Mujeres letra: La influencia femenina en el rap del mundo

De las pioneras estadounidenses a la fuerza lírica de las raperas latinoamericanas, las mujeres son parte fundamental en la historia del movimiento musical.
Ricardo Pineda
Fotos: Missy Elliott, GAP/Getty Images; Lauryn Hill, Ruffhouse Records; Queen Latifah, Janette Beckman/Getty Images.

El asunto no es nuevo y habrá que ser claros en ello hasta que nuestras acciones, actitudes y tendencias cambien al respecto: vivimos en un mundo históricamente concebido, trazado y articulado en su mayoría por una visión falogocéntrica, masculinizante y profundamente misógina.

Este tamiz abarca todos y cada uno de los resquicios de la vida pública y privada del ser humano. De la política a las industrias, del lenguaje a la indumentaria, y de la expresividad a la cultura. La música no ha sido la excepción y el rap no ha estado exento de ello.

Demográficamente, la disparidad de género en el hip hop es especialmente abrumador; amén de que la mayoría de las letras y propuestas femeninas han caminado en dos vías principales: como una ratificación de o como una respuesta a la visión del hombre. 

Foto: Ms. Lauryn Hill, Instagram oficial. Sesión de fotos incluida en el álbum ‘The Miseducation of Lauryn Hill’ (1998).

No obstante, desde el principio de la historia del hip hop, las mujeres han estado ahí, ganándose un espacio a partida doble, donde las grandes figuras afrodescendientes del rap, han expresado lo que es ser mujer en un mundo violento, fálico, hipersexualizado y completamente dispar. 

En su libro Hip Hop’s Inheritance: From the Harlem Renaissance to the Hip Hop Feminist Movement, el autor Reiland Rabaka, observa que el rap femenino activista y frontal, se encuentra impregnado del dinamismo de los medios de comunicación y la cultura pop, en lugar de las organizaciones y redes de mujeres, académicos o visiones izquierdistas dominados por hombres, como lo fue en algún punto de la historia. 

Foto: Salt-N-Pepa, uno de los dúos más importantes en la historia del hip hop. Crédito: Instagram oficial, Sal-N-Pepa.

Este panorama coincide con el tiempo y momento que vive el mundo contemporáneo. Uno, donde las mujeres comandan el ánimo de transformación y lucha; que si bien ha estado presente prácticamente en cualquier momento de la historia, hoy es más fuerte que nunca.

Voces y visiones

Combos como Salt-N-Pepa o TLC, raperas como Queen Latifah y Lil’ Kim, y legendarias de la talla de Lauryn Hill y Missy Elliot, han sido algunas de las figuras mediáticas más emblemáticas del hip hop. Sus letras y su fuerza artística han contribuido a construir una senda propia que hoy es, para varixs, el canon a seguir. 

Salt-N-Pepa realmente estaba subiendo el listón. Éramos el estándar para las mujeres en el hip-hop. La puerta se abrió y eso le permitió a mujeres como Foxy Brown y Lil ‘Kim, caminar hacia adelante. Luego vino Eve, Missy (Elliot) y TLC, que tenían un característico estilo de R&B/hip-hop”, le dijo Spinderella del dúo Salt-N-Pepa a la revista NME en 2003.

A finales de los noventa, la crítica cultural y activista, Joan Morgan, puso una suerte de zanja en el rap femenino frente al rap feminista, enfatizando las diferencias entre el ecosistema de raperas que no abrevaban o comulgaban con la ruptura de los constructos heteronormativos.

Esto, desde el pensamiento político, racial, sexual e identitario. Y en este sentido, el rap feminista se va más por Mary J. Blige que por Queen Latifah, quien, pese a letras de poder femenino, se le ve más asociada con el sistema blanco heteronormado. 

La trayectoria femenina en el rap ha fungido, tanto como un vehículo de equilibrio, espacio de debate y reflexión, hasta francas transformaciones dentro de la industria, a pesar de los inevitables ángulos, visiones y divisiones que todo movimiento de cambio acuña dependiendo del contexto, tiempo y lugar desde el cual se exprese.

En años recientes, la polémica y los cuestionamientos han sido parte inherente de la lírica en el rap de las mujeres; vena, sobre la que parece recaer aún más el halo de validación que en los hombres, quienes históricamente hemos fluido sin pena entre la cosificación; la violencia, o la franca irresponsabilidad y torpeza de juicios.

Figuras como Nicki Minaj, Princess Nokia, Junglepussy, Diamond (Crime Mob), Vita, Khia o incluso la mismísima Beyoncé, han sido tema de polarización y tensión, a tal grado que hay quienes le adjudican a esta última, la banalización y capitalización de la lucha feminista occidental.

Aunque, por el otro lado, hay quienes la han tomado como punto de partida para inculcar una nueva manera de ver el feminismo activista afrodescendiente en la Academia.

 

Omiseeke Natasha Tinsley, profesora asociada de estudios africanos y diáspora africana en la Universidad de Austin, Texas, imparte un curso llamado “Beyonce Feminism”, así como un curso universitario llamado “Rihanna Womanism”. Y de forma similar, Kevin Allred, profesor de la misma escuela, imparte un curso titulado “Politizando a Beyonce: feminismo negro, política estadounidense y Queen Bey”.

Raperas tras frontera

Más allá del inevitable centralismo estadounidense, la inspiración del rap femenino tiene décadas cruzando sus fronteras y lenguas, adquiriendo matices mucho más profundos y politizados. A veces, francamente alejados de las ventas de discos, encumbramientos personales y los reflectores mediáticos. 

Para poner un ejemplo: el rap latinoamericano facturado por mujeres hoy es en su mayoría un grito fuerte de guerra y consciencia. Si en un primer momento se reconoció a Ariana Puello y a Mala Rodríguez como piedras fundacionales del rap femenino en español, hoy el espectro es mucho más amplio e inspirador, en tanto hoy tenemos voces y conciencias líricas del calibre de Anita Tijoux (Chile), Mamba Negra (México), Actitud María Marta (Argentina), Karol Conka (Brasil), Spektra de la Rima (Colombia), Danay Suárez (Cuba), Caye Cayejera (Ecuador), Rebeca Lane (Guatemala), Anarkía Ruíz (Venezuela) y muchas, pero muchas más.

Todas y cada una de ellas con un discurso y voz propias, que entre todas potencian y reconstruyen el mundo como lo veníamos concibiendo, a través del rap. 

También hay rap femenino muy poderoso y claro en otras partes del mundo, el cual nos da una imagen importante de lo que significa ser mujer en Europa, África y Oriente: Little Simz (Reino Unido), Sampa the Great (Botswana-Australia), Ruby Ibarra (Filipinas), IAMDDB (Manchester-Angola) o IRA Rap (España).  

“A veces no obtenemos el reconocimiento que los hombres obtienen y vendemos más discos. No recibimos el mismo impulso que los artistas masculinos”, Lil’ Kim, 2003

Este espacio está lejos de mencionar a todas las mujeres que han existido en el rap y abordar los eslabones cada una ha roto; o de describir los pilares que han movido, a punta de palabra, lengua y corazón.

Pero habrá que decirlo mil veces hasta que sea verdad: un mundo concebido, trazado y articulado por la visión femenina es urgente. El rap lleva tiempo con un trabajo muy hecho y un camino muy claro al respecto. Y el resto, ¿pa’ cuándo?

Una columna semanal por Ricardo Pineda / @PinedayAguilar.