¿Deben las disqueras y las plataformas de streaming apoyar a los abusadores?

El caso de R. Kelly vuelve a poner el tema en el centro de la discusión.
SlangFm

La semana pasada, Spotify retiró la música de R. Kelly y de XXXTentacion de sus playlists como parte de su nueva política “Conducta de odio y conducta inapropiada”, debido a que ambos artistas tienen una larga historia relacionada con el abuso sexual.

Pero Spotify no quiso censurarlos. La música de ambos músicos sigue disponible en su catálogo. Esta nueva política apuesta más bien a no hacer campañas promocionales y a no difundir las canciones de estos músicos en las listas conformadas bajo su criterio editorial.

A partir de esta decisión, destaca Consequence of Sound, una organización que trabaja en defensa de los derechos de las mujeres, UltraViolet, publicó una carta abierta en la que llama a la plataforma de streaming a que haga lo mismo con otros artistas como Chris Brown, Red Hot Chili Peppers, Nelly, Eminem, Don Henley de The Eagles y Steven Tyler de Aerosmith.

"Cada vez que un individuo famoso sigue siendo glorificado a pesar de las acusaciones de abuso, el silencio contribuye a perpetuar el problema al mostrar a los sobrevivientes de abuso sexual y violencia doméstica que no habrá consecuencias por sus actos. Esto tiene un efecto cultural mucho más allá de un artista en particular”, se lee en el documento.

De acuerdo con Vulture, al poner en la lista negra a dos artistas, Spotify ha reducido la probabilidad de que la gente escuche sus canciones. Y esto ha sido clave para ellos: no censuraron, pero tampoco están dispuestos a hacerle promoción a sus temas.

Spotify no ha aclarado por qué eligió sólo a estos dos músicos si muchos otros han sido acusados de delitos similares. En este momento sólo queda esperar a ver quiénes son los próximos artistas que se integran a esta lista negra.

Por citar algunos ejemplos de las canciones que siguen en diferentes playlists están “Mood Booster” de Miguel (quien fue acusado de tocar a una fan), las canciones de Michael Jackson y los Backstreet Boys, así como "Shower" de Becky G, tema que fue coescrito y producido por Dr. Luke. Y la lista en realidad podría ser interminable.

Mientras esto no cambie, aún con este intento por enviar un mensaje empático con las víctimas de abuso, las políticas de este tipo terminan por convertirse en una gran contradicción. Y el mensaje final parece ser: las personas que han abusado sexualmente de otras son socialmente aceptables siempre y cuando hayan escrito una canción exitosa.

Tomará tiempo y el resto de las plataformas de streaming tendrán que aceptar que deben sumarse a este tipo de esfuerzos. Hacerle publicidad a la música de los abusadores es algo que debe ser ajeno a las compañías que apuestan por impulsar el arte en el mundo.

Casos como el de R. Kelly son un primer y significativo paso en esa dirección: los medios y las compañías no pueden seguir pretendiendo que nada está pasando y que esto no resulta doloroso para las víctimas de abuso en otras partes del mundo. Los abusadores no deben ser promovidos y celebrados.

Las disqueras también tienen un gran pendiente, pues ninguna de ellas ha hecho modificaciones en las campañas de marketing en las que trabajan con abusadores. En su lugar han optado por pasar por alto sus crímenes con tal de seguir explotando la distribución, imagen y reproducción de la música de estos artistas.

Al igual que la industria, el público ha cambiado. Ahora los fans esperan que sus artistas sean más congruentes con las figuras dispuestas a entretenerlos por medio del arte. Sin embargo, destaca Vulture, si el artista no ha sido condenado legalmente por violación, y pocos lo han hecho, entonces los escuchas pueden no sentir ninguna obligación ética de dejar de consumir su música.

Pero muchos otros no necesitan respaldarse en la conclusión de un proceso judicial para reaccionar de inmediato: ante una acusación prefieren tomar en cuenta y creer a las víctimas.

Nos guste o no, y con todas las contradicciones que implica, esta es la dirección que la industria de la música está tomando: la ética ocupará cada vez más un lugar preponderante en la toma de decisiones sobre la difusión y el consumo de la misma.