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Especial Slang | Reggaeton, una historia del odio al amor

Así fue como el perreo pasó de la calle al mainstream y hoy, este movimiento, se apodera de la década.
Gerardo Mora
Imagen: diseño Slang / Fotos AP.
El Especial Slang es una mirada a fondo a uno de los tantos aspectos que suceden en el contexto de la industria musical.

Si pudiéramos definir la década en una sola palabra, decir reggaeton no sería una idea alocada. Con el paso de los años, el reggaeton se consolidó como un estilo de vida, algo que va más allá del “perreo”. El género marcó a toda una generación y negar esta huella sería pura miopía a causa de los prejuicios y el clasismo

Para darnos una idea del impacto del género urbano en la actualidad es importante hacer un recuento de todo lo que se vivió desde el 2010. Vamos desde movimientos como el tribal y el moombahton, hacia el dominio latino de las listas de popularidad, pasando también por grandes personajes que dieron vida a esta cultura que hoy conocemos como reggaetón. Vamos del odio al amor.

Botas picudas y tribal

Los primeros años de la década fueron cruciales para encaminar una cultura latina revolucionaria, sobre todo enfocada a los jóvenes y el baile. En 2010 salió a flote el tribal, un género que llevaba algunos años en el underground, sobre todo en algunas zonas poco usuales para la música pop mexicana

El fenómeno de 3Ball MTY surgió en tierras regiomontanas con el apadrinazgo de Toy Selectah, aunque el tribal como género musical tuvo un auge en la zona de la huasteca potosina, en especial en Matehuala, un pueblito de San Luis Potosí. Ahí la raza comenzó a formar clubes de baile para crear coreografías con la música producida por un joven llamado Erick Rincón. 

El tribal fue todo un movimiento cultural que se extendió del norte hacia el centro y llegó hasta las costas oaxaqueñas, donde personajes como DJ T3tris le dieron un toque costeño. Tal vez muchos recuerden este ritmo por “Inténtalo” de 3Ball Monterrey con América Sierra, además de las enormes botas puntiagudas y pantalones muy pegados en colores pastel que usaban los bailarines. 

El éxito del tribal fue avasallador. En poco tiempo logró conquistar las listas de popularidad e hizo algo que pocas veces se logra ver: el tribal sonaba tanto en las estaciones de radio gruperas como en las alternativas juveniles. Incluso una novela fue musicalizada con una rola de 3Ball MTY.

Pero no todo fue miel sobre hojuelas. Poco a poco ese sonido guarachesco se fue apagando, pero dejó una semilla bien sembrada que años después floreció en una mutación fronteriza muy parecida al tribal llamada ruidosón. Este género tuvo entre sus filas a artistas como María y José, Los Macuanos y Siete Catorce, y permitiría que más adelante en el país el dembow fuera bien recibido por seguidores de estos ritmos.


La primera avalancha de dembow

Es cierto que desde los noventa, artistas como DJ Boyo en Dominicana, El General en Panamá y DJ Playero en Puerto Rico dieron vida a un movimiento musical basado en el dembow, ese bajo candente que es el que le da todo el punch al reggaeton, pero pocas veces llegó a tener fusiones con ritmos globales

Fue también a principios de esta década, y finales de la pasada, cuando el dembow conoció la música electrónica, dando vida al moombahton. Una de las teorías del origen de este nombre viene de un remix hecho por Dave Nada a “Moombah” de Silvio Ecomo & Chuckie, que a su vez ya había sido remezclada por el productor holandés Afrojack.

Dave Nada le bajó el pitch a la canción para darle más cadencia al bajo, dándole un toque de “reggaeton” a una canción de EDM. Así nació el moombahton. 

Poco a poco este género viajó a las grandes urbes del mundo; desde Washington D.C. con Dave Nada hasta Ámsterdam con El Munchi, pasando por Dominicana con el Happy Colors. Este ritmo de bajos potentes también tuvo un rápido ascenso al mainstream, gracias en gran parte a la influencia de un grupo trascendental de la década: Major Lazer. 

 

Diplo y compañía se encargaron de retomar algunos sonidos caribeños, como el dancehall y el moombahton, para mostrarlos al mundo a través de sus discos. Además de brindarles un espacio en su sello Mad Decent. Con el paso de los años, el moombahton tuvo gran aceptación en la altas esferas del EDM, dándole a los ritmos latinos la oportunidad de llegar a un público masivo. No sin antes, pasar por un proceso de blanqueamiento necesario. 


