Especial Slang | Dios bendiga el reggaeton y a J Balvin, amén

Cómo un fan de Nirvana deconstruyó y revitalizó un género latino hasta llevarlo a la cima del mundo.
Jonathan Matamoros
Foto: diseño Slang / AP.
El Especial Slang es una mirada a fondo a uno de los tantos aspectos que suceden en el contexto de la industria musical.

A inicios de esta década, J Balvin era un nombre que fuera de Colombia no decía mucho. Diez años después, José Álvaro Osorio Balvín es la estrella latina más grande del momento y es el rostro absoluto del nuevo reggaeton.

Para que este género con orígenes en Centroamérica se convirtiera en el estandarte musical de la comunidad latina, tuvo que pasar por una transformación radical. Cambios que no solo se dieron en el sonido, también en las letras y las personalidades de los cantantes.

A mediados de los dosmil, el reggaeton ya era muy popular. Aunque existía mucho rechazo, el éxito de canciones como “Gasolina”, “Rakatá”, “Métele Sazón” y “Lo Que Pasó, Pasó” dejó en claro que había futuro.

Sin embargo, el reggaeton se volvió monótono rápidamente y lo que prometía convertirse en un fenómeno mundial, terminó por estancarse. Existía la necesidad de un disruptor, alguien que desafiara todo lo establecido y volviera a poner las cosas en marcha. Por decisión propia o por destino, J Balvin resultó ser ese personaje. Pero el camino para llegar hasta ese punto no fue ni corto, ni sencillo para él.


Los inicios de Balvin

Según su padre, quien fue su mánager por 12 años, el viaje de Balvin en la música comenzó en su niñez. Particularmente con su familia paterna, que tenía varios cantantes. El género musical que lo conquistó inicialmente fue el rock– era un gran fanático de MetallicaNirvana y The Offspring. Además, tenía su propia banda de covers. Algo que cuesta trabajo imaginar, pero que sucedió.

A los 18 años lo mandaron a estudiar inglés en Estados Unidos. Llegó a Oklahoma y se sintió decepcionado porque no era lo que esperaba. Se mudó a Nueva York y allí se enamoró del rap gracias a Jay-Z, 50 Cent y Puff Daddy. La figura de la estrella de rap lo deslumbró lo suficiente como para decidir dedicarse a la música y construir una carrera sólida como cantante.

Después de trabajar ilegalmente en Estados Unidos pintando casas y paseando perros, José volvió a Colombia con la idea de ser un rapero. Pero su padre lo convenció de probar suerte en el reggaeton, porque era el género del momento.

Daddy Yankee estaba en la cima con Barrio Fino y Wisin & Yandel comenzaban a probar el éxito en las grandes ligas con Pa’l Mundo. La influencia de este reggaeton pionero está muy presente en sus primeras producciones. “Era tan fan que copiaba su estilo, cómo se movía en el escenario, su flow y sus rimas”, confesó a The New York Times sobre Yankee.


Revitalizando al reggaeton

Al revisar su discografía cronológicamente, podemos darnos cuenta que José siempre tuvo inquietud por evolucionar y llevar las cosas a lugares inusuales.

Poco a poco, sus canciones fueron migrando de una calca del reggaeton popularizado por Yankee a algo más digerible y que coqueteaba con el pop, como “En Lo Oscuro” (2012). En piezas como esa están los primeros indicios del J Balvin que ahora compite con los nombres más grandes del pop en plataformas de streaming.

Balvin no encajaba en el molde de un reggaetonero de calle. No estaba ni en el lugar correcto ni en el momento indicado, además creció con comodidades y muchos privilegios. Estaba completamente alejado de todo lo que unía a reggaetoneros como Daddy, Don Omar, Tego, Wisin y Yandel. Pero al final, todas estas desventajas jugaron a su favor.

Como cualquier gran conquistador, se fue abriendo paso y siendo cada vez más firme. Su primer gran hito fuera de Colombia ocurrió con “6 AM” (2013) al lado de Farruko. Esta canción fue elegida como el cuarto sencillo de La Familia, un punto de inflexión en su carrera.

Meses más tarde apareció “Ay Vamos” (2014) para comprobar que no se había tratado de un golpe de suerte y que Balvin realmente tenía algo interesante por ofrecer. Cinco años después de su lanzamiento, las dos canciones cuentan con más de mil millones de reproducciones en YouTube.

Sónicamente comenzó a alejarse cada vez más de aquella esencia rítmica y melódica que hasta ese entonces caracterizaba al reggaeton. Este fue el movimiento más inteligente que pudo hacer, porque el mercado estaba saturado y desgastado.

