Lil Benjas, la promesa del trap regio, nos cuenta su historia

El regiomontano Jorge Morales, mejor conocido como Lil Benjas, recientemente lanzó su álbum 'Dispersión' y nos contó cómo comenzó su carrera musical.
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Foto: Cortesía de prensa.

El comienzo de Lil Benjas

Me metí al hip hop por mi primo Kevin. Estaba en quinto/sexto año de primaria, en La Salle Cumbres. Recuerdo que llegó con un Walkman al parque donde nos juntábamos en la colonia Los Pinos de Escobedo, Nuevo León. En el casete había rolas de Kodigo 36, THR cru2 y otras cosas más top de España: SFDK, Violadores del Verso y Nach Scratch.

Me gustó el sonido y comencé a pedirle que me pasara más rap. Gracias a él también fui a lugares del Barrio Antiguo donde hacían tocadas de hip hop. Tenía doce años, estaba en la secundaria, en el Colegio Montessori y no me dejaban pasar. Pero mi primo a veces pedía paro y podía ver a Kanez, Quid Comba o Delta H.

Esto fue antes de que explotara la Guerra del Narco en Monterrey. Por lo mismo no me tocó estar en muchos eventos donde en un flyer anunciaban como veinte proyectos de hip hop. La escena se distanció y los lugares cerraron por las balaceras, por todo el problema del narcotráfico.

Foto: Cortesía de prensa.

Cosas que se desean 

Tengo 24 años y hago trap desde que tenía 16. Sin embargo, en mis inicios llegué a hacer cosas más apegadas al sonido boom bap, como algunos exponentes underground del hip hop en Monterrey: Vicio del Lenguaje, Coy y Arsenal de Rimas.

Cursando la secundaria estaba la página HHGroups, donde podías subir tus rolas, discos y beats. Así, junto a mi amigo Alejandro que rapeaba conmigo, comencé a descargar los primeros beats en YouTube, en los que monté mis rimas.

Empecé a hacer mis primeras rolillas como si fuera un juego. Tenían muchos sentimientos filosóficos y poéticos; rimas que llegaban al corazón, según nuestro cotorreo en ese momento.

En la Preparatoria 9 de la UANL ya descargaba beats de trap. Ya en SoundCloud había muchos artistas haciendo música de ese tipo y en el mainstream Drake o Young Thug estaban muy fuertes. En ese momento grababa con un iPad que tenía un mini estudio, con un micrófono y su tornamesa; estaba muy loca esa aplicación de la cual no recuerdo su nombre.

Las canciones se las enseñaba a mis amigos y comenzaron a motivarme para que las subiera a SoundCloud, que fue donde me atreví a mostrarle lo que podía hacer musicalmente. Al principio usé el nombre de Coco Mora. Después lo cambié a Benjamín, Benjas, y le agregué el Lil.

Ya como Lil Benjas, seguí ganchado con el rollo de la filosofía y la poesía por el entorno donde crecí, por cotorrear con el grupo Emfasis que tenían esa línea y era una de mis influencias.

Entonces, cuando lancé mi álbum anterior, Desiderata, ese tipo de cosas me ayudaron un chingo porque estaba viviendo una etapa de depresión, algo que cambió mi vida. Justo cuando empecé a componer el disco, ese poema de Max Ehrmann, cuyo significado es “cosas que se desean”, me llegó de la nada. No recuerdo qué estaba haciendo, pero me salió en la computadora. El poema explica cómo puedes vivir feliz, cómo puedes estar chido contigo mismo. Se me hizo un buen pretexto para echar a andar mi carrera musical.

Ya no estoy broken ahora subo la botella 

El trap es el sonido del presente. Aparte de ser algo novedoso, es muy juguetón y te hace mover la cabeza.

Como artista de trap, en la forma en que te puedes desenvolver, es algo muy chido por el tipo de flows y melodías que puedes usar. O las métricas disparadas y veloces. Todo eso se puede mezclar y oírse chido. Últimamente hasta el trap se está usando para hacer corridos y cumbias.

Con “Gárgolas”, la primera rola de mi nuevo álbum, Dispersión, quise cerrar mi etapa melancólica de Desiderata. Pero a partir de la segunda rola, “Planes”, hay un nuevo Lil Benjas que exploró sonidos y conoció productores como Phynx y Zenei en la cuarentena. Por eso decidí ponerle Dispersión al disco. Ahora quiero ser otro, con un sonido más orgánico, apegado al rock y el jazz; incluso a cosas más hip hop de los noventa.

Foto: Cortesía de prensa.

También debo aprovechar la escena que hoy en día existe en Monterrey y otras partes del país. Hay mucha gente echándole el ojo a las cosas que estamos haciendo de este lado. Aquí en la ciudad deben de haber alrededor de cuarenta proyectos relacionados al trap. En la CDMX deben de haber otros cuarenta o más. Y creo que todos estamos haciendo bien las cosas. Ya hay un estilo que es distinto al argentino, al español, etcétera. Hay un movimiento mexa de trap, lo cual es increíble.

Un ejemplo es AQUIHAYAQUIHAY, con quienes tengo un par de canciones, “Grave” y “Conduce”. Somos parte de Slowly X Beatboy Records, que tiene alrededor de veinte artistas, como por ejemplo Abhir Hathi de España y los hermanos Lara Project de Puerto Rico. No hace mucho firmaron con el sello de Steve Aoki, Dim Mak en Fuego. Es lo que menciono: están volteando a ver lo que hacemos de este lado y ven buenos resultados.

Escucha Dispersión aquí:

Una colaboración de Javier Ibarra (@cepheaisme) para Slang.