El rockero argentino Pity Álvarez podría pasar 25 años en la cárcel

El músico será procesado por el delito de homicidio agravado con arma de fuego.
SlangFm

El rockero argentino Pity Álvarez, ex vocalista de Viejas Locas e Intoxicados, se entregó a la policía el 13 de julio, luego de confesarse culpable del asesinato de Cristian Díaz, ocurrido en la madrugada del 12 de julio.

"Le disparé, lo maté. Fue entre él y yo. Cualquier animal habría hecho lo mismo", dijo Álvarez a los periodistas que lo esperaban en la estación de policía del barrio de Villa Lugano, en Buenos Aires, donde se presentó.

De acuerdo con el diario argentino Clarín, una noche antes del crimen, Pity fue a casa de su novia y acordaron ir al médico. La mamá de Agustina, su pareja, relató al diario que Pity estaba contento, tenían cita con el doctor a las 6 de la mañana. Ella le marcó un poco antes para quedar de verse y dijo que lo notó muy bien, jamás se habría imaginado ese final.

Después de dar su versión de los hechos, Pity fue arrestado y transferido para quedar bajo custodia en el pabellón psiquiátrico del penal de Ezeiza, la prisión más grande de Argentina que brinda asistencia para los casos de abuso de sustancias.

La noche del crimen
La versión de la policía detalla que, después de una acalorada discusión con Díaz, Álvarez le disparó varias veces y huyó de la escena en coche. Para dar seguimiento al caso, las cámaras de seguridad alrededor de la escena fueron revisadas.

La policía encontró el cadáver después de recibir una llamada en la que alguien avisó que se estaban oyendo disparos. Después de recabar las versiones de los testigos, la policía informó que, durante la discusión, Díaz golpeó con la cabeza a Álvarez, quien tomó represalias al dispararle cuatro veces, para después huir hacia la carretera. En la escena del crimen, la policía encontró una pistola con varias fundas en una alcantarilla cercana.

La defensa de Álvarez
Billboard destaca que la confirmación del crimen que Álvarez dio a los reporteros no tiene valor legal debido a que fue hecha ante las autoridades judiciales. "No estoy aquí para declarar, estoy aquí para decir lo que sucedió. Lo maté, porque si no, me habría matado. Creo que soy inocente", dijo.

A la semana siguiente de los hechos, el abogado Sebastián Queijeiro aclaró que había renunciado a hacerse cargo de la defensa de Pity, después de haber tenido desacuerdos con el músico. Aun así, fue a visitarlo al penal.

“Lo fui a ver como un amigo. No está en condiciones de decidir, no está en estado para definir nada. Tiene una abstinencia muy grande y mucha tristeza. Va a seguir con el defensor público, me traje una lista de pedidos que me hizo, de cosas que necesita, pero ya no soy su abogado”, dijo.

“No es mía la decisión, es de él, no quiere hablar. Tiene una negación muy grande con el tema. Estuve con él en una salita y caminaba, tenía como una picazón en todo el cuerpo. Transpiraba, está contenido pero tiene un cuadro propio de una persona que consume drogas fuertes desde hace 30 años”, señaló a El Clarín.

El argumento de haber actuado en defensa legítima
El magistrado que procesó con prisión preventiva a Álvarez dijo que, independientemente del consumo de drogas, este podía comprender lo que hacía, por lo que pudo dirigir sus acciones conforme a esa comprensión. De este modo, será procesado por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego.

El argumento de haber actuado en legítima defensa quedó descartado cuando los testigos dijeron que nunca vieron que la víctima sostuviera un arma punzocortante, como se había asegurado.

Además, el juez señaló que “la reacción intempestiva del imputado, efectuando contra la víctima un disparo directamente al rostro, para luego rematarlo en el piso con otros tres tiros más hacia la misma zona corporal, está lejos de considerarse una defensa legítima, racional y consecuente con lo que estaba sucediendo en aquel sitio".

Pity Álvarez había tenido varios problema con la autoridad: alguna vez amenazó a la mamá de uno de sus fans, e hirió a su manager. Un par de veces fue detenido por portar armas de fuego sin un permiso. Sus vecinos contaron que los disparos eran algo común de Pity, que se ponía a lanzarlos desde su departamento. Ellos dicen que le perdonaban este tipo de cosas porque Lugano (donde vivía) es un barrio rockero y él era un ídolo que siempre quiso vivir ahí.

Una vez que ha sido procesado, el cantante puede ser condenado a una pena de 10 a 25 años de cárcel.