Su producción musical estuvo lejos de empatar el nivel de cuidado, detalle y habilidad del sonido estadounidense y europeo, pero el camino era y sigue siendo el correcto. Encontrarse con figuras como Sky Rompiendo y Tainy ayudó a Balvin a capitalizar este nuevo estilo y convertirlo en tendencia.

Un gran ejemplo de cómo empezó a fusionar elementos musicales que hasta ese momento no eran comunes en el reggaeton es “Ginza” (2015). La letra dice: “Si necesitas reggaeton, dale”, pero “Ginza” no nos estaba dando reggaeton precisamente. Este cambio provocó que la canción fuera atractiva para una nueva audiencia, una que no estaba acostumbrada a escuchar el reggaeton tradicional.

Balvin se dedicó a moldear una nueva identidad para el género, tomando prestados ritmos, melodías y características de otros estilos como rap, dancehall, trap, pop, dembow y electrónica.


El mensaje de Balvin

Ya con varios discos publicados, quedaba claro que José tenía como objetivo reconfigurar el arquetipo del reggaetonero promedio. Este espíritu de transformación también llegó a sus letras.

Los temas de los que suele hablar están ligados al amor, la diversión y las fiestas, nada fuera de lo común. Lo interesante fue que en sus canciones comenzó a despegarse del machismo radical que tanto había permeado en el género. Aunque este cambio no ha sido absoluto y aún hay líneas que son problemáticas dentro de sus piezas, su discurso no se comparaba con el de otros más misóginos.

Además, un acierto ha sido que su identidad no navega en extremos: puede mostrar sus sentimientos, transmitir vulnerabilidad y también cantar sobre temas más triviales. “Es algo que he cuidado mucho, pero eso no quita que luego haga una canción llena de groserías”, mencionó el colombiano a El Mundo.

Por otro lado, Balvin nunca ha estado preocupado por dar un mensaje político o social, ese no es su objetivo. “Yo no quiero transmitir un mensaje con mi música, yo lo que quiero es, por medio de la música, inspirar a que la gente siga su sueño. No puedo inspirar a alguien a que sea mejor persona con una letra que simplemente dice ‘con altura’. Eso es entretenimiento. El fin que yo tengo es animar a la gente a pensar que puede alcanzar sus metas. Y desde que me di cuenta de eso me disfruto mucho más la música”, agregó.


Conexión y conciencia

La personalidad de Balvin también es un factor muy importante de su éxito. Es agradable y alguien menos polarizante que otros personajes del género como Bad Bunny o Anuel AA. Al seguirlo en sus diferentes plataformas, nos damos cuenta que es un tipo muy tranquilo y que a muchas personas transmite paz.

“En mis redes sociales voy lanzando mensajes que van más allá de la música. Soy real, y cuando me refiero a real es que soy coherente con lo que vivo. Yo valoro a la gente que se muestra como es. Yo tengo errores, y son estos, tengo cosas buenas, y son estas […] Cada vez que hago algo que cambia la historia del género latino quizá alguien pueda pensar, ‘ok, pues entonces yo puedo ser el mejor peluquero’, o ‘yo soy gay y no he salido del clóset, pues salgo porque este tipo se pone el pelo de colores y no le importa lo que diga la gente“, comentó en entrevista hace unos meses.

José no bebe, no fuma y no consume drogas. También medita con frecuencia. Desde su adolescencia, el colombiano ha sufrido de ansiedad, trastorno que lo hizo pasar malos momentos justo cuando estaba en la cima del mundo. Utilizar su enorme plataforma para crear conciencia acerca de esta condición que afecta a millones y sus hábitos, es muy valioso.

Todos estos ingredientes son los que hacen que J Balvin y su música conecte con el público latino o de otras partes, donde ni siquiera hablan español. Y lo hace de una forma en la que nadie más en el mundo del reggaeton lo había logrado.


Celebrando la latinidad

El orgullo por ser latino es un sentimiento que se comparte a lo largo y ancho de la región. Pero la imagen que tiene el mundo de un latino promedio no suele ser tan positiva. Está llena de estereotipos que han sido reforzados por Hollywood y otras industrias dominantes en la cultura popular mundial.

Balvin quiere luchar para cambiar la percepción negativa de los latinos. “Hemos tenido encima un estereotipo retrógrado, cómico, nada cool. Nosotros somos de mil maneras más. Yo creo que es importante mostrar que tenemos un gusto por el arte, por la moda, por las cosas buenas, por las malas también, que somos más que ese personaje que han querido mostrar. Así que claro que tengo esa tarea muy presente”, afirmó en entrevista con El Mundo.

