Urge una vacuna contra la colaboracionitis aguda

Es una fórmula más que probada en busca de nuevas audiencias y mercados, pero, ¿se estará abusando de las colaboraciones?
SlangFm

Intentamos llevar la cuenta, pero son tantas las colaboraciones mainstream que se publican cada semana que nos perdimos por completo. En este momento, debe haber alguien en una disquera pensando en cuál podría ser su próxima combinación ganadora: un rapero con un reggaetonero, un DJ con una artista pop, un bachatatero con un trapero. En un mundo regido por las leyes del mercado y bajo el reino del streaming, todo es posible.

Hay combinaciones ganadoras, por supuesto. Como la gran “I Like It” de Cardi B con J Balvin y Bad Bunny. O “Promises” de Calvin Harris con Sam Smith. O la gran “I Love It” de Lil Pump con Kanye West y Adele Givens. Y la ganadora entre las ganadoras: “MIA” de Bad Bunny con Drake.

Peeero, están las otras, que evidentemente salieron de juntas de marketing que no llevaron a nada bueno. Por ejemplo, “Arms Around You” de Maluma con el fallecido XXXTentacion, Lil Pump y Swae Lee. Y el cambio de look del reggaetonero, anticipando el rumbo que tomaría su carrera al acercarse al mundo del rap, terminó por hacer que todo parezca más absurdo.

Y en nuestra búsqueda de colaboraciones infames, no pudimos dejar de preguntarnos ¿quién será el responsable de concebir todas esas colaboraciones forzadas con XXXtentacion después de su muerte?

En el caso de BTS, sabemos que la industria del K-pop funciona así: desde su surgimiento ha apostado por mezclar diversos géneros, con frecuencia en una sola canción, por hacer abruptos cambios de ritmo, y por mantenerse abiertos a todas las colaboraciones posibles. Y ahora que la música latina está pasando por un nuevo boom, no es de sorprender que Reik y Super Junior hayan lanzado una colaboración, o que Maluma diga que le “encantaría” hacer algo con una banda de K-pop.

Todo esto nos lleva a la recién estrenada canción “Waste It On Me”, resultado de la colaboración de Steve Aoki con BTS. El tema es bastante flojo y se aleja muchísimo de lo que ellos pueden lograr por separado. Este tipo de entregas pone en evidencia la falta de sentido creativo y la autenticidad de la que carecen algunas colaboraciones cuando el objetivo máximo es llegar a nuevos mercados.

En otra categoría podríamos poner las colaboraciones inexplicables, como la de Andrea Bocelli con Dua Lipa y con Ed Sheeran. En estos casos, la pregunta es inevitable, ¿cuál era el punto? Andrea Bocelli, el tenor italiano más popular y exitoso, quien acaba de lanzar su nuevo álbum en 60 países, ¿realmente necesitaba de una estrategia publicitaria de este tipo? Claro que no, pero en las disqueras (y en el mundo) siempre hay alguien con influencia que consigue imponer sus ideas malísimas.

Pero nuestra lista de colaboraciones desafortunadas es larga, muy larga. Y en ella incluimos “Slow Down” de Normani (ex Fifth Harmony) con Calvin Harris, “Booty” de C. Tangana y Becky G (el madrileño pudo haberlo hecho mejor él solito), “Wake Up in The Sky” de Gucci Mane con Bruno Mars y Kodak Black, “Contigo” de Alejandro Fernández con Sebastián Yatra (que nos maten) y “Está rico”, la nueva canción de Marc Anthony con Will Smith y Bad Bunny.

Lo peor de todo es que estamos seguros que la rapidez de esta tendencia no va a disminuir, al contrario, cada vez será más veloz. Si se trata de crear fusiones interesantes y de calidad, que venga. Pero si estamos hablando de rellenar con basura los “playlists curados” en servicios de streaming, que pare por favor. ¿Cuál otra mala mancuerna agregarías a la lista?