Especial Slang | La muerte del gangsta rap y el triunfo del hip hop emocional

Cómo la narrativa del género más popular en Estados Unidos cambió para siempre y le abrió la puerta a la vulnerabilidad.
Jonathan Matamoros
El Especial Slang es una mirada a fondo a uno de los tantos aspectos que suceden en el contexto de la industria musical.

El 11 de septiembre de 2007 suele ser recordado como el día en que Kanye West mató al gangsta rap. Él y 50 Cent se enfrentaron, pero lejos de hacerlo con disses como Nas y Jay-Z o 2Pac y Biggie, se lo dejaron todo al público, las ventas y los números.

A primera vista, pudo parecer solo un concurso de popularidad que se hizo más grande de lo necesario gracias a la atención mediática. Pero lo cierto es que fue algo más importante y significativo, un punto de inflexión dentro del rap y el hip hop.

Desde Eminem, ningún otro rapero había dominado la escena como lo hizo 50 Cent durante la primera mitad de los años dosmil. Aunque en 2019 cueste creerlo, 12 años atrás y en este escenario en particular, Kanye era visto como el underdog que había sobreestimado su poder y estaba por recibir una paliza. Pero en realidad, pasó todo lo contrario, Graduation vendió 957 mil copias en Estados Unidos durante su primera semana, mientras que Curtis de Cent solo pudo conseguir 691 mil.

50 estaba tan seguro de que saldría victorioso, que incluso dijo que si perdía se retiraría. Y aunque no se retiró, su carrera nunca volvió a ser la misma. Cent fue la cara del gangsta rap durante los últimos años que el subgénero estuvo en la cima. Lo apuñalaron, le dispararon nueve veces y sobrevivió. Eso lo convirtió en una especie de superhéroe del hip hop y en el personaje perfecto para vender discos, revistas y todo tipo de mercancía. Pero el reinado duró poco, era evidente que el nuevo rap y el gangsta rap no podían coexistir y uno tenía que morir para que el otro pudiera prosperar.

Con Graduation llegaron los primeros indicios de cambio, pero el material más significativo fue su sucesor 808s and Heartbreak. Este LP fue polarizante, muchos lo odiaron y muchos lo amaron. Era algo normal, el cambio siempre suele ser recibido con rechazo y escepticismo. Tras años de girar en torno a la figura machista e hipermasculina del rapero promedio, venía un tipo con una gran autoestima, que no se autodefinía como gangsta y que decía que el rap podía ser más que drogas, pandillas y violencia. Kanye tenía la mira puesta en el futuro, sabía bien hacia dónde quería llevar las cosas y cómo iba llegar allí.

Sin importar lo que se piense de 808s and Heartbreak a nivel cualitativo, es importante dar crédito a West por ser uno de los primeros raperos populares en cambiar las reglas del juego al lanzar un disco con una producción minimalista, voces llenas de Auto-Tune y letras altamente emocionales. Un trabajo que muchos representantes del emo rap citarían como una influencia una década después.

Pero Kanye no estuvo solo, hubo otros dos pioneros que hicieron posible la transformación del rap: Kid Cudi y Lil Wayne. Este último fue pieza fundamental en la redefinición del vínculo entre el género y las drogas. En 2007 se filtró “I Feel Like Dying”, una canción donde el rapero habla sobre su adicción. Más allá del escándalo que el tema causó, la atención que recibió demostró que las letras sobre el consumo de drogas resonaban más con los fans del rap que aquellas que hablaban sobre venderlas. A partir de este momento, las referencias al consumo de drogas farmacéuticas como el Xanax, incrementó en las letras de rap, de acuerdo con un estudio realizado por Genius.

Por su parte, Cudi se enfocó en hablar sin tapujos de un tema muy descuidado en ese entonces, la salud mental. Al hablar de sus propios conflictos, como su lucha con la depresión, mandó un mensaje poderoso a los adolescentes que lo escuchaban: está bien ser diferente y está bien sentir que no encajas. Esos jóvenes eran los mismos que en unos años por venir se convertirían en la nueva generación de raperos.

Kid Cudi también marcó una gran diferencia musicalmente, cantando en lugar de rapear y dándole un nuevo poder a la melodía. Un estilo que se convirtió en el modelo estándar del rap mainstream durante la década de los años diez.

Fue así como la sensibilidad, la honestidad cruda y las emociones comenzaron a abrirse paso en la narrativa del rap. Con el tiempo, más raperos dejaron a un lado las letras de violencia, pandillas, pobreza, racismo, armas y drogas, y empezaron un ejercicio de introspección lleno de vulnerabilidad.

Con el inicio de la década llegó Drake, el personaje clave que ayudó a solidificar al rap sentimental como el subgénero líder de esta década en el mainstream. Después de un exitoso debut que no lo dejó del todo satisfecho, el canadiense volvió al estudio para canalizar todos sus sentimientos en Take Care. Con este disco, creó una colección de pistas con letras que eran inusuales para un disco de hip hop.

Drake tomó las riendas de lo que otros habían iniciado y lo perfeccionó de tal forma que se convirtió en una tendencia inevitable. Abrió al rap a una nueva variedad de historias, esto provocó un cambio significativo y palpable de cómo los raperos abordan ahora sus sentimientos, cómo se expresan de las mujeres y qué tan frágiles se permiten ser.

La nueva generación de raperos había elegido un bando y no era el del gangsta rap. Poco a poco, figuras como J. Cole, Wale, Future, A$AP Rocky, Mac Miller y Travis Scott comenzaron a aportar su talento a esta nueva construcción del rap. Algunas expresiones más extremas llegaron con el emo rap y actos como Lil Peep, Lil Uzi Vert, Juice WRLD y XXXTentancion. Todos ellos no hicieron sino confirmar el impacto de la tendencia que desataron Kanye West y Kid Cudi hace 10 años.

La herida que Kanye causó al gangsta rap con Graduation no le provocó una muerte rápida, fue una muerte lenta que tardó varios años en culminar, pero que fue certera.