JESUS IS KING, el evangelio ególatra de Kanye West

El noveno álbum de estudio del rapero decepciona pero demuestra su lado más personal en el momento.
Héctor Elí Murguía | @hectoreli_
Foto: 'JESUS IS KING', Kanye West, Universal Music.

Kanye West es una de las figuras más controversiales del siglo XXI.

El rapero es un narcisista empedernido que desde los inicios de su carrera se ha dedicado a demostrar que es un genio del marketing musical y uno de los productores que han marcado la pauta del hip hop en los los últimos veinte años.

Para hablar de su novena producción discográfica, JESUS IS KING, hay que situarse en el lugar en el que se ubica su carrera.

Nos encontramos ante un Kanye West que ha dejado de ser Kanye West. Desde hace años, Yeezy se encuentra estancado en un letargo mental que le ha afectado severamente. No se olvidan los dichos como “la esclavitud fue una elección” o su postura afectiva con el presidente Donald Trump, quien es innegablemente racista.

Se ha justificado diciendo que tiene un desorden de bipolaridad, pero más bien parece que se trata de otra más de sus facetas, que lo hacen ser uno de los más nefastos artistas de la industria.

Como bien lo resumía la locutora Nadeska Alexis de Beats 1 después de la conversación que Kanye tuvo con Zane Lowe, nos encontramos en “la era post-Kanye” y su legado se está viendo afectado por esos desórdenes.

A pesar de que este nuevo disco es una obra que podría catalogarse como experimental, debido a su naturaleza religiosa, por lo menos no es ye, el disco que nadie peló en el que Kanye trata de victimizar su pésima actitud.

Sin embargo, como buen patriarca del capitalismo de los últimos tiempos, el esposo de Kim Kardashian supo cómo reivindicar su imagen.

Creó el Sunday Service, una ceremonia musical religiosa en la que, acompañado por varios músicos, reinterpreta canciones seculares y las convierte en versiones góspel.

Al principio confundía. No se sabía si el rapero estaba intentado crear su propia secta o si se trataba de una broma de mal gusto. A mediados de abril, todo indicaba que se trataba de algo real y no un truco de la simulación mediática al presentar ese espectáculo/culto en Coachella. Meses después anunció el disco.

La relación entre el cristianismo y Yeezy no es nueva. Lo ha citado desde el principio de su trayectoria como en “Jesus Walks“, o al mencionar al apóstol Pablo en The Life of Pablo, pero sí la primera vez que abiertamente se muestra como cristiano.

JESUS IS KING es el evangelio ególatra de Kanye West. No se trata de un disco de alabanzas o de canciones dedicadas directamente a Jesús. Las letras del álbum —y las más recientes declaraciones que ha dado— lo revelan como un recién convertido que está intentando justificarse frente a los demás, poniéndose a él mismo como el centro de atención.

Musicalmente tiene pasajes interesantes. La presencia de los coros es fundamental para el concepto del disco y es lo que realmente lo diferencia de trabajos anteriores. Kanye los integra con beats que hemos podido escuchar en álbumes como The Collage Dropout, además de incluir efectos creados con autotune similares a los de 808s & Heartbreak. La mezcla, por la cual tardó más tiempo en lanzar el disco, no es la mejor; si uno lo escucha con audífonos de baja calidad, no se notan las virtudes.

Follow Jesus” es el tema definitivo del álbum. La lírica es trivial hasta que llega la frase “escucha y obedece; no hay que vivir más para la cultura, no somos más esclavos” que, si se le quitarán los primeros verbos imperativos, sería un gran mensaje para el mundo.

Los fans se quejan del disco porque la expectativa era alta y solo obtuvieron 27 minutos de breves muestras de su talento. Recordemos, Kanye ya no es Kanye.

El álbum representará una gran esperanza para el sector cristiano, quienes se verán afectados por la singularidad de que un rapero súperestrella haya dedicado una grabación entera a sus creencias, pero, ¿quién sabe? Tal vez después de lanzar JESUS IS BORN, en diciembre, Kanye planee convertirse al hinduismo o regresar al kanyeísmo.

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