MeToo MX: una oleada de denuncias ante un sistema de justicia fallido

Tras el suicidio del músico Armando Vega-Gil, la discusión sobre las vías adecuadas para exigir justicia se volvió un tema medular.
Natalia Ríos

La violencia contra las mujeres en México

Antes de revisar los antecedentes del movimiento #MeToo en México, es importante tener presentes algunos datos. México dobla la tasa mundial de violencia contra las mujeres, la impunidad en nuestro país es de 99.3% y durante décadas se ha normalizado la violencia machista en los entornos de trabajo y en las relaciones profesionales.

Un dato más, que se vuelve relevante porque el caso que ha sacudido a la industria musical esta semana tiene que ver con los comentarios sexualmente explícitos que presuntamente un músico le hizo a una niña de 13 años. En México hay actualmente siete millones de niñas menores de 18 años casadas, en la mayoría de los casos, con hombres mayores que ellas.

Así de trágico: en nuestro país, más de un millón de niñas contraen matrimonio cada año, lo cual nos coloca como la octava nación del mundo con el mayor número de matrimonios infantiles. Fue apenas hace un par de semanas que se legisló contra esta aberración: el Senado aprobó las modificaciones al Código Civil Federal para que de manera explícita se impida que niñas sean forzadas a contraer matrimonio, pues esto se daba bajo consentimiento de los padres.

 

MeToo: un grito desesperado ante un sistema de justicia que nos ha quedado a deber

 

Al horror cotidiano al que nos enfrentamos se suma un sistema de justicia en el que las víctimas de delitos sexuales se enfrentan a procesos complejos, desgastantes y revictimizantes. “Como abogada y como mujer he sido testigo de primera mano de que los procesos para presentar denuncias son revictimizantes y muy tardados. Me ha tocado acompañar casos de violación en los que la fiscalía se niega a recibir las denuncias, por lo que hemos tenido que pelear y presentar quejas hasta conseguir que las reciban”, señala Ana Laura Velázquez Moreno, abogada especialista en género y derechos humanos, integrante del Círculo Feminista de Análisis Jurídico.

Y claro, es importante denunciar por la vía formal, pero un sistema de justicia precario, plagado de deficiencias, lleva a muchas víctimas a descartar esta opción. Un ejemplo: “La carga de mostrar evidencias se le pasa a las víctimas y esto, en el sistema de justicia penal, no es una obligación de ellas. Tienen el derecho de aportar los elementos que crean adecuados, pero no es una obligación”, explica Ana Laura.

Y añade: “Las instalaciones de la fiscalía muchas veces son horrorosas e inseguras. En resumen: nos encontramos ante un sistema de justicia precario, revictimizante y violento con las mujeres”.

En este contexto, resulta comprensible que de pronto surjan una serie de denuncias desordenadas, caóticas y anónimas en redes sociales. “Entiendo como mujer que el sistema de justicia nos ha quedado a deber muchísimo. Por eso debemos usar lo que tengamos a la mano para dar a conocer estas injusticias y estas violencias, se trata de una forma de tener acceso a la justicia por vías alternas”, comenta la abogada.

La licitud o no de las denuncias anónimas es un debate que se ha dado durante años en los más distintos contextos. En el caso del movimiento #MeToo en México está claro que se trata de una respuesta ante la falta de soluciones y ante la inacción por parte del Estado.

“Cuando haces una denuncia por la vía penal, el imputado tiene un defensor, hay una presunción de inocencia, se cuida el debido proceso y hay una sentencia clara. En cambio, las denuncias en redes sociales no dejan claros estos puntos. Y puede generar cosas indefinidas como que corran a alguien de su trabajo, o que lo expulsen de la escuela. Pero mientras no tengamos un sistema de justicia adecuado y digno, tenemos este otro sistema, autorregulado, que no es el deseable legalmente, pero que se da ante la ineficiente respuesta del Estado”, explica la integrante del Círculo Feminista de Análisis Jurídico.

 

La oleada de denuncias y la cuenta MeTooMusicaMX

 

Lo ocurrido a partir del pasado 24 de marzo ―cuando comenzaron a darse de alta los espacios de denuncia #MeToo― pone de manifiesto que las mujeres en México simplemente no han encontrado otra alternativa en busca de justicia. La primera cuenta en abrirse fue la de @MeTooEscritoresMexicanos. A las pocas horas, y ante las miles de denuncias acumuladas, empezaron a abrirse cuentas para denunciar abusos en otros gremios: cine, academia, televisión, publicidad, música, entre otras.

