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Especial Slang | Las mujeres que marcaron un antes y un después en los 2010s

A través de géneros urbanos, estas artistas se convirtieron en portavoces del feminismo, la equidad racial, el body positivity y retaron a modelos tradicionales de feminidad.
Pamela Escamilla
Imagen: diseño Slang / fotos AP.
El Especial Slang es una mirada a fondo a uno de los tantos aspectos que suceden en el contexto de la industria musical.

El crecimiento de la música urbana ―llámese hip hop, reggaeton o trap― durante los 2010s se dio a la par de la deconstrucción del modelo de feminidad con el que crecimos millennials y generaciones predecesoras.

A principios de esta década, las mujeres en Arabia Saudita no podían votar ni ser candidatas en elecciones. Tampoco se había despenalizado el aborto en Oaxaca. Es más, ni siquiera nos hubiéramos imaginado a artistas como Cardi B o Lizzo en el mainstrean

Es por esto que consideramos pertinente recapitular qué mujeres marcaron un antes y un después durante la década. Estas artistas no solo aportaron en el ámbito musical. También aprovecharon la plataforma privilegiada que tienen para dar voz a ciertos temas.

Beyoncé y nuestro entendimiento del feminismo

Si algo ha definido a esta década es la recomprensión del feminismo: perderle el miedo a reconocerse como feminista o, al menos, a alzar la voz contra la inequidad de género. En 2013, a Beyoncé le preguntaron si se consideraba feminista. La cantante acababa de lanzar “Flawless”, tema en el que sampleó el discurso We should all be feminists de la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie.

Sin embargo, aunque Bey ya había hablado sobre lo real que era la brecha salarial de género, decepcionó a sus fans. “Esa palabra puede ser muy extrema… Pero supongo que soy una feminista moderna (…) Solo soy una mujer y amo ser mujer… Creo en la igualdad y en que tenemos un largo camino por recorrer y es algo que ha sido puesto a un lado. Algo que hemos sido condicionadas a aceptar… Pero estoy felizmente casada. Amo a mi esposo”, dijo la cantante a la edición británica de Vogue.

Eran otros tiempos. Aunque muchas personas se pronunciaban en favor de la equidad, también predominaban discursos femeninos en los que se pretendía que no había desigualdad y que las mujeres no tenían que luchar más que los hombres para lograr ciertas cosas. 

Al año siguiente, Beyoncé usó la palabra FEMINIST durante su show de los MTV Video Awards. La reflexión que la llevó a hacerlo fue la que gran parte de la sociedad hemos realizado durante los 2010s. Y no es que la cantante ya haya alcanzado el grado máximo de luchadora por los derechos de las mujeres ―si existiera tal cosa― sino que nos revela cómo, sin importar qué tan cultos o adultos seamos, nuestros pensamientos no dejan de evolucionar.

“No estoy segura de que la gente sepa o entienda qué es una feminista, pero es muy simple. Es alguien que cree en la igualdad de derechos para hombres y mujeres. No entiendo la connotación negativa de la palabra, o por qué debería excluir al sexo opuesto”, se reivindicó Bey en una entrevista con Elle en 2016.

 

“Si eres un hombre que cree que su hija debería tener las mismas oportunidades y derechos que su hijo, entonces eres feminista”, explicó la intérprete de “Run the World (Girls)” con peras y manzanas.

I’m repping for the girls who taking over the world
(Estoy representando a las chicas que están tomando al mundo)
Help me raise a glass for the college grads
(Ayúdenme a levantar una copa por las graduadas de universidad)

Más adelante, una vez que Beyoncé se había pronunciado contra la violencia policiaca en el video de Formation ―y por lo tanto contra la inequidad racial, como era de esperarse de cualquier persona cercana al rap― todos esperaban que la cantante fuera más radical en todas sus decisiones.

Tras Lemonade (2016), resultó obvio que Jay-Z le había sido infiel a su esposa. Y ella ahí se quedó, lo que para algunas fue prácticamente antifeminista. Sin embargo, ¿no debería el feminismo representar ese libre albedrío?

Beyoncé, quien a principios de la década encabezó Glastonbury, en 2018 se convirtió en la primera mujer afroamericana en ser headliner de Coachella. La coautora de Pretty Hurts le hizo honor a su logro con homenaje a las universidades históricamente negras. 

