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Reseña Slang | Levántate y anda: Yoga Fire se levanta de entre los muertos en Lázaro

El rapero originario de Ecatepec nos demuestra que es un error no atreverse a ser uno mismo.
Héctor Elí Murguía | @hectoreli_
Imagen: diseño Slang | Foto: cortesía Yoga Fire.

Lázaro de Betania es un personaje bíblico que fue resucitado por Jesucristo según el evangelio de Juan. La iglesia católica lo santificó en el medievo y su nombre ha sido sinónimo de “nueva vida” por siglos.

Hugo Canchola (Yoga Fire), rapero que forma parte del colectivo HomeGrown Mafia, se ha inspirado en esta figura para darle vida a su más reciente álbum de estudio.

Bajo una estética kitsch, característica del catolicismo predominante en México, la portada del álbum muestra al santo cristiano representado por Yoga.

El álbum llega en el momento perfecto y se une a la oleada de obras auténticas como IGOR de Tyler, The Creator.

Hugo se ha divorciado del trap o de lo que había mostrado en su EP, Ciudad del Diablo, y apuesta por la inclusión de diferentes sonidos y una lírica íntima.

El disco es polifacético de principio a fin. El moombathon, house, R&B, dancehall y hasta la salsa, conviven gracias a la producción del restaurantero Yours Truly Chuly, Trillhouse y Taxi Dee.

Dcalle” abre el álbum con una sección instrumental de vientos y cuerdas que recuerdan a una película romántica, dándole paso a un beat sobre el que Yoga tira unas barras que plasman la vibra resucitadora de Lázaro: “no le temo a nada ni nadie”.

Por otro lado, “Dstance” recuerda a la electrónica francesa con sintetizadores al estilo Justice, mientras que “Casi Imposible” tiene un impulso más R&B y es la canción más cursi del álbum con lugares comunes como “ella es una diosa”.

Una de las grandes fortalezas líricas del disco también es una de sus debilidades. Aunque entre más personal se torna, más pegador se convierte, el disco también llega a caer en lo corny.

Entre los 2” es una balada que continúa en la misma textura musical que incluye una colaboración con Noa Sainz y “Dudas” se acerca al dance y abre el camino para el sencillo del álbum “Fuck Luv“.

Instrumentalmente incluye una guitarra acústica y un beat de trap sobre el que Yoga rapea los versos y Dromedarios Mágicos canta el coro muy a su estilo.

En “Möet” Yoga regresa a sus épocas como El Ache, el primer alias que usó en su carrera como rapero, con un flow de la vieja escuela.

Cero Plan” comienza con una melodía tocada al piano, guiada con una trompeta que poco a poco le va dando paso a un pasaje de salsa.

Finalmente, el tema homónimo del disco nos entrega más barras creativas, haciendo una crítica a la modernidad y en gran parte mostrando su postura “ven toda tendencia popular como una orden”.

La calidad del disco no sufre en ningún sentido y, de hecho, es de lo más cuidado del álbum.

Los instrumentales fueron interpretados en un estudio y posteriormente pasaron por la Roland 808 de Nick Hook, quien ha trabajado para Run The Jewels.

Más que un disco que pretende ser vanguardista, Lázaro demuestra que el miedo es “la raíz de todo mal” —como cita el verso de “Dcalle”— y que es un error no atreverse a ser uno mismo.

Musicalmente hablando, la integración de varios estilos aunado a la auténtica personalidad del rapero es lo más destacado de esta producción y da en el clavo: sí, se puede lograr crear un buen disco sin seguir la fórmula de moda.

Yoga Fire se levanta de entre los muertos y nos da una obra propositiva que le da nueva vida al hip hop de corte nacional.

Contraportada y tracklist de ‘Lázaro’.

Escucha Lázaro aquí: