Reseña Slang | The Slow Rush de Tame Impala: El tiempo de Kevin Parker ha llegado

Kevin Parker creó un álbum nostálgico en el que la psicodelia pop se encuentra con el dance, y con él, llegó su momento de brillar como solista o productor.
Héctor Elí Murguía | @hectoreli_
Foto: cortesía Island Records.

Tame Impala, proyecto musical liderado por Kevin Parker, regresa este 2020 con una colección de 12 nuevas canciones en su primer álbum en 5 años: The Slow Rush.

Este material discográfico llega luego de que Parker se estableciera como uno de los músicos/productores más importantes de la industria e influyera el sonido de varios movimientos musicales como el pop, rock y el hip hop.

En el más reciente lustro lo hemos visto haciendo música con Lady Gaga, Mark Ronson, Kali Uchis, y ha sido sampleado por raperos como A$AP Rocky.

Por esta razón, la revista Billboard le ha dado el mote de “la próxima arma secreta del pop“. Si algo tiene de cierto esa afirmación es que Kevin sigue su camino para convertirse en un productor de pop, alejándose cada vez más del personaje independiente y alternativo con el que comenzó su carrera.

Esto puede notarse en The Slow Rush desde el ángulo musical. Si bien, Kevin ya había dejado a un lado las guitarras eléctricas para darle protagonismo a los sintetizadores en Currents —su disco pasado—, en este puede notarse todavía con mayor claridad.

Lírica y conceptualmente el disco está enfocado en la forma en la que Parker percibe el tiempo. La vibra es nostálgica alude al pasado, pero también enfrenta al presente, y los riesgos que conlleva el futuro.

Desde el track número uno, “One More Year“, está presente el reflejo de las motivaciones sonoras que ha escuchado el músico a lo largo de este tiempo: disco, dance noventero y rasgos de pop progresivo.

El piano es el instrumento que lleva el cauce de esta producción. Se presenta como el principal conductor de la mayoría de las melodías. Canciones como “Borderline” son un claro ejemplo, remembrando pasajes de canciones eclécticas como las que hacía Supertramp en los años ochenta.

La batería es el segundo elemento clave. “It Might Be Time” contiene una energía similar a la que John Bonham le imprimía a las canciones de Led Zeppelin; el juego entre el bombo y los platillos lo es todo.

El álbum es un viaje a la mente de Kevin Parker. “Postumus Forgiveness” es un tema dedicado completamente al fallecimiento de su padre. Se entiende que por eso, el track sea impulsivo y repetitivo.

La fórmula del disco no es complaciente y carece en ocasiones de estructura. Parece que Kevin guardó varias sesiones de improvisación y las echó a la licuadora, dando como resultado ciertos pasajes de canciones como “Tomorrow Dust” o “Glimmer“.

Según información de la disquera, Caroline International, el álbum se grabó, una mitad en Los Ángeles y la otra mitad en Australia. Se siente la parte californiana en el tono de temas como “Is It True“, canción que seguro será parte de la selección de varios DJs.

En “On Track” se percibe la calidad de la producción que en general es consistente, así como “Lost In Yesterday”, uno de los temas con más influencia de disco en la que un bajo de cuatro cuerdas predomina totalmente.

Siendo honestos, este no es el mejor álbum del proyecto, pero tampoco es el peor de sus trabajos. Como su propio concepto, está estancado en el tiempo; entre la etapa psicodélica de Lonerisim y el progreso al que llegó en Currents.

Kevin Parker creó un álbum nostálgico en el que la psicodelia pop se encuentra con el dance, y con él, llegó su momento de brillar como solista o productor.

Escucha el disco completo aquí:

https://www.slang.fm/noticias/tame-impala-presentara-foro-sol/