NFT, ¿una nueva oportunidad de negocio para la música?

Ni los vinlios o el streaming, el NFT es el primer paso que le da la razón a quienes decían que el Blockchain empujaría a la industria musical. 
Ricardo Pineda

El último año todo el mundo ha hablado de la pandemia como el detonante definitivo de la aceleración digital. La permanencia obligada en casa nos ha hecho consumidores virtuales, de una forma mucho más potente a lo esperado por la gran mayoría de las industrias.

La música y el entretenimiento no ha sido ni de lejos la gran excepción, pero, ¿y el nuevo jugador en el tablero?, es el NFT. Aunque pareciera que el aumento en la compra de vinilos y el repunte en el consumo de servicios de streaming durante el confinamiento apuntaran a un paliativo temporal para los artistas, que tuvieron que dejar de hacer presentaciones y promoción física de su trabajo, lo cierto es que esto no ha sido suficiente.

Hablamos de un mercado de millones de dólares y personas involucradas: promotores, ingenieros, staff, abogados, contadores, venues, merchandise, seguridad, catering, entre muchas otros más. 

Esto no es nuevo e incluso se vaticinó desde algunos años previos a la pandemia. El mercado —a nivel local al menos—, ya no daría para los formatos clásicos, en tanto la cantidad de festivales, conciertos, eventos especiales y demás experiencias en torno a la música, estaban viéndose en su pico más álgido. Incluso también a un nivel más independiente y subterráneo, en donde muchas veces las escenas locales comparten el mismo público, locales y promotores.

Y es justo en este punto donde la tecnología Blockchain ha estado sonando las alarmas, como un rostro anónimo y poco confiable, aunque seductor, que parece decirnos: “¡hey chicos, por aquí!”. 

Entre los cada vez más recientes problemas y especulaciones por pagos justos, regalías y detalles contractuales de los artistas, el Blockchain se presenta como un músculo potencial para desarrollar y eliminar engorrosos intermediarios dentro de la industria. 

Primero, solucionando los problemas de pagos hasta llegar a un mayor involucramiento del artista con sus fans, donde el NFT ha sido una de las grandes sorpresas al respecto, pese a las críticas de algunos que argumentan estar ante una moda caprichosa más por parte de los ricos. No por nada Grimes ha sido una de las curiosas jugadoras de esta dinámicas. 

Explicación por partes y movimientos 

Para explicar a detalle el complejo mundo de los NFTs habrá que echar un breve vistazo a lo qué es el sistema Blockchain y cómo se ha convertido en un posible auxiliar de la música

1. En cierto modo, y como su nombre lo indica, el Blockchain es en resumidas cuentas una suerte de gran libro de registro y validación de operaciones, transacciones, en donde hay una figura importante: el minero.

2. El minero se encarga de desencriptar y validar cada operación, sin ver la información de éstas, ya que están encriptadas y son completamente seguras. Por este trabajo, los mineros reciben criptomonedas como el bitcoin, etherum, dash o NEO, entre muchas otras con atractivas y características muy específicas.

3. A grandes rasgos, el Blockchain encarna una plataforma nueva para que los creadores de propiedad intelectual obtengan un valor justo por su obra y trabajo, potenciando contratos inteligentes, menos complejos y que puedan simplificar la labor de un sello discográfico a cualquier escala.

Esto no ha sido nuevo y hoy este ecosistema lleva varios nombres y firmas experimentando sus posibilidades. Björk, por ejemplo, quien puso a la venta su disco Utopia (2017) en la plataforma Blockpool, a través de criptomonedas y, en donde la cantante islandesa ofreció exclusivas recompensas como la posibilidad de asistir un concierto gratuito o interactuar directamente con ella.

También existe el Open Music Initiative, que facilita el rastreo de usos de una determinada pieza musical; o dotBlockchain, que mediante un nuevo formato de archivos dot.bc codifica los datos de los creadores y titulares de derechos de una canción o un disco completos y los términos de licencia relacionados; brindando una gran solución para los metadatos de los archivos. Todo bajo la tecnología de bloques operacionales codificados. 

Está también el caso de Yellowheart, empresa que propone un nuevo protocolo de venta de boletos conectado por Blockchain, resolviendo un conflicto eterno lleno de cobros excesivos al asistente por eventualidades, reventa o tercerización de servicios.

De alguna forma, en los últimos cuatro o cinco años, este ecosistema ha dotado a la música de potenciales herramientas de micropagos, eliminación de intermediarios, recompensas y nuevos caminos para monetizar y capitalizar el trabajo de los creadores y de los involucrados en la industria, por lo que la llegada del NFT representó de alguna manera un pequeño paso para los fans, pero un gran paso para los músicos

¿El N-F-khá?

A fines de febrero de este año, el DJ y productor estadounidense de 30 años, 3LAU, celebraba la venta de cerca de 50 millones de dólares en NFT, un tipo de token basado en la misma tecnología Blockchain. Básicamente, una criptodivisa que representa algo único y no fungibles; es decir, que esta no puede ser intercambiable.

