¿Sabías que el streaming ha tenido un impacto negativo en el medio ambiente?

Malas noticias para quienes creían que era una opción más amigable con el planeta.
Natalia Ríos
Foto: Shutterstock.

Un estudio reciente publicado por la Universidad de Glasgow reveló que el consumo de la música en streaming no ha contribuido a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) generadas por la industria musical. Al contrario: la transmisión y el consumo de archivos en este formato ha tenido un impacto negativo en el medio ambiente.

Por contradictorio que parezca, el estudio sobre el impacto medioambiental del consumo musical demostró que la disminución de la popularidad de los formatos de música física y el aumento del streaming son los cambios que explican estas tendencias poco favorables. Y es que las plataformas digitales han hecho que el consumo de música haya alcanzado un nivel sin precedentes.

El equipo de investigadores explicó que, por un lado, la producción de plástico utilizada para empaquetar vinilos, casetes y CDs se ha reducido drásticamente en Estados Unidos. En 1977, año en que las ventas alcanzaron un máximo histórico, la industria musical usó 58 millones de kilos de plástico, mientras que en el 2000, cuando se dio un pico de ventas de CD, la industria usó 61 millones de kilos de plástico.

En años recientes, después de la explosión del streaming, la cantidad de plásticos se redujo a 8 millones de kilos, pero esto no se tradujo en una menor cantidad de gases de efecto invernadero.

Los investigadores descubrieron que la generación de electricidad para almacenar y transmitir archivos de audio ha generado un impacto muy negativo, en especial porque la cantidad de gente que hoy consume música en este formato es muy superior a la que alguna vez llegó a consumir formatos físicos.

De igual forma, el número de personas dispuestas a pagar una cantidad mínima para contar con los servicios Premium de las plataformas de streaming es, por mucho, superior a la que alguna vez estuvo dispuesta a pagar por un CD o un vinilo.

El estudio señala que en 1977, el consumo de música generó 140 millones de kilos de GEI, mientras que en 1988 se generaron 136 millones de kilos, 157 millones en 2000 y, para 2016, las emisiones de GEI relacionadas con el almacenamiento y transmisión de archivos de música digital se estimó en 350 millones de kilos tan sólo en Estados Unidos.