muchas de las mujeres que están teniendo éxito actualmente, son una calca: “Las mujeres que alcanzan a llegar a esos super estrellatos: Karol G, Becky G, todas ellas parecen la misma, todas. Es como: ‘¿por qué?, o sea, ¿no quieres ser original?‘, pero no llegamos a esa conversación porque hay una romantización muy fuerte: hay que ser flaca, no puedes tener celulitis, te tienes que mirar como una Barbie. Para hacer eso y ser esa clase de estrella, se requiere de una clase de disciplina y yo no la tengo (risas)”. 

“En vez de darle tanta importancia, nuestra respuesta debe ser: ni hablemos de esa gente, ni mencionemos a esa gente, ni le demos importancia a esa gente y enfoquémonos más bien en artistas que sí son artistas. El tiempo que le vamos a meter haciendo una reseña de qué tan estúpido es X, Y ó Z, busquemos a gente que sea espectacular para darles esa plataforma a ellos. Es lo que yo trato de hacer. Me piden un playlist y meto música que es espectacular; solamente con hacer eso, estoy dándole ese espacio a gente que sí lo merece”.

Lido Pimienta, por Daniela Murillo.

Esos mismos pensamientos hacen que el machismo esté arraigado en hombres y mujeres, ¿cómo lograste llegar al equilibrio en el que puedes mantener tus raíces presentes, ver con amor a tu familia y tener una nueva visión de tu feminidad al entender que la vulnerabilidad no es una debilidad sino una fortaleza?

“Parir, tener hijos, criar; veo como que, en realidad, es una cosa que solamente la mujer puede hacer bien, y no es porque ‘es el trabajo de la mujer’, no, es porque la mujer es espectacular y a los hombres les faltan como tres células para que ellos hagan las cosas sin que se tropiecen (risas). A mí me da orgullo decir que soy madre y ser una madre joven, aún más; tengo la energía y la bendición de poder hacerlo. Yo tomo mucha inspiración de los niños y las niñas porque yo fui abusada cuando era pequeña, eso me impactó mucho y ha causado que yo tenga mucha desconfianza con los hombres. Con la infancia de mis hijos, yo vivo la que no pude tener ya que me la quitaron muy temprano. Ser madre, para mí, es una oportunidad de formar a la próxima generación como gente feminista, empática, amorosa e inteligente, emocional y físicamente”. 

El reto de normalizar la maternidad en una industria musical masculina.

Lido es una madre espectacular, que le da el justo lugar, en su vida y en su carrera, a su familia: “Yo trato de normalizar el ser madre, el ser mujer en esta industria. Yo me llevo a mis hijos, te guste o no te guste. Si me vas a contratar, me tienes que dar a dos voluntarios o voluntarias que sean buenos con mis hijos para que los cuiden mientras yo esté en el escenario; así como un cuarto de hotel para que esté mi familia que viene conmigo a ayudarme con mis hijos”. 

“Hay muchas bandas, que son de hombres, con cinco integrantes y nadie cuestiona que usen cinco cuartos de hotel, pero si mi banda y yo somos tres, más mi niñera y de pronto, mi mamá o el abuelo de mi hija, me dicen: ‘ay, pero ellos no están en la banda’. ¡Sí están en la banda!, porque sin ellos no hay show. Nos toca pelear por eso. No me parece, ¡no me parece! Si son cinco en una banda, ¿por qué no se meten de a dos o de a tres en un cuarto?, si ellos no tienen hijos, son todos hombres, se ponen la misma ropa todo el tiempo: ‘oiga, ¡denle dos!’ (risas)”. 

“Se normaliza que a estos hombres hay que darles todo porque ellos son súper estrellas, en cambio llego yo con mis tres hijos, mi mamá, el abuelo y no creen que esta es mi banda, ¡lo es! Por eso tampoco tengo demasiados músicos. En vez de tener, que me encantaría y cuando pueda lo voy a hacer, una banda de tres percusionistas y ensamble de vientos, prefiero que mis hijos puedan venir conmigo, que estemos cómodos, hasta que estén grandes y se puedan quedar en la casa. Yo tengo que normalizar eso, no pensarlo tanto, no conceptualizarlo, sino hacerlo. Que ellos vean qué hacen contigo. Si tú vas a un bar, un venue, un teatro, llegas con tus hijos y te dicen: ‘No puedes estar aquí, ¿por qué traes a esa gente?’, tú dices: ‘ah bueno, no hay show’. Te vas a Facebook y escribes: ‘Hoy tenía que tocar y me dijeron que no porque llevaba a mis hijos. ¡Discriminación!’ y que les caiga el internet encima (risas)”.

