La influencia de Roger Waters en Pink Floyd

Conoce cuáles fueron los discos en los que el compositor tuvo mayor relevancia.
Héctor Elí Murguía | @hectoreli_

Un día como hoy pero de 1965, nació Roger Waters. El británico, reconocido como uno de las músicos y compositores más influyentes de la cultura popular, se apropió de dicha fama gracias a su trabajo con Pink Floyd, banda que además de vender millones de álbumes a lo largo de cuatro décadas, cuenta con algunos de los álbumes conceptuales más interesantes de la música moderna.

Y es que más allá de la denominación musical -algunos le han llamado space rock, otros psicodelia y la mayoría le ha dicho rock progresivo-, Pink Floyd es una agrupación que plasma a nivel musical, el resultado de los sentimientos de una generación que creció después de la guerra mundial.

Aunque sus primeras composiciones las lanzó en los primeros álbumes de la banda (A Saucerful of Secrets y The Piper at the Gates of Dawn), Waters se encargó de la dirección artística y la letra de los álbumes tras la partida del fundador del grupo, Syd Barrett, quien fue expulsado en 1970 por una fuerte adicción con el LSD y los daños irreversibles que causaron en su cerebro.

Después de una etapa de experimentación entre 1970 y 1972, con la creación de obras como Obscured By Clouds y Meddle, Waters encontraría en su primer obra escrita para la banda, el disco que hasta la fecha es el más exitoso: The Dark Side Of The Moon de 1973.

Inspirado en la locura de su ex compañero de grupo y las tendencias que se gestaban en la música de aquel momento: composiciones sofisticadas, conceptos referentes a lo sociocultural abordado desde lo abstracto, Waters escribió todas las canciones del disco.

Transformó sus influencias de blues en un sonido propio a través de canciones como “Money” y reflejó una visión vanguardista en canciones como “On The Run”, en la que experimentó con los sonidos ambientales y un sintetizador modular, instrumento que se convertiría en una parte fundamental del sonido de los años setenta y ochenta en todo tipo de estilos musicales.

En Wish You Were Here, un disco de tan solo 5 tracks, la narrativa construida por el músico gira en torno a la nostalgia -además de ser otro homenaje a Barret- en canciones como “Wish You Were Here” y “Shine On Your Crazy Diamond” (Pt 1 y Pt 2), y muestra su visión crítica hacia la modernidad en la canción “Welcome To The Machine”, donde expone cómo es que el ser humano a dejado todas las labores sociales a las maquinas.

En Animals es donde Waters muestra su lado más contestatario y político. Alentado por la obra literaria de George Orwell, Rebelión En La Granja, que hace una analogía entre los personajes de la sociedad con los animales de una granja; los políticos son representados por cerdos, los adinerados y la burguesía con perros y la clase obrera con ovejas- el músico deja ver su espíritu de protesta y lo une con el talento de sus compañeros de grupo, David Gilmour, Richard Wright y Nick Mason.

Separados por diferencias creativas, el músico creó una de las óperas rock más trascendentales: The Wall. Esta, la escribió después de recordar varios episodios de su adolescencia creando a un personaje llamado Pink, quien perdió a su padre en la Segunda Guerra Mundial y atraviesa por lo que, según medios de comunicación y obras que analizan el disco, miles de jóvenes vivían a principios de la década de los ochenta: crisis existenciales, abuso de drogas y la ansiedad provocada por descubrir que las personas comunes son “solo otro ladrillo en la pared” de un sistema social definido.

Muchas de las historias concebidas en la mente de Waters y plasmadas en la música de Pink Floyd, generaron una conexión poco vista en la cultura pop con sus millones de seguidores alrededor del mundo y dejaron grabada una marca histórica a través de sus letras.