La segunda edad dorada del reggaeton y la ola underground

Los primeros años de la década fueron trascendentales para la consolidación del reggaeton como un género musical en ascenso.

En el lejano 2010 la semilla plantada por figuras de la calle, como Daddy Yankee, Don Omar y Tego Calderón, floreció en una nueva generación. Los jóvenes llegaron a revolucionar el género urbano en todo sentido, comenzando por utilizar un atuendo más estilizado, con pantalones entallados y ropa de diseñador, esto sin dejar de lado el bling bling. En ese entonces, salieron un par de discos que fueron relevantes para el movimiento: House Of Pleasures de Plan B y El Talento del Bloque de Farruko

En las calles, en especial en la Ciudad de México, surgieron éxitos como “Si No Le Contesto” de Plan B o “Web Cam” de Farruko, esto gracias a los mp3’s piratas maquilados en el barrio de Tepito.

Cabe mencionar que en aquella época el reggaeton no sonaba en las estaciones de radio y las plataformas de streaming no tenían la popularidad de hoy en día. Todo se reducía a comprar el disco en los vagones del metro, los puestos callejeros o a usar programas p2p como Ares.

Conforme pasaron los años, el reggaeton se consolidó como el género popular entre los jóvenes que habitan las periferias de las grandes urbes, dando nacimiento a un término netamente chilango: el chaka. Esta fue la conceptualización que se hizo del joven al que le gustaba el reggaeton, iba a perreos, usaba pantalones Goga, “mariconeras” Ferrari, tenis Jordan, era devoto de San Judas y se drogaba con solventes. 

Durante la mitad de la década, el “chaka” fue marginado y discriminado por las características antes mencionadas, y con ello el reggaeton también sufrió una etapa de prejuicios impuestos por una sociedad conservadora y clasista. Mientras una gran parte de la población joven estaba enajenada con el movimiento indie, los jóvenes reggaetoneros disfrutaban éxitos como “More” de Zion, Jory Boy & Ken-Y o “Juntos al Amanecer” de J Alvarez.

Es también en este punto, alrededor del año 2013, cuando un nombre sale a relucir dentro del movimiento reggaetonero mexicano: Pablito Mix. Si bien, Pablo Alejandro no fue el único DJ de reggaeton en aquel entonces, sí impuso un estilo muy particular al agregar ciertos sellos a las canciones, como el ya característico “Ay Pablito, qué rico”.

Un punto de inflexión para el reggaeton en México fue la participación de Pablito Mix en un mini documental hecho por Vice, mismo que lo llevó a trascender la frontera del barrio para llegar a las esferas gentrificadas de la cultura.

 

La creciente popularidad de Pablito, además de su participación en la fiesta del quinto aniversario de Vice en México, llevó al reggaeton a otro nivel, llegando a tocar en grandes ciudades como Nueva York y Los Ángeles, mientras que en 2014 formó parte del lineup del Vive Latino.

Otro de los esfuerzos para llevar al reggaeton a nuevos públicos fue el compilado Joseo de Oro creado por el extinto sitio Tacón de Oro. En 15 tracks, Joan Escutia y sus amigos nos mostraron un nuevo universo para perrear: algo más sucio y sacado de las alcantarillas de Iberoamérica.

En ese momento, el crecimiento del género a nivel mundial era algo innegable. En diversas ciudades comenzaron a llevarse a cabo perreos con artistas locales. En la Gran Manzana Riobamba ya ponía a perrear a los asistentes en las fiestas de Discwoman, mientras que en España el movimiento trap comenzó a tomar un camino hacia el reggaeton.

La Mafia del Amor, alter ego reggaetonero de los miembros de la PXXR GVNG, fue pionero en estos ritmos, hasta que llegaron dos de los máximos embajadores del género urbano para crear una canción que marcó un parteaguas: Rosalía y C. Tangana con “Antes de Morirme”.

 

Contrario a lo que nos tenía acostumbrado el reggaeton, “Antes de Morirme” no era la clásica canción explícita; la Rosalía y Pucho encontraron la fórmula perfecta para combinar la cachondería del género con un toque de dulzura característico del pop, ideal para sonar en las radios de todo el mundo.

