¿Quieres recibir notificaciones de nuestro sitio web?

Columna Slang | ¿Por qué México aún no tiene una figura mundial del reggaetón?

Pese a que la pregunta incomode y tenga más de una respuesta, nos atrevimos a investigar por qué aún no hay algo así como "El Bad Bunny mexicano".
Ricardo Pineda
Foto: Nicky Jam. Cortesía: OCESA. Autor: Lulú Urdapilleta.
Una columna semanal por Ricardo Pineda / @PinedayAguilar.

Y de momento la pregunta como que descoloca, incluso ofende e incomoda a quienes llevan trabajando y revitalizando el género desde hace décadas, en el subterráneo y de forma alterna al mainstream, tanto a nivel local como en el extranjero. No obstante, hay un contexto y panorama lo suficientemente amplio y complejo como para que este cuestionamiento resulte válido y oportuno.

¿Por qué México, en toda su dimensión y situación estratégica a nivel movimiento, cultura e industria no ha dado un artista de los alcances y trascendencia de un Daddy Yankee, J Balvin o Tego Calderón? 

Parecía una cosa demasiado evidente de responder, pero vale la pena recordar entonces que el reggaetón dista mucho de ser una moda pasajera en nuestro país; un sabor más del mes en la industria musical; o un vehículo de cotilleo coyuntural― aunque sea sobado como tal, vapuleado y revisitado con frecuencia con tales fines. En este sentido, hay quien prefiere hacer la división de forma abierta, clara y apasionada: “Maluma no es reggaetón, Thalía metiendo un dembow tampoco, Bad Bunny ahora luce un poco lejos del perreo…”

La industria camina a pasos de gigante, construyendo festivales poderosos (claro, ahora congelados como todo, porque #COVID19), y sacando jugo del auge mediático del movimiento. Mientras tanto, los roqueros, electrónicos descreídos, no iniciados o tiesos de la cadera siguen haciendo rabietas ante el éxito y expansión global del reggaetón.

Pero en el mundo subterráneo, ahí en donde los que defienden la pureza de las cosas a capa y espada, siguen escarbando. Lo que se sugiere, es que que el éxito y el foco internacional verdaderamente masivo para México sí está asegurado, aunque sea cuestión de tiempo para que se dé de una forma más clara y exponencial. 

Resulta un ejercicio exhaustivo tener cifras precisas de la repercusión a nivel “consumo”, aunque podríamos darnos una idea: en Spotify, desde 2014, las reproducciones de reggaetón han crecido más de 119%. Un aumento tres veces mayor al cierre de 2019, lo que lo volvió el género más escuchado en el mundo entero en dicho periodo. Es decir, su pico más álgido en la historia. 

Incluso el hip hop, que también ha sido un líder indiscutible en este terreno, no ha llegado a duplicar sus reproducciones en el mismo periodo de tiempo. Y solo como acotación: el rock está ya muy lejos de este comparativo o tener este comportamiento numérico. 

(Mira cómo creció el reggaetón en el mundo los últimos años, en este mapa)

Aunque el mapeo de Spotify resulta un tanto limitado, sobre todo si tomamos en cuenta que buena parte del underground no tiene el fenómeno completo en toda su amplitud en esta plataforma ―se perrea más en YouTube o SoundCloud, y sobre todo en el barrio, digamos―, sí nos da una idea cercana al fenómeno en cuanto a suceso global se refiere, tomando como muestra 140 millones de usuarios en todo el mundo.

Sin embargo, aquí destaca el hecho que dentro de los artistas más escuchados del género, no figura uno solo de origen mexicano en los picos. ¿Por qué? ¿Están todos en el underground manteniéndolo real, fuera de las “garras de las grandes ligas” discográficas?

Aquí surge de nuevo un planteamiento, quizás chocoso, pero no por ello menos pertinente: ¿por qué México no tiene su figura local del género que esté rompiendo taquilla al lado de la legendaria Ivy Queen, de los Arcángel, los Ozuna, los Wisin y Yandel o los Bad Bunny del mundo?

Como en prácticamente cualquier tema con estos bordes y proporciones, las respuestas las podemos encontrar incluso a nivel geopolítico.