Hasta el momento, la cuenta @MeTooMusicaMX, dedicada a difundir las denuncias de acoso contra músicos mexicanos, tiene 147 denuncias, entre las que se mencionan a León Larregui, Julián Aranda Gutiérrez, tecladista de Rey Aventurero y Los de Abajo; Efrén Barón de División Minúscula y de The Volture; Alejandro Otaola (Santa Sabina, San Pascualito Rey), Hugo Muñoz de Disidente; Miguel Hernández de Rey Pila; Luis (Dr. Shenka) y Ángel Reyes de Panteón Rococó; Lng/Sht; Adrian Terrazas-Gonzalez de El Régimen Music; Yayo González de Paté de Fuá; Oscar Vargas, guitarrista de Bumbklat y los Hell Dandys.

¿Cuáles han sido las consecuencias?

Llama la atención que ante la gravedad del asunto, los pronunciamientos oficiales por parte de disqueras, agencias de booking o de relaciones públicas de la industria de la música han sido prácticamente nulos. De esta manera vuelve a manifestarse el silencio cómplice que durante años ha contribuido a fortalecer el machismo incrustado en nuestro entorno cotidiano.

Pero ha habido algunas reacciones. La banda División Minúscula dio a conocer que, a raíz de las numerosas denuncias presentadas en #MeTooMusicosMexicanos, habían decidido dejar fuera de su alineación al guitarrista Efrén Barón.

“Como grupo, División Minúscula estamos en contra de toda conducta irrespetuosa, acosadora o violenta. Con las recientes acusaciones en contra de Efren, hemos decidido separarlo de la banda. Realmente sentimos demasiado todo esto y esperamos se resuelva de la mejor manera”, señala se mensaje en Twitter.

León Larregui, quien hasta el momento acumula varios señalamientos, entre ellos un supuesto abuso cometido contra una niña de 13 años, dijo en Twitter que procederá legalmente contra quien lo acusa.

“Jamás en mi vida he tenido relaciones o acercamientos sexuales sin consentimiento o en contra de la voluntad de la otra persona. Soy enemigo del machismo y siempre he defendido a las mujeres. Las mujeres son lo más sagrado en mi vida y las amo y respeto con toda mi alma”, dijo el músico. Además, publicó una supuesta pista para indicar que ya tenía ubicado al responsable de las calumnias en su contra.

El suicidio de Armando Vega-Gil

El fin de semana se publicó una acusación en contra del músico Armando Vega-Gil, la cual señalaba que le había hecho comentarios sexualmente explícitos a una niña de 13 años, cuando él tenía 50 años de edad, de acuerdo con el señalamiento difundido en redes.

Tras esto, el músico publicó una carta en la que negaba las acusaciones y anunciaba que había decidido quitarse la vida. “Debo aclarar que mi muerte no es una confesión de culpabilidad, todo lo contrario, es una radical declaración de inocencia; solo quiero dejar limpio el camino que mi hijo transite en el futuro”, señaló.

Horas más tarde, Botellita de Jerez, banda a la que pertenecía el bajista, confirmó su muerte: “Con un inmenso pesar, comunicamos que nuestro compañero Armando Vega-Gil falleció la madrugada de hoy. Nos encontramos procesando esta noticia y haciendo los trámites correspondientes. Descansa en paz, hermanito”, señalaron.

Además, Botellita de Jerez anunció que no seguirían como banda. “Cada uno seguirá con proyectos personales, y tal vez hagan proyectos juntos, pero no como Botellita de Jerez”, señaló Paola Hernández, manager del grupo.

Tras esto, no han faltado quienes han querido culpar al movimiento #MeTooMusicosMexicanos por la muerte de Vega-Gil, a pesar de que el propio bajista pidió en su carta que no se culpara a nadie de su muerte.

En lo que respecta a los administradores de la cuenta @MeTooMusicaMX, tras darse a conocer la noticia del suicidio de Vega-Gil, publicaron un comunicado en el que dijeron que habían sido hackeados, por lo que consideraban que podía tratarse de un intento de censura. Aclararon que, a pesar de los lamentables hechos, seguirán en su compromiso de ser una plataforma de difusión y red de apoyo para las víctimas de abuso y violencia dentro del medio musical.

A su vez, hicieron saber a la comunidad que a pesar de los múltiples intentos por desacreditar al movimiento #MeToo, y a pesar de que los siguen violentando (con intentos de hackeo, bots, insultos y comentarios de odio), subrayaron: “No nos vamos a callar”.

https://twitter.com/metoomusicamx/status/1112799336260354049