Sin embargo, cuando lanzó en Netflix el documental sobre el icónico show, Bey nos dejó ver su vulnerabilidad al explicar su aberrante dieta para perder el peso que ganó durante su segundo embarazo. Como si le debiera “belleza” a su público o a alguien. Esto no se puso mejor cuando se promovió el programa con el que bajó de peso, que por supuesto fue desacreditado por nutriólogos. 

Este diciembre, Bey volvió a recapacitar. “Si alguien me hubiera dicho hace 15 años que mi cuerpo sufriría tantos cambios y fluctuaciones, y que me sentiría más femenina y segura con mis curvas, no lo habría creído”, declaró a la edición británica de Elle.

“Soy más que suficiente sin importar en qué etapa de la vida me encuentre. “Que te valga madres” es el lugar más liberador para estar. También saber que la verdadera belleza es algo que no puedes ver. Deseo que más personas se centren en descubrir la belleza dentro de sí mismos en lugar de criticar a otros”, sostuvo la cantante mostrando una nueva actitud.

A pesar de seguir luciendo como una persona que más o menos corresponde a los estándares tradicionales ―y de que su alma de hip hop y R&B está pulida con la imagen más pop― Beyoncé sigue incomodando desde la cultura popular. “Para algunas feministas tradicionales es incómodo mirar a una estrella de pop que mueve el trasero y dice que está trabajando para mujeres negras”, sostuvo Tia Tyree, profesora de comunicación de la Universidad de Howard.

Pero la realidad es que es una de las feministas negras más poderosas de la actualidad”, concluyó. Beyoncé, con todos sus cambios y evolución, representa perfecto lo que han pensado muchas mujeres en esta década. Con himnos como “Brown Skin Girl” ―presente en The Lion King: The Gift, curado por ella― Bey muestra una postura más allá del white feminism que no representa a la mayoría. 


Rihanna y la verdadera inclusión

Rihanna lanzó 3 álbumes a principios de la década, pero tras dar a conocer Anti (2016) de la mano de Roc Nation no ha llegado otro material discográfico. Aunque esto podría parecer decepcionante, su trabajo musical previo ha abierto las puertas para tratar temas importantes mientras ella se hace todavía más rica. 

Aparte de incursionar en el cine con Ocean’s 8 y Guava Island, durante los últimos años Rihanna lanzó la marca de cosméticos Fenty Beauty, la línea de lencería Savage X Fenty y, más recientemente, su marca de alta costura.

El trabajo que la cantante ha hecho con Fenty Beauty y Savage X Fenty es importantísimo, porque después de décadas de asumir que el “color piel” es solo uno y que solo las mujeres suficientemente delgadas pueden usar lencería sensual, Rihanna demuestra que en su mundo hay cabida para todas. Cómo no iba a ser así, si la cantante tiene ascendencia africana y ha sido duramente juzgada cuando sube de peso.

Rihanna, quien a finales de la década pasada fue víctima de violencia doméstica por parte de Chris Brown, resurgió como fénix en los 2010s. A la cantante se le ha reconocido por ser capaz de revitalizar el turismo en Barbados y el año pasado llegó a la lista de Time de las personas más influyentes de internet.

Con Fenty Beauty ―uno de los mejores inventos de 2017, según Time― ha hecho más que bases de maquillaje para todos tipos de piel, dando a las mujeres con piel oscura más opciones de las que habían tenido en su vida. Aparte, los tonos de los lipsticks de la marca le quedan bien a todos los colores de piel. Y cómo olvidar los consejos de maquillaje de Fenty Beauty, en donde hay hasta sugerencias para cubrir el acné, lo que también representa inclusión (¿o acaso no han notado que hay modelos con vitiligo o lunares con pelos, pero nunca con casos de acné severos?).

En Savage X Fenty Rihanna ha tomado en cuenta a todas las mujeres como su público y no ha dejado de lado a la comunidad LGBTQ+. En su más reciente desfile participó Aquaria, quien ganó la décima temporada de RuPaul’s Drag Race. Aparte, RiRi tomó en cuenta para la misma pasarela, realizada dentro del marco de la New York Fashion Week (NYFW), a la modelo plus size Paloma Elsesser.