La distancia de la relación cultural con América Latina del México post TLC de 1993, y ese reencuentro tras el boom del internet en los albores de la década pasada, puede darnos algunas pista. Pero el sentido común también nos dicta algo: Si no hay otro J Balvin en el mundo, la respuesta tal vez sea tan absurda como simple, al asegurar que no hay algo parecido a Café Tacvba fuera de México y punto.  

A la par de esta historia, hace ya rato que el mainstream y las grandes marcas han volteado a ver al género con mayor insistencia en México. Prueba de esto lo podemos encontrar en el festival Coca-Cola Flow Fest, que en mancuerna con Ocesa llevan ya dos años celebrando un evento de alcances masivos con lo más destacado del género. 

Para Arturo Solís, reportero de la revista de negocios Forbes México, esa ausencia de figura podría leerse o rastrearse desde la perspectiva sociocultural nacional, un acercamiento válido aunque también ambiguo y cuestionable.

“El grueso de los jóvenes mexicanos aún no aspira a cantar reggaetón y ser una figura como con el rock, por ejemplo. Pese a todo, aún somos un país conservador y nos gusta el reggaetón como catarsis, expresión o divertimento, no como un modo o aspiración de vida de forma abierta. En este sentido, los colombianos, venezolanos o puertorriqueños se perciben históricamente más ‘cómodos’ con el concepto latino que proyecta el reggaetón. En México parece que esa etiqueta aún nos pesa, o la ocupamos solo para lo que nos conviene; las aspiraciones del mexicano con frecuencia suelen estar, de algún modo ‘blanqueadas’ por la influencia anglosajona y el reggaetón no tiene esa raíz, sino al contrario”, afirma Solís. 

Para Joan Escutia, quien dirigiera de 2009 a 2015 el blog Tacón de Oro, uno de los primeros sites en hablar del género de forma mucho más aterrizada y profunda, la ausencia de una figura de dichos alcances también puede atender a que “México es un país prejuicioso y sus estructuras comerciales también lo son. También es extremista: cuando hay oportunidad para que el reggaetón se vuelva ‘masivo’, personas como los Ghetto Kids son aquellos que lo representan, y cuando no quiere serlo es la representación más cruda de la pasión. Tiene que haber un filtro para la masificación, para que los artistas mexicanos ‘triunfen’ en el mainstream, y siempre está muy bien cuidado ese proceso para diluir su verdadero espíritu. Por suerte hay internet”, afirma. 

Por otra parte, (la de la industria del entretenimiento masivo ligada al tema), tenemos a Valeria Pulido, Promotora de Eventos Latinos de OCESA y Promotora/Booker del Coca-Cola Flow Fest al momento de la construcción de este reportaje, quien apunta que este planteamiento resulta en cierta medida un tanto injusto. Y nos explica: “Creo que [ el que aún no tengamos un artista de ese talla mediática] tiene que ver con la tradición histórica y arraigada que tienen otros países en términos de apego al género. La comparación no resulta justa, dado que el mercado ―al menos masivo― en México para el género ha estado desarrollándose por al menos 15 o 20 años, mientras que en otros países la historia que tienen con él se va más atrás. El Coca-Cola Flow Fest es la muestra de que el mercado en México merece, demanda y tendrá una figura representativa dentro de ese amplio espectro de lo urbano muy pronto. Pero al final, la música urbana es más que eso; une a todos los países latinos y a todos nuestros compañeros de habla hispana que están dentro o fuera de su país”.

Coca Cola Flow Fest 2018. Cortesía OCESA. Autor: Lulú Urdapilleta.

Resulta pertinente la mención de Pulido sobre el cintillo “música urbana” en el contexto en que fue realizada esta entrevista, ya que nos ayuda a comprender y rastrear pistas de forma mucho más amplia. Un ejemplo abundante e ilustrativo lo encontramos con Jorge Leal, aka Beastie C, SEO y fundador del sello independiente Raccoonin Records, para quien el reggaetón es indisoluble del rap y el trap, géneros en los que encuentra su génesis más profunda. 

A respuesta expresa sobre este planteamiento, Beastie C, quien mantiene un pulso abrumadoramente amplio y diverso sobre el fenómeno tanto a nivel local como extranjero, es sumamente directo, pero también generoso en la materia: “Está claro que (México) es un mercado importante en América Latina y el mundo; hay terreno que conquistar, pero también está la duda latente de que el público mexicano sea algo difícil de convencer si quieres seguir haciendo las cosas de manera muy local“.