Es muy probable que a partir de aquí, del año 2016, se vive un antes y un después en el reggaeton. A costa de mucho trabajo, necedad y paciencia, el género urbano comenzó a ganarse un lugar dentro de la industria musical. Personajes como EsaMiPau, maestra de ceremonias del #ViernesDePerreo en Ibero 90.9FM, fueron testigos de este crecimiento, y la también DJ nos dice: “me di cuenta que pronto iba a ser un género que a la gente le iba a gustar e iba a tener más aceptación, porque ya estaban pegando canciones de Drake y de Rihanna que tenían tintes de dancehall”.

Con todas estas batallas ganadas, el siguiente paso lógico del reggaeton era confirmar su dominio global, para ello ya venían algunos personajes que se convertirían en sus puntas de lanza. J Balvin fue uno de ellos, un artista oriundo de Medellín que ya contaba con cierta popularidad. A este colombiano se le unió un joven de nombre Maluma para encabezar la conquista del mundo con la bandera del reggaeton.


Latinos a la conquista del mainstream

Hasta el momento hemos hablado de lo que sucedió en la música hispanoamericana, pero desde antes de mitad de la década el pop ya coqueteaba con los ritmos latinos. Cómo olvidar a Drake cantando bachata con Romeo Santos en “Odio“, canción del 2014. O que tal “Sorry” de Justin Bieber en 2015 y su respectivo remix con J Balvin. La fórmula ya había sido probada con gran éxito, solo era cuestión de cocinarla más para que esta bomba por fin explotara a nivel mundial. Enero de 2017 fue el mes que vio nacer al gran fenómeno que consumó la conquista latina:Despacito“. 

Si bien, es cierto que no es una canción propiamente de reggaeton, la dupla de Luis Fonsi y Daddy Yankee llevó al género urbano a lugares nunca antes vistos. Europa y Asia vibraron y bailaron a ritmo de “Despacito”, una canción que llegó a ser el video más visto en la historia de YouTube.

Es también aquí cuando es prudente destacar que las formas de consumir música cambiaron a lo largo de la década: de los MP3 infinitos a los celulares; de las USB a las plataformas de streaming. La importancia de las redes sociales también fue un factor que hizo que el reggaeton se volviera un género viral. Es más, podríamos decir que el género urbano y el K-Pop son los grandes triunfadores de la globalización musical, misma que puso a todos los artistas a un clic de distancia.

A “Despacito” le siguieron un sinfín de hits de reggaeton que poco a poco cobraron notoriedad en la industria. En este desfile de artistas apareció Bad Bunny con el movimiento de latin trap y nos mostró el lado emo del género urbano con “Soy Peor“, un track que dejó huella en esta década.

El reggaeton se volvió tendencia. Todos querían colaborar con estos personajes que despreciaban años atrás. El pop se volvió obsoleto y como nos contó Milkman, amigo de Balvin y director creativo de sus proyectos musicales, los jóvenes ya no se sentían identificados con las letras de Aleks Syntek o Alejandro Sanz. El barco del género urbano partió y los que no se subieron se quedaron en el olvido.

Pero no todo es risa y diversión. Es verdad, el reggaeton pasó a ser blanqueado. Se le quitó ese cochambre que lo hacía sucio. Atrás quedaron esas letras que a todos espantaban por su alto contenido sexual. Hoy en día Ozuna ya no rapea sobre las calles boricuas y todo el bellaqueo del club. Ahora canta al lado de Reik la canción de una telenovela. Y no está mal, solo pasó. Fue la evolución natural.

Podemos decir que lo bueno de todo esto es que la representación importa y gracias a estos esfuerzos las puertas para la comunidad latina se abren con una mayor facilidad. Gracias a los Balvin, Farrukos y Bad Bunnys, jóvenes como Sech y Guaynaa hoy tienen un camino menos complicado que recorrer. 

En tan solo una década los latinos tomaron por asalto la industria musical para reclamar algo que desde hace tiempo les pertenecía. Esta batalla ganada es por todos aquellos que sentaron las bases del género urbano: El General, DJ Playero, DJ Nelson, Vico C, Julio Voltio, Ivy Queen y Tego Calderón. Aunque suene trillado, este movimiento es por y para la cultura latina. Para darle voz a todos los que fueron callados. Para crear una revolución perreando 

Mira aquí nuestro video “Reggaeton: Una historia del odio al amor”, con la participación de Luis de Ghetto Kids, Feli Dávalos y EsaMiPau:

Escucha aquí un playlist inspirado en este artículo y creado por nuestro querido colaborador Gerardo Mora: