¿Puede existir el rap sin violencia?

Una reflexión sobre el discurso del hip hop y la violencia que hoy se ve reflejada en la muerte de algunos de sus representantes.
Héctor Elí Murguía | @hectoreli_

Después de los trágicos asesinatos de XXXTentacion y Jimmy Wopo, una pregunta vuelve a permear la escena del hip hop: ¿hasta cuándo se romperá la estrecha relación que tiene el rap con la violencia?

En las raíces del género, yace una semilla de violencia desde su discurso. Uno que desde el lado simbólico ha combatido las injusticias de la comunidad negra en Estados Unidos y que se ha erigido como el estilo musical con mayor riqueza cultural, según investigaciones, por cómo ha escrito la historia de la minoría segregada por el racismo. A pesar de sus cualidades musicales y su forma de retratar el mundo real, la violencia en el mundo del rap es una realidad que sigue vigente.

Desde 1987, se han registrado más de 60 casos de muertes de raperos tan solo en Estados Unidos. Según una investigación de la revista XXL, hay más de 40 casos sin resolver entre los que destacan los que volvieron mártires a Tupac Shakur, Biggie Smalls, Big J, entre otros. Casi todas las figuras que hoy son pilares del hip hop han sido parte de algún acto de violencia, como Jay Z y Snoop Dogg, que en su adolescencia fueron traficantes y presenciaron “ajustes de cuentas” entre sus compañeros.

Lee: Un breve recuento de los asesinatos en el mundo del rap

En las letras de las canciones de álbumes como el mítico Straight Outta Compton (1988) de N.W.A que refleja la vida de Compton a finales de los ochenta, hasta la catástrofe californiana de The Chronic (1992) de Dr. Dre, se muestran rasgos de violencia. Y estos son solo dos de los álbumes clásicos en la historia del género.

Además del gansta rap, la violencia en el hip hop también tiene una vertiente de violencia de género. En 2017, la revista Vulture hizo una compilación de canciones de raperos de la actualidad que siguen esta línea. Por ejemplo, en el track “Carry On”, XXXTentacion rima: “atrapado en un concepto, acusado falsamente, usado y confundido / perra, espero que descanses en paz”, refiriéndose a la ex novia que lo acusó de estrangular y golpearla mientras estaba embarazada.

En canciones como “Skrt” y “Tunnel Vision”, el rapero de Florida Kodak Black se regodea en su vida como mafioso mientras enfrenta cargos por agresiones sexuales desde el año pasado. Por otro lado, el joven Tay-K se posicionó en las listas con “The Race”, un track en el que el chico de 17 años recuerda cómo fue perseguido por la policía cuando fue sospechoso de un homicidio.

Vulture enfatiza esta problemática como parte de su reflexión. XXXTentacion recibió elogios por su trabajo como rapero y, según grandes exponentes como Kanye West, fue uno de los más virtuosos de su generación. Spotify incluyó sus canciones de nuevo en la playlist Rap Caviar, una de las más escuchadas del género, a pesar de la política anti-odio que creó basada en las acciones previas del rapero. Los fanáticos han ignorado la controversia en la que estuvo inmerso y las ventas del sencillo “Sad!” se han elevado a un 1.603%, según Billboard, desde el lunes hasta hoy (miércoles), dos días después de su muerte.

Aunque varios argumentan que hay que “separar el arte” de las acciones de un artista, lo cierto es que el rap va en ascenso y la influencia que tienen sus exponentes también. Vulture plantea lo que muchos han señalado, que “el rap es el nuevo rock” en cuanto a cantidad de seguidores, escuchas y discurso. Artistas como Kendrick Lamar y Chance The Rapper han logrado elevar sus rimas a un nivel en el que la violencia no es necesaria, pero su ejemplo no ha bastado hasta el momento y la sangre sigue derramándose.

Por ello, más que nunca, hay que preguntarse ¿hasta cuándo la violencia se separará del hip hop? ¿Hay que encumbrar a los agresores sexuales a pesar de su obra musical? ¿Se puede hacer rap sin violencia?