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Rap, trap y reggaetón español: ¿Música neoquinqui?

SlangFm
Foto: El Coleta, Instagram.

Una colaboración de Javier Ibarra (@cepheaisme) para Slang.

En 1976, Three Souls in My Mind lanzó su álbum Chavo de onda. Ahí viene la canción “Perro negro y callejero”, una de las más populares del exconjunto liderado por Alex Lora. El tema se convirtió en un himno de los chavos banda (pandillas rocanroleras) que existieron en la Ciudad de México y su zona conurbada. Casi al mismo tiempo en 1979, del otro lado del mundo, Los Chunguitos, un grupo gitano de rumba, alegraba a la barriada española con su tema “Soy un perro callejero”. La melodía formó parte del filme Perros callejeros II, secuela de Perros callejeros (1977), y precuela de Los últimos golpes de “El Torete” (1980).

Esta trilogía dirigida por José Antonio de la Loma, inició el género cinematográfico quinqui: películas que retrataban las vivencias delincuenciales-juveniles de los setenta y ochenta. Durante esa época, menores de edad se convirtieron en la generación perdida de España, a consecuencia de una crisis económica que, en particular, golpeó al estrato social más desfavorecido y que habitaba en la periferia. Por lo tanto, ese sector se vio afectado por la marginación y el desarraigo de la sociedad española.

Mientras ocurría eso en distintos sitios del país ibérico, cineastas incluían a verdaderos malhechores en sus cintas para darles credibilidad. Y, en México, también se intentó retratar a los chavos banda en el séptimo arte; como ocurrió en La banda de los Panchitos (1987). La película de Arturo Velasco, sacó a la luz a la pandilla más hostil que se hacía llamar Sex Panchitos, quienes estaban influenciados por todo lo que envolvía al punk británico de finales de los setenta.

Entonces, la similitud entre quinquis y chavos banda, en base a las canciones que crearon Los Chunguitos y Three Souls in My Mind, terminaron dándole un contexto subcultural a ciertos jóvenes mexicanos y españoles: aludiendo a la drogadicción, la rapiña y el nihilismo, entre otras cosas apegadas al desinterés, al no futuro.

Hasta el día de hoy, España mantiene vigente el espíritu de la música quinqui creada por Los Chunguitos, Los Chichos, Los Marismeños, Rumba Tres… Lo que muchos llaman “música urbana” y se relaciona con los géneros del rap, trap y reggatón, en su lírica, estética y actitud tienen la misma carga marginal y emocional que los quinquis de los años ochenta. Incluso, los nuevos artistas que bien podríamos llamar “neoquinquis”, sigue emergiendo de las zonas olvidadas de Madrid, Barcelona u otras ciudades.

Estos sitios han sido un semillero para que jóvenes busquen expresarse, como también intentar ganarse la vida sin andar haciendo cosas malas que los lleve a la cárcel o el cementerio. Así fue el caso de Ramsés Gallego, “El Coleta”, quien desde 2005, con 25 años de edad, comenzó a rimar sobre conciencia obrera, a criticar la Transición Española y la Movida Madrileña y, por supuesto, a expresar su admiración por el cine quinqui, que es su más fuerte influencia.

Siendo originario de Moratalaz, uno de los veintiún distritos de Madrid, ha dicho “que pasó de ser un quinqui haciendo rap, a ser un rapero-quinqui”. Por lo mismo su estilo de rap macarra (rap de mal gusto) sobresale en el ambiente musical ibérico, debido a que como otros artistas del mismo estilo, surgió de zonas populares del país para meterse de lleno en el ambiente musical.

“Es bastante lógico que estilos musicales como el rap, trap o reggaetón sigan saliendo de zonas estigmatizadas”, dice El Coleta. “Sin embargo, antiguamente la gente que provenía de familias con dinero tenía más facilidad para crear música o tener los contactos dentro de la industria. Pero ahora con las nuevas tecnologías la gente humilde ha tenido todo más sencillo para crear canciones o grabar sus videoclips.

El Coleta, también ha ganado popularidad por haber protagonizado el documental Quinqui stars (2018). En él su director Juan Vicente Córdoba, hizo que se interpretara a sí mismo; como el neoquinqui que es, y como comúnmente se hacía en los viejos proyectos de este género cinematográfico. La película planteó el submundo delincuencial-juvenil de los ochenta, pero llevándolo al siglo XXI, al presente que viven los jóvenes de la periferia ibérica. Entonces, cuarenta años después, las estrellas de la música “urbana” española reafirman que bien pueden ser considerados como el nuevo sonido quinqui.

“El documental planteó eso, y en cierta manera puede que sea verdad”, explica El Coleta. “La música que hoy escuchan los chavales de los barrios humildes es trap latino y reggaetón; cosas como Bad Bunny, Anuel AA y ese tipo de artistas”.