“La clave puede ser diversificar, no apuntar solo a conquistar el terreno nacional. He visto cómo algunos actos nacionales empiezan a expandir su mercado, firmando con trasnacionales, otros a nivel independiente, pero todos colaborando con gente de Estados Unidos y España desde hace tiempo, y más recientemente con Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela y Argentina. Este último es el mejor caso de una explosión masiva del género urbano. Chile y Uruguay le están siguiendo los pasos, por ahí más discretamente los colombianos (los que no son J Balvin), Ecuador, Bolivia, Costa Rica, etc. Hay terreno para conquistar, y sí es necesario pasar por México pero también fijarnos en otras latitudes donde se hable el mismo idioma y también donde no, ahí está Brasil con el baile funk, y si miramos para otro lado se puede llevar a donde sea con las movidas necesarias”, continúa Beastie.

“También está ese factor que los liricistas mexicanos en general aún no están totalmente familiarizados con hacer música para el club y muchos que lo están se rehúsan a hacerla al parecer, por principios que no comparto. Los que lo hacen a cierta escala aún no logran hacerlo con la elegancia necesaria para que sean hits mundiales, y bueno, viene la nueva generación al quite; hay cosas interesantes en el subterráneo como siempre y estaría bueno verlos explotar en algún momento”, apunta Beastie C, quien a la par que nos contesta nos bombardea de forma inspiradora con nombres y referencias que parecen infinitos. “Del reggaetón de antaño en México tenemos a La Dinastía, Big Metra y ahora el Kentow. El Washi Hana y los Memorial en Guadalajara, en el centro con Raccoonin Records hay nueva música de Daniel Maldita Sea, Vroma y Limbo Lowfi, acercándose al género urbano y la música de club en una manera en la que no se habían acercado. Por ahí están también Pseudo, Durant y Trippin Moods que también han estado dándole, en el pasado Borametz hizo varios viajes de reggaetón loco… De Monterrey me late el Lil Benjas y Los Laicos. El Estado de México trae una movida muy chida de reggaetón, por ahí Charly Gynn tiene actitud…”, y así hasta que la nalga sucumba. El reggaetón mexicano no solo lleva más de una década desarrollándose y potenciándose, sino que crece y crece sin aparente llenadera.

Sí hay, pero no los vemos

El ejemplo del Coca-Cola Flow Fest resulta ideal para darnos una idea del momento de oportunidad en México: “En 2017, en su primera edición tuvimos una audiencia de 50,000 personas. En 2018 se reunieron 60,000 fans del género… Podríamos decir que estamos en el Top 5, solo detrás de países con una tradición muy arraigada y de mucha historia como lo es Puerto Rico, República Dominicana, Colombia o Panamá. En cuanto al tema del talento local, siempre hemos tratado de destacar a México en todos los espacios que podamos abrir, por ejemplo el caso de Ghetto Kids, Uzielito Mix o Pablito Mix, quienes han estado incluso en otros festivales como el Vive Latino y el EDC México, con un éxito masivo y una cantidad de seguidores impresionante levantando una energía y vibra que caracteriza al público mexicano”, explica Valeria Pulido de Ocesa.

No obstante, y en contraste completamente representativo, está la productora colombiana radicada en México Laura Puentes, mejor conocida como Rosa Pistola, a quien el planteamiento central expuesto de este texto le parece un acercamiento completamente prejuiciado e irresponsable, y afirma que efectivamente existen DJs, productores y artistas del género de talla internacional desde hace más de una década en el país.

“Es un argumento ignorante y es muy duro para mí darme cuenta que la gente que escribe de música hace este tipo de cosas (…). Entiendo que en México se le paga poco a la gente creativa, ¿pero auto-hundirnos? ¿Sacarnos de contexto? ¿Robarnos la historia? ¿Demeritar el trabajo de artistas y productores que llevan más de 15 años dedicándose al reggaetón en México? Primero hay que investigar, leer, ver videos, hacer entrevistas a gente que produce perreos, produce beats de reggaetón, a los artistas…”, argumenta Puentes. 

El caso y la declaración de Laura Puentes resulta paradigmática, sobre todo en ese punto en el que el reggeatón y la división de percepciones y acercamientos al género es mucho más amplia y evidente que nunca; un terreno en donde, indiscutiblemente, su trabajo lleva años desarrollándose y abriendo brecha en otras latitudes y para otros artistas, viviendo desde el lado más profundo, entregado y apasionado del género, lejos de las postrimerías pop y las listas de la cuadratura mainstream o las ínfulas barriales de los emprendimientos gentrificados del mismo. 

