La radio propositiva sufre y nosotros también

Héctor Elí Murguía | @hectoreli_
Foto: Shutterstock.

En horas recientes, hemos visto cómo la radio propositiva ha sufrido embates que son trágicos. 

La semana pasada, RMX Radio, estación que duró más de una década en Guadalajara en el 100.3 FM, y dos años en el 98.5 de la CDMX, fue vendida a El Heraldo De México, matando un espacio que fue trascendental para la escena nacional de la música en el país para darle paso a un intento de estación informativa.

Esto no es nuevo, la radio mexicana alternativa siempre ha recibido un trato no grato. Tales son los casos de Rock 101, WFM y Radioactivo, por citar algunos ejemplos de estaciones que marcaron un antes y un después en la historia radiofónica y que fueron quebradas por decisiones empresariales. Pero este solo fue el primer strike en estos días. 

El martes 26 de junio, el IMER anunció el final de varios programas y el despido de más del 35% de su personal gracias a las medidas de austeridad tomadas por el Gobierno de México. 

Reactor, estación que pertenece a este instituto y que también ha sido una columna vertebral de la música nacional, anunció ayer que se quedaría sin locutores por la falta de recursos que atraviesa.

De buenas fuentes se sabe que a varios locutores nos les han pagado desde hace meses. Más injusto aún y, aunque desgraciadamente siempre ha sido así, un locutor del IMER no gana más de 6 mil pesos al mes; cifra inverosímil para un mexicano que tiene que sobrevivir a una urbe siempre asfixiante. 

Aunque hoy se anunció que podrían disponerse de 11 millones de pesos para que los trabajadores del IMER no pasen por esto y el vocero de la Presidencia, Jesús Ramírez Cuevas dijo que no habría despidos, la situación de los locutores de la institución es precaria. 

 

Muchos han querido asesinarla a sangre fría con argumentos simplistas. Primero dijeron que la televisión terminaría con ella y actualmente dicen que el streaming la está reemplazando. Otros, como en estos casos, han querido matarla con acuerdos comerciales y transformaciones ilusas. Sea pública o privada, la radio propositiva nunca morirá, porque es una forma social de resistencia

Que este texto sirva para hacer catarsis. Nos duele, a todos aquellos que aprendimos algo acerca de un músico, un álbum, una canción; los que nos identificamos con la emoción de una voz del otro lado del micrófono; los que lloramos escuchando la presentación de un track que cambió nuestras vidas; los que nos levantamos de la depresión con alguna melodía que salió de alguna frecuencia; los que sentimos ese hervor en la sangre cuando la voz de un locutor nos hizo reflexionar sobre la existencia. 

La radio sufre y nosotros también.