Para los años ochenta, época dorada del cine quinqui, el término de esa palabra solía ser despectivo. No obstante, su origen está ligado con las personas que se trasladaban de un lugar a otro para poder sobrevivir en España. Y, a raíz del contexto barriobajero se le otorgó a cierto tipo de gente que, incluso, llegaron a vivir una repulsión social por los atracos que cometían.

A pesar de eso, las nuevas generaciones suelen interpretar el término quinqui a su manera, tomando en cuenta que hoy la música pop está encasillada a géneros como el trap y el reggaetón, por lo cual va de la mano una con la otra. “Como muchas palabras despectivas, a veces los propios destinatarios de esos calificativos las acaban usando”, dice El Coleta. “Lo que hacen es apoderarse de ese tipo de palabras y le dan la vuelta al significado”.

Artistas de estos tiempos como El Coleta, Kaydy Cain, Cecilio G, Kalhed, Yung Beef, El Jincho, Gypsy la Fe, La Zowi, La Tiguerita…, pareciera ser que están reinterpretando una parte de la época quinqui en sus canciones; como si se estuviera dando un revival de la cultura urbana española de décadas pasadas, solo que con un swag proveniente de la cultura del hip hop.

“Aunque suene feo decirlo, sí hay un intento estético-sonoro de hacer un revival ochentero, es el mío”, afirma El Coleta. “También está Jarfaiter, que intenta hacer lo mismo, pero de una forma menos extrema. Kaydy Cain, cuando se llamaba D. Gómez, sí tenía más referencias a lo quinqui. Sin embargo, la mayor parte de los nuevos artistas urbanos en España, por supuesto que están influenciados y usan referencias de aquella época”.

La influencia se dio porque los artistas de rap, trap y reguetón, aunque muchos de ellos ni siquiera habían nacido en los ochenta, sí crecieron viendo cine quinqui. Sin embargo, ese tipo de películas eran mal vistas para un sector de la sociedad española. Pero como dice El Coleta: “El cine quinqui empezó a ser mitificado antes de que las escenas de música urbana aparecieran en España, y siempre ha sido un nicho minoritario o de culto”.

También, en una etapa donde las rimas y los ritmos pegajosos como el del dembow tienden a estar de moda, El Coleta comenta que algunos artistas sí se han aprovechado ese momento.

Foto: El Coleta, Instagram.

“No creo que lo quinqui se use por completo de una forma mercantil, porque la mayoría de la escena urbana se creó de una manera muy punk, muy Do it yourself. Entonces no creo que ninguno de quienes son parte de esos movimientos y mencionan al Pirri, lo hagan para ganar dinero, o porque mole”.

En los ochenta se decía que los quinquis no tenían conciencia social. En cambio, su actitud ante la sociedad, como las letras de las canciones que hablaban de ellos, sí tenía un trasfondo político-social. De hecho, eso sigue vigente en una parte de la lírica del rap, trap o reggaetón de hoy en día.

“Uno de los rasgos principales de lo quinqui es que era totalmente despolitizado. En el presente, la mayor parte de los artistas de música urbana sí tienen un tinte político no forzado, y tampoco panfletario; simplemente al intentar describir la vida de los jóvenes en los barrios, se da un mensaje político indirecto, no buscado”, dice El Coleta.

No obstante, mucho tiene que ver el estilo de vida que tuvieron los quinquis que protagonizaron películas que ya son de culto, quienes murieron jóvenes, a una edad en la que el mayor número de artistas urbanos españoles comenzaron a popularizarse con sus canciones.

“Las estrellas de cine quinqui murieron jóvenes, principalmente por la heroína y el Sida”, explica El Coleta. “Y, las generaciones actuales, siguen drogándose con otras cosas, por lo que no ha habido muertes. Aparte, mucho tiene que ver que los quinquis de los ochenta venían de entornos sociales más jodidos que la mayoría de los artistas urbanos de hoy en día”.

También, en cuanto a que los quinquis solían ser “explotados” por los cineastas en décadas atrás, El Coleta cree que dentro del ambiente musical no se ha dado mucho.

“Más bien los quinquis fueron utilizados. En el presente, si algún artista se deja explotar, es porque le conviene y sabe que ganará más pasta renunciando a sus ideales, a su independencia”.

Por lo pronto, dentro de la amalgama del rap, trap y reggaetón hecho en España encontramos alusiones a las drogas, al orgullo barrial, a la rumba, a los héroes de la movida quinqui que murieron jóvenes… Pareciera ser que sus artistas forman parte de una evolución natural que procede de los setenta y ochenta, cuando se gestó un movimiento social totalmente genuino, y de lo cual muchos jóvenes sienten admiración y lo llevan a su arte, a sus canciones.