Tienes una carrera en curaduría de arte. Hay poca gente que cuestiona lo que tiene enfrente y tú sí lo haces. ¿Qué te impulsa a decir lo que piensas con ese valor y confianza en ti misma? ¿Cuál es tu fin al hacerlo?

“La gente necesita entender esto de mí: Yo no ando con un crew de personas de mi edad. Hay quienes tienen su clan, amigas y todo cool, yo no. Mis amigas son mamás que tienen dos o tres hijos, están ocupadas. Cuando hablamos por teléfono me dicen ‘comadre, le salió una roncha a mi hijo, tiene alergia, ¿qué le doy?’ Yo no me pongo a hablar de moda ni de política ni de nada con mis amigas porque no hay tiempo para eso”. 

“Cuando estoy en el internet, de pronto por media hora que distribuyo en pequeños espacios de cinco minutos durante el día (risas), si leo algo, tengo toda una hora para pensar en lo que voy a decir. Estoy lavando los platos y estoy viendo la vaina. Sigo a mucha gente que ni siquiera sé cómo son en persona ni qué edad tienen, pero nos hablamos porque es la única oportunidad que tengo de hablar con alguien adulto (risas). Soy muy precisa en cómo uso mis redes: Instagram es para ser una diva, espectacular; Facebook es para promocionar cosas u horarios, no estoy tanto ahí, solo es como: ‘¡Extra, extra, mírenme, soy espectacular!’; y en Twitter, ahí sí, ¡uf!, ¡me encanta! Es la que más uso. Leo las noticias ahí, es muy interesante porque puedes ver las cinco caras de todo”. 

Kill your idols!

“La gente es como: ‘¡No me digas nada malo de mi artista!’ A mí me encantan muchos artistas y es lo mismo. Por ejemplo, Bad Bunny a mi me parece espectacular, creo que es un artista ese muchacho pero tiene un problema; tal vez porque es muy joven y esperemos que pronto lo haga: en sus videos, que son muy lindos, los encuentro muy interesantes y diferentes a todo lo que los demás hacen en ese género, él no incluye modelos negras, no se ven mujeres negras; como que a él le falta eso. Yo puedo admirarlo, quererlo, apreciarlo y lo puedo criticar”. 

Thom Yorke; ese man ha hecho una música espectacular, pero ¿quién le dijo que él sabe bailar? Pero bueno, todo bien, que baile, si quiere bailar que baile. Y bueno, ¿el pa’ qué hizo una vaina solista?, ¿hizo otro álbum? Podemos hablar de eso de una manera como ‘de burla’ porque es gracioso pero también yo te lo puedo decir de una manera seria ‘mira esa banda lleva 20 años, ya que se recojan porque igual no innovan’. ¿Por qué lo puedo decir con confianza?, porque me conozco su catálogo desde el primer EP hasta lo último que hicieron. Por eso hago que esas reacciones sean virales, porque le doy en la llaga a la gente, porque conozco el trabajo, yo no digo crítica porque sí y yo no insulto a nadie. Simplemente digo las cosas como son porque me conozco el trabajo, lo entiendo dentro del contexto del que estamos hablando y voy al punto, ¡gústele al que no le guste!”. 

“Al mismo tiempo es mi única distracción porque, yo soy madre y soy artista, pero también soy persona que tiene sus pensamientos y no vivo simplemente al servicio de mis hijos, al servicio de mi marido, no. Yo tengo mi vida, yo tengo opiniones, por eso es así. Balance, todo es un balance y sentido común”.

Foto: Lido Pimienta, por Daniela Murillo.

Redes sociales y su influencia

Ha habido mucha controversia en tus redes sociales porque has cuestionado varias actitudes de artistas mainstream de la música latina ¿Por qué crees que es importante como artista tener una opinión con respecto a los sucesos mundiales? ¿Crees que realmente el público deba esperar algo de ellos?

“Yo pienso que ellos no tienen que fingir ser lo que no son. El problema es que si tú tienes esa plataforma y te estás beneficiando de unos ritmos que salen de la comunidad que es la más oprimida, la que más matan, la que más pasa hambre, tienes una responsabilidad. Si esos grandes artistas hicieran una música que inventaron ellos, que hicieron ellos, que no se la están robando a nadie ni toman el crédito de nadie, que no digan nada porque whatever, no tienen nada que ver. Pero la manera en que han llegado a esa gran fortuna financiera, esa riqueza de plata que tienen, porque riqueza de cultura no la tienen, ellos mismos te lo demuestran, hace que tengan una responsabilidad”. 