“Creo que Rosa Pistola abrió muchas puertas del género y del reggaetón mexicano. Ella al final es una de nuestras artistas más internacionales. Ahí viene Uzielito Mix en camino; en 2019 ambos se presentaron en el Primavera Sound (en Barcelona). Y justo creo que hay un puente sólido con otros países: si bien logramos ir a Chile, Argentina o Colombia, hoy la escena española está más fuerte que nunca y ese puente es el que hay que reforzar. Colaboraciones como la de Kaydy Cain y Uzielito Mix, Rosa Pistola siendo la DJ de Ms Nina…Son esas acciones las que refuerzan todo esto que está pasando. Además de las continuas vueltas de todos estos actos españoles a nuestro país. En 2019 hicimos shows de Bad Gyal, Kaydy Cain, Ms Nina, Yung Beef, Maikel Delacalle, Pimp Flaco, entre muchos otros”, cuenta a Slang Lalo Rojas, fundador de Caballeros, plataforma de desarrollo de proyectos ligados a la música.

Ante este panorama, Joan Escutia mantiene su postura crítica sin dejar de sugerirnos que el subterráneo es un terreno fértil y nos dice de forma implícita que si deseamos una figura en quien confiar, ahí es donde la vamos encontrar: “Lo que pasa en México es que hay mucho reggaetón y, mientras más se escarba más se encuentra. A mí me gustan mucho DJs y productores como los que conformaban el Under Style o el Flow Music Crew, más recientemente Perreo Pesado o The Lab Music. Cantantes siempre me han gustado La Dinastía, El Habano o la voz inolvidable de Varela el Varón”. 

Coca Cola Flow Fest 2018. Cortesía OCESA. Foto: Lulú Urdapilleta.

Un perreo a punto de estallar

Dentro de un presente en el que ya están sucediendo cosas importantes rumbo a una consolidación mucho más robusta que nunca, el reggaetón mexicano de alto calibre mantiene su título, diciendo “Hey, siempre hemos estado aquí, desde el inicio”, confiando en sí mismo y esperando a suceder a mayor escala y abriéndose camino entre los intrincados mundos de sus posibilidades y limitantes, sorteando como sabe, puede y debe (y no) los juegos de la industria contra el colmillo de quienes solo buscan algo de qué hablar o vender. 

“Hoy en día tenemos todas las herramientas necesarias para lograr nuestro cometido a un costo menor que en épocas pasadas, lo único que puede apremiar es el trabajo duro –como en todo– y tratar de hacer cada movimiento con menos fallas que el anterior. No hay secretos. Hay que estudiar mucho el oficio y el entorno, familiarizarse con otros temas en torno a la distribución digital, que es lo de hoy, pero sin dejar de pensar en ofrecer el producto materializado y, muy importante, pulir un buen acto en vivo hasta el punto de que sea excelente. Hay que hacerlo atractivo, vendible, sin que el contenido pierda mérito”, afirma Beastie C de Raccoonin Records.

Lalo Rojas de Caballeros es positivo al respecto: “Justo creo que hoy por hoy estamos cerca de tener a esa gran figura. La firma en Sony Music de los Ghetto Kids y su fenómeno de ‘Tra Tra Tra’, los millones de views de Uzielito Mix y Candela Music, para mí son esos pasos firmes para llegar a esos niveles. Yo mismo hoy puedo decirte que estoy trabajando con una nueva artista urbana mexicana que pronto podré decir un poco más (Adivinanza de la redacción: ¿Selene?). Pero la verdad es que creo que estamos a un paso de jugar en esa cancha de primera división”, asegura y concluye imaginando cómo sería esa figura mexicana y representativa a nivel global del género. “Tendría que sonar a México, a la calle, auténtico. Cuando uno escucha ‘Cumbia sobre el río’, ‘Gimme The Power’, ‘Eres’, ‘Kumbala’, etc… Se te pone la piel chinita… Pues eso tendría que lograr una canción de reggaetón mexicano, conseguir esa reacción en una persona, volverse algo atemporal, que trascienda las modas o las tendencias; simplemente volverse una fotografía de México”.