Tan pronto como 3LAU logró la hazaña, gente como A$AP Rocky o Aphex Twin llegaron a vender esta suerte de “certificados digitales exclusivos” que, tan descabellado como parece, son el grito más reciente dentro de un mercado que antes de la pandemia tenía un aletargado trecho antes de reinventarse. 

Pensemos en los NFTs como una suerte de “cajita digital” que no se puede manipular, maltratar ni romper, y que dentro de ella la información se puede colocar de forma segura. Esta información puede traducirse en dinero, arte, música, contratos, ensayos, y más.

A diferencia del bitcoin o el ethereum, cuyo contenido puede ser intercambiado por dinero, el contenido de un NFT no puede ser intercambiado tan fácilmente, debido a su diseño único. Su modelo de venta también puede ser especial y dinámico, como una especie de subasta discreta, aunque algunos NFT tienen precio fijo

¿La NFT tiene futuro?

Esta tendencia no ha estado exenta de críticas y cierto recelo, al que se suma una serie de acontecimientos recientes como la venta del primer tuit de la historia (a cargo de uno de sus fundadores); la liquidación de una suma obscena por el meme original del gato cuerpo de galleta volando500 mil dólares!), pero también frente a la venta y pujar por arte “intangible” (Beeple, Hackatao, José Delbo o BossLogic, etc.). 

De acuerdo con algunos analistas financieros, el NFT aún no es un potencial creador de una burbuja financiera, aunque se ha dicho en numerosas ocasiones que las criptodivisas y el Blockchain en general, pueden ser susceptibles de lavado de dinero; en tanto su encriptamiento y falta de regulación potencian la fluctuación “libre” de recursos en el mundo digital —usado ya mismo en la deep web para compra de drogas, armas e incluso otro tipo de actividades ilícitas—, lo que conlleva a un debate también ético y no sólo el de desestabilizar al ecosistema bancario y de negocios. 

Más del NFT en la música

Los tempranos entusiastas del NFT —quienes han sido criticados de “alentar a los ricos” en uno más de sus intentos por vivir del fanatismo—, invitan a pensar en esta novedad como la primera edición de un libro firmado; o un disco edición limitada firmado por todos los miembros de la banda. Ahí, donde la “exclusividad” para quien lo posea es que sólo pueda transferirse, pero nunca ser copiado. Incluso, solo si existe en forma digital, algo que hasta ahora había sido imposible de hacer.

De acuerdo con la plataforma nonfungible.com que rastrea este mercado, al final de febrero de este año se registraron 179.4 millones de dólares en transacciones de NFTs; más del doble de lo que se generó en todo 2020.

El primer ejemplo de cómo la música y los nuevos esquemas de monetización también pueden llegar a ecosistemas altruistas se ha dado de la mano de artistas como Dillon Francis, Pabllo Vittar y Tycho, quienes donarán sus imágenes para una serie de retratos NFT creada por el músico y artista Young & Sick llamada Nifty for NIVA.

Esta iniciativa ya ha recaudado más de 200 mil dólares durante la primera semana de abril para la Asociación Nacional de Sedes Independientes (NIVA); la cual busca financiamiento federal para el apoyo de la industria musical afectada por los efectos del COVID-19 en Estados Unidos.

Simpson Ahuevo, el primer artista mexicano en formar parte de la economía de las NFT.

¡Ahuevo! México también le entra al NFT 

México no se ha quedado fuera de la carrera de los NFT. Si bien, los fans locales apenas se están familiarizando con sus beneficios y mecanismos, los artistas del vecindario ya están viendo posibilidades de forma concreta.

El primer gran ejemplo del rap local lo ha puesto Simpson Ahuevo. De la mano de More Juice Records, Museo del Caos y Aikon Digital, el rapero pondrá al alcance una baseball card coleccionable digital (única en su tipo), a través de la dinámica #OraleSimpson. Esta será respaldada por la criptomoneda Ethereum, la cual representa a su vez una suerte de reliquia futura e inversión dentro del ecosistema musico/digital. ¡Ahuevo!

¿Comprarías la promesa de estar en primera fila o a solas con tu artista favorito?, ¿pagarías por un track que sólo es para ti y que nadie más lo pueda “tener” o disfrutar?, ¿qué sigue para el mundo de la música ante un esquema que se ha ido ciñendo cada vez más a la virtualidad y la privacidad individual?, ¿se integrarán el ecosistema blockchain al ya avanzado mundo de los conciertos y las recompensas virtuales?

Por ahora es muy probable que el mercado de los NFT en la música se encuentre inflado por su novedad, riesgo, potencialidad, y el momento de crisis sanitaria por el que atravesamos, pero será interesante no perderlo de vista, en tanto un nuevo portal de rentabilidad para la música, de una manera u otra, ya ha sido abierto. 

Una columna semanal por Ricardo Pineda / @PinedayAguilar.