Incluso, en septiembre Rihanna se mostró feliz con respecto a que Lizzo usara una pieza de Savage X Fenty. Los 2010s han sido decisivos para esa artista también, quien actualmente el icono máximo del body positivity

Lizzo, quien es cantante, rapera y flautista, inició su carrera en 2011 y para los Grammy 2020 es una de las dos artistas ―junto a Billie Eilish― que está nominada en las cuatro categorías generales (Grabación del Año, Álbum del Año, Canción del Año y Mejor Artista Nuevo). La intérprete de “Truth Hurts” también fue reconocida por Time como la Artista del Año y hace 10 años no nos la hubiéramos imaginado allí. 

Tal vez la inclusión en las marcas de Rihanna no significa mucho para quienes no la necesitan, pero lo he es todo para quienes antes no se veían representadas. Ahora, iniciaremos una década en la que pensamos diferente y nos comunicamos diferente, una década que está lista para recibir el álbum doble que Rihanna nos prometió. 


Rosalía y la reivindicación de la música en español

La década de los 2010s también estuvo definida por la llegada de Rosalía y todo lo que eso representó. Con influencia flamenca ―rodeada de un montón de acusaciones de apropiación cultural― y estudios formales en música, conquistó a los críticos profesionales y aficionados gracias a su timbre vocal y a la fusión de música tradicional con urbana.

Fue con El mal querer (2018), su segundo álbum de estudio, que Rosalía se popularizó en extremo, y no era para menos. Después, la cantante se convirtió en la primera mujer de habla hispana en ser premiada en los MTV Video Music Awards gracias a “Con Altura”. En la ceremonia se llevó los reconocimientos a Mejor Video Latino y Mejor Coreografía.

Y no solo eso, en la entrega de los próximos Grammy, Rosalía es la primera nominada en Mejor Artista Nuevo que canta en español. La cantante no solo ha destacado en géneros como el reggaeton, en donde la mayoría de los exponentes son hombres. Su éxito también es la cereza del pastel de una década en la que la música en español es más conocida en el ámbito mundial. Y ya era hora, puesto que es el segundo idioma más hablado del mundo, con 480 millones de personas que lo manejan como primer lenguaje. 

Gracias a “Con Altura”, Rosalía llegó a las mil millones de reproducciones en YouTube, colocándola como la mujer más exitosa del año en la plataforma. Incluso por encima de artistas más convencionales y con más trayectoria musical. ¿Acaso no deberíamos celebrarlo todos los hispanohablantes en vez de debatir qué tan latina es?

Rosalía es uno de los ejemplos de cómo la música urbana y la música en español crecieron durante la década. Entre otras exponentes encontramos a Becky G, cantante de ascendencia mexicana que ya tenía un éxito moderado cantando en inglés, pero derribó todas las barreras al cantar en español, incursionar en ritmos urbanos y colaborar con artistas como Natti Natasha.

Otro caso es el de la reggaetonera Karol G, quien con “Tusa” puso a Nicki Minaj, también representativa de esta década, a rapear en español. El tema de la colombiana no solo fue el primero del año en debutar en el primer lugar de Hot Latin Songs, sino que fue la primera canción en la que participan dos mujeres en ocupar la primera posición de la lista desde que existe el chart de Billboard (1986).

Si los 2010s fueron la década de la música urbana y el futuro es femenino, la masificación del español define a nuestro presente


Más exponentes femeninas relevantes

Los 2010s fueron años difíciles para ser mujer. De acuerdo con cifras de la ONU, dadas a conocer a finales de 2018, cada día mueren en el mundo alrededor de 137 mujeres a manos de su pareja u otro integrante de su familia. Sin embargo, también fue una década maravillosa en la que se rompió el silencio en contra de los estereotipos de género: años que culminaron en una sororidad para la que, lamentablemente, no fuimos educadas.

El movimiento Me Too ―con el que se busca visibilizar la violencia sexual― retomó fuerza en Twitter en 2017, cuando actrices de Hollywood hablaron sobre sus experiencias, principalmente con Harvey Weinstein. En la industria de la música el movimiento no resonó tanto. Tras el boom que tuvo en Twitter en México a principios de este año, hoy prácticamente no hay rastro de este. 

Sin embargo, siempre tendremos “Gatekeeper”, tema de Jessie Reyez en el que cuenta la historia de una artista siendo acosada por un productor. La cantante contó su historia, que lamentablemente podría ser la de muchas mujeres frente a un hombre con más poder que ellas. 