“Como artista tú tienes una influencia, tienes una responsabilidad con los niños, con las niñas, porque esa gente fue la que te hizo millonario. Si alguien con una plataforma dice ‘all lives matter’, va a influenciar a mucha gente, no por maldad pero es ignorante, porque no somos todos iguales. Yo sería feliz de, por lo menos, estar detrás de las vainas de todos esos colombianos que dan vergüenza, sentarme, darles una TED Talk y decirles las cosas. Por eso le dije a Balvin ‘a mi dame 10 millones de dólares y yo te explico mañana en el ZOOM’, y la gente cree que es mentira, ¡pero es de verdad! Todavía estoy esperando a que me llame (risas)”.

Ser ‘latino’ en la industria musical

El público espera algo específico del artista latino, un sonido, una estética, una actitud; Lido ofrece una propuesta que nace del entendimiento de su propia existencia y del impulso latente de crear:

Es gracioso ver a algunos artistas haciendo algo en el reggaetón o trap porque es lo que está sonando, a pesar de que no lo viven. Me pone a pensar: ¿será que eso que consideran lo latino’ es prostituible en estos tiempos? ¿O tiene que ver con esa idea de tengo que ser así para figurar’?

“Eso se llama no tener agencia artística, no tener control artístico. Es tener un equipo de 30, 40, 50 personas que tienen que pagar hipoteca de sus casas y que tú, con cada canción que saques, eres responsable de generar millones de dólares para que lo puedan hacer. Cuando eso pasa, para ser relevante, pues te toca hacer eso. Cada quien decide”. 

“Si tú quieres ser entertainer, sé entertainer. Si tú quieres ser artista, sé artista”. 

Lido Pimienta, por Daniela Murillo.

“Son muy pocos los artistas que hacen su arte tal cual como son ellos, auténticos, y que han desarrollado un sonido propio, a los que les va muy bien y que tienen esas súper grandes plataformas, son pocos. Todo lo demás pasa por un filtro que tiene un buen récord pero no llega. El mejor ejemplo sería lo que hace Beyoncé y lo que hace Solange. Lo que hace Solange es más arte, lo que hace Beyoncé tiene más entretenimiento, tiene más elementos de lo que hace una superestrella. Lo que logra hacer Beyoncé es que no tiene que pretender ser negra, porque ella es negra. De modo que lo que hace es impecable, por eso sus canciones pueden ser pop y al mismo tiempo son unos himnos muy grandes, porque ella habla de su realidad como mujer negra que vive en la piel negra, por ese motivo es tan espectacular. Yo respeto a las dos”. 

El resto de las superestrellas cargan con esa responsabilidad de tener que generar ese dinero. La plata que ya se han ganado les va a durar por muchas vidas. Ellos pueden o retirarse, o hacer algo interesante. La gente es tan linda, es tan leal, los ama tanto que en realidad a quien están satisfaciendo con eso es a los ejecutivos, no a su público. Su público los va a querer, hagan lo que hagan, pero si tienes que hacerle plata a otro, pues… Ellos no trabajan para sí, trabajan para los ejecutivos a los que les deben mucho dinero. Por eso es así”.

¿Cómo canalizas todo lo negativo en algo positivo? ¿Por qué crees que hay gente que no ve esa parte espiritual y buena del arte? ¿Qué hace falta?

“Esa clase de gente sufre de lo que sufrimos mucho en Sudamérica, y Norteamérica: de no saber quiénes somos, y de pensar que el éxito solamente puede ser uno. El que viene en un jet privado, en una mansión en Miami, y que todo lo que no es así, es un fracaso. Nosotros no tenemos un amor por nuestras raíces, no entendemos quiénes somos. Cuando en nuestros países las frases ‘mejorar la raza’ y ‘eso es duro para el indio’ son tan comunes, que alguien como yo diga algo que es verdad, les duele. Para ellos, yo pertenezco como ‘la que le lava el baño de X y Y artista’, y eso tiene que ver con ese odio propio que tenemos. Vemos a esas superestrellas y ¿qué tienen todas en común? Son blancas (risas). Yo no soy blanca, así que ¿cómo me atrevo yo, negra, india, fea, de pelo feo?, ‘¿cómo se te ocurre jamás compararte con Shakira?’ Yo no me comparé con ella, nunca lo hice”. 

