Más virtualidad y menos conciertos: ¿Qué le espera a la música en 2021?

Streamings, distancia y cubrebocas se perfilan por tiempo indefinido en el horizonte de la música, al menos durante 2021.
Ricardo Pineda
Foto: Travis Scott en Fortnite. Epic Games.

A todos nos gustaría eliminar de nuestra vista todos los artículos que comienzan con el cansino adagio “2020 fue un año difícil”. Y no solo eso, quisiéramos también borrar de nuestra memoria que llevamos casi un año sin ir a un concierto, sin ver a nuestros amigos para escuchar música y bailar como antes. Tras la llegada de la vacuna contra el COVID-19, solo contamos los días para volver a lo de antes, aunque en el fondo sabemos que quizás eso no suceda del todo. 

J Balvin en el Coca Cola Flow Fest, 2019. Crédito: Jesús Elizondo para Slang.

Los pequeños valles y disminuciones en las incidencias de contagios durante 2020, nos dieron unos cuantos pincelazos de lo que vendría: más conciertos y festivales vía streaming; en vivos (los menos) con distanciamiento y reforzamiento de las medidas de seguridad y sanitización; la descentralización y diversificación en la forma de escuchar música de forma digital; un fortalecimiento de las escenas independientes, y un público cada vez más difícil de complacer. Estas son apenas algunas de las cosas que veremos en la música en 2021. 

De acuerdo con el informe de la firma especializada PwCGlobal Entertainment & Media Outlook 2020–2024, durante la pandemia, redes sociales como Facebook, Instagram, así como el servicio de mensajería instantánea WhatsApp registraron un aumento por cerca del 40%. La novel TikTok alcanzó los mil millones de descargas y el tiempo de lectura de contenidos en internet aumentó poco más de 42%. 

Esto se suma a un aumento sumamente agresivo (casi 90%) en el uso de apps de compra, aunado al repunte de los servicios de streaming de música y video. Además, las plataformas de streaming durante la pandemia han experimentado un incremento en sus ingresos globales por cerca del 26%, porcentaje se espera duplique su tamaño en 2021. 

Ante un panorama en donde los especialistas financieros afirman que la llegada de la vacuna al mundo no cambiará, ni el ámbito financiero, ni el clima de incertidumbre en todas las actividades humanas, en donde los conciertos y eventos musicales seguirán limitados por el riesgo de contagio, surgen preguntas naturales: ¿qué pasará con el streaming?, ¿en qué punto del año habrá festivales como antes?, ¿de qué forma cambiará la manera en la que consumimos la música? 

Esta reflexión plantea algunas tendencias para entrar a un año distinto y complejo. ¿A qué sonará la música en 2021? 

Conciertos y festivales, los más golpeados

El trago fue espeso y doloroso: cancelaciones, pérdidas, devoluciones. Los conciertos con poco público y muchas medidas no parece ser la norma ni la solución en 2021. Para los conciertos y festivales se prevé una tendencia clara, en donde la recuperación total apunta a mediados de 2022 en el mejor de los casos, pero nada de vuelta a la normalidad durante la primera mitad del año, al menos. 

Los precios deberán ser amables con el asistente y la oferta perfila ser mucho más atractiva y voraz, si es que se quiere recuperar la confianza del público. Esto sin duda tendrá que competir a la contra para los organizadores, quienes tendrán que hacer mucho con recursos lastimados y limitados, destinando una buena parte del presupuesto al reforzamiento de las medidas de seguridad. Se habla incluso de certificaciones de vacunación en algunos escenarios posibles para garantizar el ingreso y la plenitud de las aglomeraciones masivas. 

Sin embargo, esto aún puede cambiar, ya que de extenderse los confinamientos y el aletargamiento de la industria del espectáculo —la cual se ve minada por la situación y los daños colaterales (industria aeronáutica, volatilidad del tipo de cambio, desempleo, etc)—, las distorsiones entre los nichos, así como su correlación entre oferta y demanda podría apuntar conciertos para unos cuantos a precios elevados para recuperar volumen. 

Ozuna en el Coca Cola Flow Fest. Crédito: Héctor Elí para Slang.

Más virtualidad

Streaming gratis, pagados con mayor calidad de audio y producción, experiencias distintivas…los artistas y organizadores tendrán que echar mano de su ingenio para ofrecer a su público algo que no puedan encontrar en Youtube y que se acerque lo más posible a esa conexión vivencial que sólo los shows en vivo habían podido dar. 

Por otra parte, los ejercicios y experimentos de realidad virtual seguirán al alza, así como su refinamiento tecnológico, incluso más allá de que se regrese a la “normalidad”. La virtualidad, las plataformas digitales y las experiencias de consumo cibernético siguen pujantes, aceleradas y con la capacidad de asombrar más que otros mecanismos. Artistas como Travis Scott y The Weeknd, han mostrado que podrían aguantar un poco más en la virtualidad sin mayor problema, aunque quizás ese rubro sea sólo para los muy grandes. 

The Weeknd en un show virtual de TikTok durante la pandemia.

Música en 2021: más global y más local

La pandemia nos ha hecho pasar más tiempo en la red y esto nos ha llevado a escuchar más, leer más y meternos a lugares donde antes no, debido en buena medida a que estábamos de forma presente o digital en lugares de educación, trabajo o de otra índole. Esto ha traído como consecuencia nuevos descubrimientos de pequeños artistas que son de nuestro agrado, así como el ensanchamiento de figuras que ya venían fuertes. Si no nos creen, pregúntenle a Bad Bunny, el hombre de 2020 que más colaboraciones tuvo y más discos lanzó en un año (tres y casi todo prescindiendo del formato físico). También una cosa es inminente: más horas en el estudio casero, más música. 

Nostalgia, mi pequeña y vieja amiga

Ese tiempo en confinamiento se ha traducido en revisitar viejas fotos y discos. Como nunca en la historia, el revival de la nostalgia musical, aquella que nos formó, tuvo a bien desempolvarse para tener nuevos bríos. No en términos tan importantes como para hablar de un revival comercial del CD, en tanto el formato digital sigue al alza y el vinilo todavía sigue pujante, pero sí hay algo ahí que ha hecho que los precios de los reproductores portátiles de CD estén bajando de precio y regresando de a poco en las tiendas minoristas por internet. Habrá que ver de qué forma se da esa vuelta al ruedo, de la cual se ha especulado mucho incluso los últimos tres años. 

Todo esto, sumado al auge de compras por internet, en donde todo lo que no es en vivo se va a querer recuperar en memorabilia, reediciones y merchandise. En este sentido, para los artistas más maduros ver hacia atrás siempre será más redituable que hacia el futuro y eso será la panacea de los nuevos esquemas y formas de monetizar la música en 2021.  

Foto: @rayscorruptedmind / Instagram.

 

Escuchar y sumar

2021 será el año en el que se fortalezcan las redes independientes de difusión de música cuyos intereses primordiales no necesariamente estén centradas en hacer dinero de forma adyacente al trabajo de los artistas. Spotify vs Bandcamp fue el ejemplo, que aunque más simbólico que comercial, el precedente nos indica algo muy claro: la música y los artistas importan. 

Quizás esto augure más atomización, y esa tendencia de hace más de medio siglo, en donde las canciones perdurables eran el objetivo supremo por encima de los discos completos vuelva de forma total que, aunque parezca que así es desde hace casi dos décadas, el efímero y el vapor de la volatilidad sigue siendo la norma. Habrá que escuchar y sumar. 

Una columna semanal de Ricardo Pineda (@PinedayAguilar).