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Los 5 shows más legendarios en la historia de Coachella

Repasamos algunos de los momentos más especiales en la historia del festival.
Natalia Ríos
Fotto: Beyoncé, Instagram Oficial.

Beyoncé / 2018

Nunca antes en los 20 años de historia del festival se había montado una producción del nivel de complejidad y coordinación que requirió el show de Beyoncé. Por un lado, la cantante rindió un homenaje a los colegios y universidades para la comunidad negra en Estados Unidos, además hizo hincapié en la discriminación racial que, por omisión, había hecho el festival en dos décadas: “Gracias por dejarme ser la primera mujer negra en encabezar el cartel de Coachella”, señaló emocionada. Fue un show en el que repasó todos los hits de su discografía, y en el escenario la acompañaron las Destiny’s Child, Kelly Rowland y Michelle Williams; su hermana, Solange Knowles; su esposo, Jay-Z; y J Balvin, con quien interpretó “Mi gente”. El próximo 17 de abril, Netflix estrenará el documental Homecoming, que mostrará los pormenores de este mítico show.

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Amy Winehouse / 2007

 

Aunque no fue headliner, para entonces Amy Winehouse era una estrella que había definido una era. Back to Black había sido lanzado en octubre del año anterior y para todos estaba claro que se trataba de una obra maestra en la historia del pop. En aquellos días, las presentaciones en vivo de Winehouse eran lo más impredecible: podían y solían cancelarse a unos minutos de iniciar. Pero si todo lograba salir como estaba planeado, sus shows eran memorables. Y Coachella no fue la excepción. Abrió con “Addicted” y el resto de su set estuvo conformado por las canciones de su recién lanzado Back to Black. Quienes tuvieron la oportunidad de ver a este genio atormentado, quien moriría cuatro años más tarde, atestiguaron cómo Amy conseguía brillar en el escenario, aunque todo a su alrededor fuera un caos.

Daft Punk / 2006

En este show, el dúo francés presentó por primera vez una pirámide conformada por pantallas de LED gigantes. Fue un show cuya espectacularidad no tenía precedentes en la escena de la electrónica, lo cual para muchos significó un paso enorme en la evolución de los visuales en la música. Y para otros fue un elemento clave que terminaría por impulsar al EDM hasta llevarlo al lugar donde se encuentra ahora. En el documental de la BBC, Daft Punk Unchained, el manager del dúo recuerda que había 40 mil personas intentando entrar al Sahara Tent, un espacio cuya capacidad no era superior a los 10 mil. Eran tantos los que querían escuchar los hits de los franceses que los organizadores del festival agregaron líneas extra de bocinas y pantallas gigantes para los que se habían quedado fuera.

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Prince / 2008

 

Una de las presentaciones más legendarias no solo de Coachella, sino de la historia de los festivales del mundo. El show de Prince fue un despliegue de genialidad y perfección. El setlist incluyó casi el mismo número de canciones propias como covers, entre las que se incluyen “The Bird” y “Jungle Love”, “Batuka”, “Soul Sacrifice”, “Toussaint L’Overture”, “Creep” y Come Together”. Entre sus clásicos estuvieron “1999”, “Little Red Corvette” y “Let’s Go Crazy”. Fue un show en el que Prince se mostró como el artista impredecible y sorprendente que siempre fue.

Rage Against the Machine / 2007

RATM no había tocado en siete años, pues unas semanas antes de que George W. Bush ganara las elecciones, dieron a conocer que pararían por tiempo indefinido. No fue sino hasta inicios de 2007 cuando se reveló que se reunirían para Coachella. El guitarrista Tom Morello se preguntó si su ausencia tenía que ver con los años en los que Estados Unidos estuvo gobernado por la derecha, a lo que él respondió en entrevista con Rolling Stone: “Nos pareció que era el momento indicado para ver si podemos acabar con la administración Bush y esperamos poder hacerlo”. La presencia de RATM en Coachella representó una excepción en muchos sentidos: de diferentes puntos de Los Ángeles llegaron decenas de camiones con miembros de las pandillas que estaban listas para sacar la rabia acumulada en esos siete años. El despliegue de seguridad fue algo inaudito: miles de policías acordonaron un área en la que estaban reunidas más de 100 mil personas. Y una vez que el show empezó, literalmente, la tierra temblaba por el slam masivo de quienes sabían que una noche así no se repetiría jamás.

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