¿De verdad nos gusta el pop actual o somos víctimas del algoritmo?

¿De verdad nos gustan todas las canciones que llegan a las listas de popularidad? O nos la meten “por la garanta” como dijera Prince y somos víctimas del algoritmo.
Héctor Elí Murguía | @hectoreli_
Foto: Ed Sheeran, AP.

Prince es uno de los artistas más vanguardistas que han existido. Dejó un legado imborrable en la historia, al marcar la pauta de nuevas tendencias en la música, la moda y el arte pop.

Como multinstrumentista se arriesgó a experimentar con diferentes estilos y estructuras melódicas. Al principio, comenzó dando cátedra de funk en sus primeros discos; luego, se consolidó en el mainstream con el polifacético Purple Rain, y después, condensó esa multiplicidad en discos posteriores, además de cambiarse el nombre por el de un símbolo.

 

Foto: Prince, AP.

Prince se reinventó. Nunca fue el mismo y demostró que ser creativo no está peleado con ser popular.

Esta semana, The Guardian dio a conocer una entrevista con Dan Piepenbring, escritor contratado por el propio músico —tres meses antes de su muerte— para escribir su historia de vida. En una parte de su libro, Prince deja ver sus sentimientos sobre la música popular, criticando a la industria, especialmente, a las estaciones de radio y plataformas digitales:

“Tenemos que decirles, que siguen intentando meternos a Katy Perry y Ed Sheeran por nuestras gargantas y no nos gusta, sin importar cuántas veces lo reproduzcan”, menciona el artista en una parte de sus memorias.

Dicha declaración da pie para reflexionar, ¿de verdad nos gustan todas las canciones que llegan a las listas de popularidad? O nos la meten “por la garanta” como dijera Prince y somos víctimas del algoritmo.

Por lo menos, en los últimos 5 años, en las listas de Billboard abundan canciones de Drake, tracks de reggaetón, colaboraciones bizarras, remixes, fenómenos que se han viralizado a través de redes sociales y pocas canciones bien producidas.

El caso del rapero canadiense es particular. Los números indican que a la gente sí le gusta Drake. Tan solo el año pasado, se consolidó como el artista más escuchado de Spotify y Apple Music; las plataformas de streaming con más usuarios en el mundo —la primera, con más de 70 millones de usuarios y la segunda con más de 50 millones.

Por otro lado, el éxito del reggaetón a nivel mundial tiene que ver con factores sociales, como la multiculturalidad y la victoria de la diversidad en generaciones jóvenes.

Además, las labores de producción de los beats, las melodías y las letras del género son cada vez más digeribles. Tal es el caso de discos como Vibras, X 100Pre y OASIS, en los que hay una mezcla de texturas musicales y líricas que cada vez lo hacen más afable a audiencias de todo tipo.

Lo viral es atractivo debido a la naturaleza de la propia palabra. Se han viralizado canciones como “Old Town Road” de Lil Nas X, que llegó a la cima este año primero a través de Tik Tok y después en plataformas.

En gran parte por su acertada producción pero también por representar la unión entre el country, un género musical de origen blanco, y el trap, un estilo proveniente de las calles.

Hemos hecho que influencers se conviertan en artistas, como el caso de Cardi B, que eso es lo que era antes de lanzar “Bodak Yellow”, sencillo que la catapultó a la fama en 2017.

Pero, ¿Qué pasa con las colaboraciones innecesarias o las canciones más plásticas que abundan en las playlist de “Novedades Viernes” en Spotify, ¿realmente son tan buenas? ¿Son necesarias?

Retomemos a los artistas citados por Prince en su declaración. Ed Sheeran empezó conquistando a la gente con baladas pegadoras como “Thinking Out Loud”, pero luego vinieron temas como “Shape Of You”, un intento por encajar en el sonido radio-friendly de la época.

Este año, el pelirrojo más famoso de la actualidad lanzó un disco más plástico que la Maruchan: No.6 Collaboration Project; ahora un esfuerzo de Sheeran por colgarse de la fama de otros, colaborando con artistas que han tenido un gran alcance en los últimos años como Travis Scott, Camila Cabello y Stormzy, así como otros que están más muertos que Hi5, como Eminem o 50 Cent.

Ni qué decir de Katy Perry. ¿Alguien escuchó su más reciente disco, Witness? Ni sabían que había sacado un disco, ¿verdad? Lo último que recordamos de ella es su aparición en el medio tiempo del Super Bowl. Y ni eso, recordamos más a las botargas de tiburón que la acompañaron.

Actualmente en la radio —tanto internacional como mexicana— abundan este tipo de featurings y regresos de artistas que ya fueron. Ahí están Ed Sheeran (quien incluso acaba de publicar un remix de su colaboración con Camila Cabello y Cardi B), Taylor Swift, Maroon 5, Niall Horan (un exintegrante de One Direction) y muchos más.

Queda la pregunta, ¿tendremos que aguantar más colaboraciones chafas y regresos que nadie pidió?