20 million dollars in a car
(20 millones de dólares en el carro)
Girl, tie your hair up if you wanna be a star
(Niña, recógete el cabello si quieres ser una estrella)
30 million people want a shot
(30 millones de personas quieren una oportunidad)
How much would I take for you to spread those legs apart?
(¿Cuánto te tomará para que abras las piernas?)

“Es una mierda que tenga que ser una gran conversación ahora. No debería ser. Ya debería estar establecido que eso no está bien”, explicó la cantante a MTV News sobre una situación en la que muchas mujeres de la industria de la música se han visto afectadas.

El track fue nominado a los MTV Video Music Awards el año pasado. Reyez está nominada al Grammy por Mejor Álbum Urbano Contemporáneo gracias a Being Human in Public.

En cuanto a quienes han roto estereotipos encontramos a Cardi B, quien se convirtió en la primera mujer rapera que llegó al Hot 100 de Billboard con un esfuerzo solista, después de Lauryn Hill (1998).

La intérprete de “Bodak Yellow” molestó a muchos por no hacer las cosas como querían que las hiciera: no solo tiene un pasado como stripper, sino que se hizo famosa en redes sociales y en un reality show antes de mostrarnos lo que podría lograr con su música.

Esto convierte a Cardi en un inevitable retrato de nuestros tiempos, en una mujer poderosa que no teme arremeter contra Donald Trump en redes sociales y en la ganadora de un Grammy a Mejor Álbum Rap por Invasion of Privacy (2018). Aparte, fue de las mujeres más influyentes en internet en 2019, de acuerdo con Time.

La década de los 2010s también fue la primera vez que una mujer volvió a conducir la ceremonia de los Grammy desde 2005, cuando esta labor correspondió a Queen Latifah. Alicia Keys fue la nueva host y su desempeño la hará repetir su participación en 2020. Esto es relevante contra los estereotipos de género por el pequeño gran detalle de que la cantante, cuya carrera se ha construido alrededor del R&B, lleva años sin usar maquillaje en eventos públicos. 

In the morning from the minute that I wake up
(En la mañana, desde el minuto en el que me despierto)
What if I don’t want to punt on all that make up?
(¿Qué tal si no me quiero poner todo ese maquillaje?)
Who says I must conceal what I’m made of?
(¿Quién dice que tengo que ocultar de lo que estoy hecha)
Maybe all this Maybelline is covering my self-esteem
(Tal vez tanto Maybelline está cubriendo mi autoestima)

“Girl Can’t be Herself”, Alicia Keys (Here, 2016)

“Antes de empezar mi nuevo álbum, escribí una lista de las cosas de las que estaba harta. Y una era cómo a muchas mujeres les lavan el cerebro para sentir que tenemos que ser delgadas, sexies, deseables o perfectas”, explicó la cantante en un ensayo para Lenny Letter, de Lena Dunham.

Otro gran momento de la década fue el de Janelle Monáe, quien desafió a los modelos de feminidad declarándose pansexual tras el lanzamiento de Dirty Computer (2018). Ser una mujer queer negra no suena fácil, pero gracias a su revelación y al video de “Pynk”, asumirse como tal será un poco más sencillo para otras chicas a las que representa.

Hey sister, am I good enough for your heaven?
(Oye, hermana. ¿Soy lo suficientemente buena para tu cielo?) 
Say will your God accept me in my black and white?
(Di, ¿tu Dios me aceptará en mi blanco y negro?) 
Will he approve the way I’m made?
(¿Él aprobara la manera en la que estoy hecha?)
Or should I reprogram, deprogram and get down.
(¿O debería reprogramarme, desprogramarme y apagarme?) 

“Q.U.E.E.N.”, Janelle Monáe ft. Erykah Badu

El año 2020 se acerca con más posibilidades de lo que puede ser y hacer una mujer, todas dignas de ser admiradas. Esto se ha logrado gracias al despertar social de los revolucionarios 2010s ―aunque sea a través de internet.

Que la próxima década no veamos color de piel, nacionalidad ni preferencia sexual. Que sea también el periodo en el que se alcance una paridad de género en festivales alrededor del mundo y que tengamos a Tinashe, Alessia Cara, Solange, SZA, Jorja Smith, Ella Mai, H.E.R., Megan Thee Stallion, Tomasa del Real, Ms Nina, Cazzu, Ivy Queen, Ximbo, Noa Sainz y Girl Ultra en los carteles de eventos.