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¿Existe la payola en el mundo del streaming?

El modelo de negocio que le dio vida a la industria musical en la radio está más vigente que nunca.
Héctor Elí Murguía | @hectoreli_

El término “payola” se refiere a “pagar para ser escuchado”. Su origen viene del inglés de las palabras “pay” y la marca “Victrola” -una referencia al fonógrafo de RCA Victor-. La palabra se usa para describir el modelo de negocio gestado en los cincuenta en el cual las disqueras pagaban para que los artistas se escucharan en las estaciones de radio.

El rock and roll, la música disco e incluso el new metal (Limp Bizkit, Marilyn Manson, entre otros) se escucharon en las listas de popularidad gracias a que disqueras como Atlantic Records en el caso del rock y Interscope pagaron para que su catálogo de músicos fueran reconocidos.

Este método ha funcionado así durante años en la radio. Por eso, sin necesitar la explicación de especialistas, se escuchan “las mismas canciones de siempre”. Hoy en día, con la llegada del streaming y la libertad de artistas para no firmar contratos con grandes sellos discográficos parecería que el panorama es nulo para la existencia de la payola en plataformas digitales.

Sin embargo, la payola evolucionó y también se convirtió en un complemento para plataformas digitales como Spotify y Apple Music. Hoy en día, las playlist se han convertido en el objetivo de las disqueras para incluir a sus artistas a través de medios de comunicación o influencers. Existen tres tipos de playlist en Spotify: aquellas creadas por el servicio de streaming, las que crean los sellos discográficos y las que hacen los usuarios.

Un artículo publicado por Billboard en 2015 señaló: “A medida que Internet ha nivelado muchos bloques de poder en el antiguo negocio de la música, las playlist son ahora la moneda de hoy en el nuevo orden mundial del streaming, tanto así que las compañías discográficas ahora activamente promueven, y en ocasiones pagan, sus canciones para que aparezcan en servicios tales como Spotify, Deezer y Apple Music”.

En su naturaleza, las playlist son virales por lo que, según el medio de comunicación estadounidense, “los plays de una canción aumentan después de que es agregada a una playlist popular, acto seguido, los usuarios la agregan a sus playlist personales, sus amigos harán lo mismo” y así sucesivamente. Además, incluir un track en una playlist tiene el 99.9% de probabilidad que se propague en otras redes sociales como Facebook y más recientemente Instagram.

De acuerdo con una fuente de Billboard, el rango de precios en las que se vendía una playlist en 2015 rondaba entre los 2 y 10 mil dólares dependiendo la popularidad de la playlist. Una semana después de la publicación del artículo del medio estadounidense, Spotify actualizó sus políticas en las cuales prohíbe “estrictamente” -hasta la fecha-, que usuarios acepten dinero o cualquier tipo de intercambio por crear playlist o influir en las mismas.

A pesar de oponerse a la payola, las políticas de Spotify dejan de lado que la mayoría de las playlist de la plataforma le pertenecen a las tres compañías más grandes de la industria: Universal Music Group, Sony Music y Warner Music Group. Según Billboard, las playlist más populares le pertenecen a ellos y a medios de comunicación como BBC Radio, Pitchfork, entre otros, que no han declarado obtener algún pago por parte de artistas tanto independientes como con disqueras para ser incluidos en dichas listas.

Aunque en 2015 The Financial Times indicaba que el principal medio donde la gente consumía música era la radio, actualmente el director de la BBC, Bob Shennan, señaló hace unos días que el medio de comunicación podría ser desbancado por el streaming si no encuentra una forma adecuada de adaptarse a estos tiempos, lo que refuerza que la payola a través de streaming se vaya haciendo cada vez más común.