El machismo y la misoginia fueron los protagonistas en el funeral de Aretha Franklin

El reverendo que ofició la ceremonia manoseó a Ariana Grande y estas fueron las reacciones.
Iraís M.

El funeral de Arethan Franklin se celebró el viernes en Detroit. Durante el evento, el reverendo que ofició el rezo tocó de manera inapropiada a la cantante Ariana Grande. Lo que hizo exactamente fue tocar y presionar con fuerza uno de sus pechos, situación que incomodó mucho a la cantante, quien no puedo evitar voltear a ver su pecho para corroborar lo que estaba pasando.
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No sólo eso. El religioso hizo una broma, también fuera de lugar, sobre su nombre: dijo que “Ariana Grande” le sonaba a una opción en el menú de Taco Bell. Esta actitud irrespetuosa provocó el enojo de mucha gente en redes sociales. Y como casi todas las discusiones que se dan en ese universo, las posturas maniqueas y cargadas de misoginia en torno a lo ocurrido fueron las predominantes.

Quienes criticaron la manera como el reverendo tocó a Ariana Grande y las bromas sobre su nombre acompañaron sus comentarios con el hashtag #RespectAriana, que se volvió tendencia mundial durante varias horas el fin de semana.

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No nos queda duda: se trató de un error y de algo inaceptable. El mismo religioso lo reconoció horas después, cuando se disculpó con la cantante por lo ocurrido. “Nunca sería mi intención tocar el pecho de ninguna mujer. No sé, supongo que puse mi brazo alrededor de ella. Quizás me pasé de la raya, tal vez era demasiado amigable o familiar, pero nuevamente, me disculpo”, dijo a AP.

Sin embargo, las cosas no son tan simples cuando la protagonista de una situación polémica en internet es una mujer. Así como hubo quienes expresaron su desconcierto ante el toqueteo abusivo del religioso, no faltaron quienes culparon a Ariana Grande por lo ocurrido. Entre sus argumentos estaba su vestido, “demasiado corto e inapropiado para un funeral”, por lo que le recriminaron la falta de “clase y buen gusto” en la elección de su ropa.

Los comentarios reprobatorios señalaron también el hecho de que la cantante llevó a su pareja, Pete Davidson, al funeral. Se trató de una muestra más de la misoginia predominante, esta idea tan arraigada en la sociedad sobre el cuerpo y las decisiones individuales de las mujeres: no les pertenecen a ellas, sino a alguien más, a una especie de inquisión cuyas reglas, mandatos y advertencias generales indican cómo debe comportarse una mujer en cualquier situación.

Al reverendo no le quedó más que ofrecer una disculpa que sonó sincera, “abracé a todas las artistas mujeres y los artistas hombres. Les estreché la mano y los abracé. De eso se trata todo en la iglesia. Todo tiene que ver con el amor. Lo último que hubiera querido es distraer la atención de lo principal: rendir un tributo a Aretha Franklin”, añadió.

Lamentablemente, esa no fue la única situación que distrajo la atención durante la ceremonia. Algo muy comentado en redes fue la actitud de Bill Clinton durante la interpretación de la cantante, quien se veía muy animado al tenerla enfrente. Hubo quienes señalaron que al expresidente se le escaparon algunas miradas lascivas. Ante esto, una vez más, no faltaron quienes dijeron que el causante de toda esta situación era el vestido corto de Ariana.

Incluso algunos de los asistentes, como el cantautor de R&B Smokey Robinson, y buen amigo de Franklin, comentaron en los medios que pensaban que la elección del vestido de Ariana Grande había sido inapropiada.
Aretha Franklin