Las críticas llovieron en las redes sociales de Lido tras la publicación de una entrevista con el periódico EL PAÍS que resaltó su opinión sobre los comentarios de artistas colombianos del mainstream: “Esa entrevista fue un shock para mí. Al momento me pareció muy linda, hablamos por dos horas, así como estamos tú y yo, fue muy ameno. Cuando se acabó, me preguntan: ‘Oye, ¿qué te pareció lo que dijo X persona?’, solo dije: ‘Ah, es una boba. Ah, esa gente. Ya, ya. Dan vergüenza, dan pena ajena’. Luego veo el titular: ‘A Lido Pimienta le da vergüenza Shakira, Balvin y todos’. ¡A ver, no! Me tocó decirle que la bajaran. Existe ese dicho de que ‘no hay mala publicidad’ pero para mí eso es muy mala publicidad porque yo no quiero que la gente escuche mi música en relación o por otra gente de la que hablé, no. Yo quiero que la gente se meta en mi mundo y lo disfrute. Dos días de eso, fue más que suficiente. A la gente le encanta la atención, yo ya tengo mucha atención de tres chiquitos que me necesitan, no necesito adultos que quién sabe qué están haciendo, que tienen aparentemente mucho tiempo para meterse a decirme que soy una ‘¡naca de barrio pobre!’ (risas). Y si lo soy, pues ‘¡a mucha honra!’, como Marimar”.

En una industria dominada por hombres, a veces es complicado ver mujeres resaltando, ¿cómo se puede lograr entender que juntas podemos mejor?, ¿cómo podemos librarnos de esa ‘competencia’ para impulsarnos y caminar?

“Ahora estoy viendo un surgimiento de charlas, que normalmente son entrevistas privadas, pasando en los lives de muchas amigas. Yo, por ejemplo, empecé una serie de “Comadres” para que hablemos con varias mujeres que estamos en las industrias creativas y contemos nuestra experiencia. No tanto para decir ‘oye, los hombres nos dañan la fiesta’ no, sino para que se demuestre y que se normalice el diálogo”. 

Construyendo una colmena matriarcal

“Hicimos una conversación con Li Saumet y los comentarios fueron como de ‘wow!, no puedo creer que en realidad sí son amigas’. ¡Sí! ¡Créetelo! Me parece que entre más lo hagamos, mejor. En Chile está La Matria Fest y también Ruidosa Fest. Creo que podemos hacer eso, festivales en nuestros países también, muchas mujeres quieren hacerlo. Una persona sola no siente que lo puede lograr por sí misma. Todos los actos que hacemos conscientemente, contribuyen a eso, a que seamos más mujeres protegidas en nuestra propia colmena”. 

“Me piden muchos remixes y cosas por el estilo, y el 90% de los artistas que acepto son mujeres, los hombres que meto son porque los conozco. Si no conozco a un artista hombre personalmente, no lo hago porque me imagino que ellos, quizá, cuántas mujeres han violado y como no los he tratado, entonces no los meto. Eso es lo que yo hago conscientemente y creo que eso ha hecho que muchas mujeres se sientan cómodas conmigo. Esta semana, nada más, unas artistas que yo pienso que son ¡wow, espectaculares!, me escriben como: ‘Ay, soy tu fan’ y yo ‘what?!’ Empezamos a hablar, lloramos y todo, nos contamos cosas y llegamos a: ‘a mí me pasó lo mismo, a mi también me pasó’. ¿Por qué no lo hablamos? Porque lo que nos ha pasado en esta industria da mucha vergüenza, nos sentimos como unas idiotas, entonces no lo hablamos porque ‘¡ay, que boba, ¡te pasó por boba!’ No, me pasó porque era inocente, me pasó porque era confiada, pero ahora no lo soy. Hablar las cosas es sanar, y ahí seguimos, en eso”.

Lido Pimienta es una artista en ascenso. Su sesión en COLORS sobrepasó el millón de vistas en menos de 3 meses, ha sido considerada por segunda vez al Polaris Music Prize y sus seguidores en Instagram casi llegan al medio millón. Su música se rodea de videos de gran calidad, el arte plástico que produce y sus opiniones francas. Además, tiene un gran compromiso con la comunidad de Palenque y La Guajira Colombiana, a las cuales apoya mediante campañas de recaudación de fondos para familias vulnerables. Una mujer de múltiples talentos, ella es Miss Colombia