¿Realmente funciona “cancelar” a un artista?

Michael Jackson, Chris Brown, Quentin Tarantino y hasta Kanye West han sido cancelados por sus hacer declaraciones estúpidas o por ser acusados de actuar indebidamente ¿cuáles son las consecuencias reales?
Héctor Elí Murguía | @hectoreli_
Foto: 'The Essential Michael Jackson', Spotify.

Cancelar” ha sido una de las palabras más empleadas en la actualidad para referirse a la acción en la que una persona o grupo quiere eliminar/erradicar de su vida cualquier cosa que tenga que ver con un artista, un actor o una figura pública.

De acuerdo con la definición que la profesora Lisa Nakamura, dedicada a estudiar las redes sociales en la Universidad de Michigan, le dio a The New York Times, cancelar es la palabra más sencilla que hemos adoptado para definir a un “boicot cultural”.

“Es un acuerdo para no amplificar, dar lugar o simplemente no darle dinero a cierta persona u organización. Se habla de la economía de la atención cuando alguien priva a otra persona de su atención y entonces lo priva de sustento”, según Nakamura.

¿Se puede separar la obra de su autor?

Un ícono de la cultura pop es cancelado cuando hace una declaración estúpida —como la vez que Kanye West dijo que la esclavitud en Estados Unidos había sido una opción— o en el momento en el que es acusado por abusar física o sexualmente de alguien.

Existen varios cancelados populares: Kevin Spacey, culpado por haber acosado sexualmente a niños; Roman Polanski, señalado en los setenta por violar a una menor de edad; Chris Brown quien maltrataba físicamente a Rihanna (su expareja); XXXTentacion, denunciado por su exnovia por los mismos motivos que Brown; Quentin Tarantino, señalado por violentar a sus actrices en los sets de filmación, y recientemente Michael Jackson, inculpado en un documental por dos hombres, de haber sido abusados por el cantante cuando eran niños.

Pero también hay otros casos como el de J Balvin, cancelado hace unos meses por comentar con el emoji “100” una fotografía que Justin Bieber publicó en su cuenta de Instagram en la que el canadiense comparaba a Chris Brown con Tupac Shakur y el mencionado Jackson.

Al colombiano le bastó ese comentario para que miles de sus seguidores comenzaran a reclamarle por Twitter, misma red en la que más tarde se disculpó porque, según él, no sabía de lo que había sufrido la intérprete de “Umbrella” por parte del cantante de R&B, entre muchas otras víctimas que han pasado por sus manos.

 

¿Sirve de algo cancelar a alguien o algo?

“Cancelar” en redes ha tenido repercusiones en la realidad pero no las suficientes.

The Weinstein Company, compañía de Harvey Weinstein —el primero en ser acusado de abuso sexual por el movimiento #MeToo—, se declaró oficialmente en bancarrota en marzo de 2018, al tiempo que Kevin Spacey fue despedido de su exitosa serie House of Cards. Sin embargo, no hemos visto consecuencias en más casos.

A pesar de sus declaraciones inverosímiles, Kanye West sigue siendo uno de los raperos más exitosos de la industria. Chris Brown sigue como si nada sacando canciones, recientemente con Drake —quien por esta razón también había querido ser cancelado— y Michael Jackson, ha sido hasta defendido, a pesar de que las víctimas y sus familias han declarado a detalle cómo sufrieron abuso sexual del autor de Thriller, el disco más vendido en la historia.

Sucede lo mismo con Tarantino. Hace unas semanas, el director triunfó en las taquillas de Estados Unidos gracias a su más reciente película Once Upon A Time… In Hollywood, protagonizada por algunos de los actores más consolidados del cine gringo como Leonardo DiCaprio y Brad Pitt.

La pregunta queda en el aire: ¿Sirve de algo cancelar a las figuras públicas? ¿Qué consecuencias veremos en el futuro de otros artistas que se sumarán a esta lista de cancelados?