Esta idea de reivindicar a los latinos es algo serio para él y tiene más que ver con sus principios que con ser una estrella. En 2015, canceló su presentación en Miss USA como protesta a los comentarios racistas de Donald Trump durante su campaña electoral.

Esa habría sido su primera presentación televisada en el país estadounidense pero se sintió desilusionado cuando el ahora presidente etiquetó a los mexicanos de ser “violadores, ladrones y narcotraficantes“. Principalmente porque él mismo trabajó ilegalmente mientras estuvo en Estados Unidos persiguiendo su sueño de ser un rapero.


Una nueva cara de la música latina 

La música latina está atravesando por un momento sin precedentes. Nunca antes la música en español había sido tan exitosa a nivel mundial. Sí, a principios del milenio ocurrió un fenómeno latino con Ricky Martin, Shakira y Enrique Iglesias, pero esta vez es diferente. Todos ellos tuvieron que cantar en inglés para ser aceptados y validados. Ahora cantar en inglés ya no es una necesidad.

Y aunque a Balvin podemos atribuirle la responsabilidad de que esto haya pasado, él sabe que no es algo que logró solo. “Está claro que el reggaeton ahora está viviendo algo especial, pero no debemos demeritar que es un proceso de muchos años”. José insiste en que no se puede borrar ni menospreciar el trabajo que antes hicieron otras figuras, incluso de otras generaciones como Celia Cruz y Héctor Lavoe.

Tampoco podemos negar que fue él quien tomó la batuta para comenzar a construir la nueva identidad de la música latina, esa que sigue conquistando a personas en Europa, Asia y África. Ahora, el reggaeton está en todas partes. A inicios de 2010 hubiera resultado imposible creer que en los principales festivales de Estados Unidos, Finlandia, Bélgica y Suecia, encontraríamos multitudes coreando sus canciones. José lo logró y además hizo que el género fuera considerado cool.

“Está claro que lo que está pasando con el reggaeton no es gratis. Es causa y efecto, y antes que nosotros y que el género urbano, estuvieron infinidad de artistas de habla hispana que influyeron en lo que está pasando ahora […] Ser el headliner de festivales de Estados Unidos como Lollapalooza, que nunca había ocurrido en su historia, estar de principal en Coachella, estar el #1 global como canción y como artista. Hay una realidad muy bonita que apenas comienza“, afirma José.

J Balvin aún no ha lanzado una canción en inglés y no tiene planes de hacerlo en un futuro cercano: “No tengo prisa, voy a ir lo más lejos que pueda en español. Y luego ya veremos“. De hecho, tiene un objetivo muy claro: “Quiero ser ese tipo que haga que la música en español sea global, así que voy a seguir trabajando”. Ese es un plan muy ambicioso, pero hasta ahora no hay nada que nos indique que no es algo que no se pueda lograr.

La tenacidad y el éxito de José se nutre por su mente entrepeneur las decisiones que ha tomado en su carrera no han sido coincidencias. “No sabía lo poderoso que podía ser cuando llevas a la música a otro nivel a través de la cultura del marketing“, dijo al Times. “Yo soy un fanático de estudiar el negocio, me gusta saber qué pasa con los números y con las tendencias del mercado. Porque vivo de esto, tengo que cuidarlo. Lo que está pasando en Estados Unidos o en España es un cambio cultural y yo simplemente soy una cara, una muestra de que la gente quiere escuchar reggaeton“.


¿Estamos rompiendo o no estamos rompiendo, muchachos? 

José Álvaro Osorio Balvín pasó de ser un adolescente que disfrutaba de hacer covers con sus amigos a ser una estrella que transformaría un género en menos de 10 años.

Queda claro que no fue una tarea fácil. Lo consiguió a través de la evolución de su sonido, su mensaje y concepto. Reescribió las reglas de lo que significa ser una celebridad latinoamericana al mismo tiempo que construyó una identidad como ícono de la moda.

José supo sintetizar todo lo que hace genial al rap, el reggaeton y el trap. Si él mismo dice que Daddy Yankee es el Jay-Z de la música latina, él es, sin duda, el Drake de los latinos. Y al parecer está de acuerdo: “Me veo como lo que Drake hizo en el juego. Vine con melodías y letras diferentes, de un lugar diferente: el reggaeton es de Puerto Rico, Drake es de Canadá”. Así es como J Balvin y el género urbano continúan conquistando al mainstream.

“Represento a la cultura, represento a la juventud, represento a las personas que me siguen” – J Balvin.