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Por qué los Grammy no le dan a la electrónica el lugar que merece

Platicamos con Luis "Bishop", coordinador de Música Electrónica en SAE Institute México, quien nos dio un panorama del género como un fenómeno de masas.
SlangFm

La 61 edición de los premios Grammy se celebrará el 10 de febrero en Los Angeles. Como cada año, y conforme se acerca la fecha de la premiación más importante de la industria de la música, en meses recientes han surgido una serie de preguntas y planteamientos críticos sobre la manera como la Academia se ha desempeñado en su misión de reconocer a los creativos más sobresalientes de la música popular.

Y aunque es cierto que durante décadas el comité del Grammy estuvo conformado en su mayoría por ancianitos blancos, cuyas preferencias respondían a las fórmulas más comerciales y predecibles, también se debe reconocer que, en los últimos años, en especial desde los noventa, la Academia se ha mostrado mucho más dispuesta a enmendar sus omisiones.

Uno de los casos más significativos se dio en 1989, cuando, en su edición 31, los premios Grammy otorgaron por primera vez un reconocimiento a lo más destacado del hip hop. La creación de la categoría fue muy bien recibida en la industria, pero no estuvo ajena a la controversia, pues se le pidió a los nominados que asistieran a una ceremonia previa a la transmisión oficial del evento.

Fue una decisión que puso a muchos artistas del género en una disyuntiva: celebrar la inclusión de la categoría “Hip Hop” en los Grammy, o mostrarse inconformes ante el hecho de que no se televisaría.

Para Will Smith (The Fresh Prince) y Jazzy Jeff, quienes estaban nominados por “Parents Just Don’t Understand” (ellos se llevaron el premio), la inclusión de la categoría “Hip Hop” no era suficiente: su entrega debía ser televisada para que el mundo se enterara de la relevancia y el alcance del género. La protesta de los nominados ―aunado al llamado de Russell Simmons y de Def Jam Records a boicotear la premiación― logró su cometido: al año siguiente el hip hop fue uno de los premios entregados en la ceremonia transmitida a todo el planeta.

De forma paralela, en años recientes la Academia ha hecho numerosos ajustes con el propósito de ser más incluyente, justa y equitativa. Sus miembros se han dado a la tarea de modificar criterios para incluir más categorías y evitar sesgos de género o raciales. En octubre pasado, por ejemplo, anunció que había invitado a más de 900 personas de la industria a ser miembros votantes, con tal de fortalecer la diversidad de la premiación.
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¿Por qué la electrónica sigue estando relegada?

En este contexto, resulta inevitable preguntarse por qué a 60 años de su creación, el Grammy sigue sin darle a la electrónica el lugar que merece. Por un lado, la inclusión de la categoría a lo mejor del género no se dio sino hasta 2005. Y desde entonces el premio se entrega en un evento ajeno al que se transmite por televisión.

¿Por qué la exclusión? Earmilk lanzó la pregunta y planteó dos posibles respuestas: la falta de convicción de los artistas de la electrónica para exigir que la categoría forme parte del evento principal, y los criterios obsoletos de la Academia para medir la relevancia de un género dentro de la industria. Uno de ellos, por ejemplo, es su tiempo de transmisión en radio, en el que la electrónica está en desventaja, pues en Estados Unidos solo hay cinco estaciones de radio dedicadas a transmitir música electrónica de forma exclusiva.

Lo que resulta innegable es que la electrónica se volvió un fenómeno masivo desde hace más de 25 años. “Su expansión vino en los noventa en la escena rave mundial, cuando se hacían fiestas al aire libre o en bodegas, donde se reunían miles de personas que compartían el gusto por este tipo de música. Antes había muchas otras bandas, como Depeche Mode, que eran muy exitosas, pero fue hasta entonces que el género se expandió a fiestas o eventos masivos”, señala Luis “Bishop” Murillo, coordinador de Música Electrónica en SAE Institute México.
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A pesar de esto, hay quienes siguen viendo a la electrónica como un género menor, en el que abundan DJs que sólo dan clic a su computadora. Sobre este punto, Bishop comenta: “Al democratizar la tecnología para que más gente pudiera hacer música, el objetivo de quienes la crearon era vender más. Entonces, a muchos de quienes la compran no les importa profesionalizarse; al ser fácil, hay muchos engaña bobos que se hacen pasar por DJs. Es decir, las herramientas han hecho todo más fácil, pero menos responsable. El DJ es una pieza muy importante dentro del género, desafortunadamente muchos solo hacen clic en su computadora”.

Para hacer contrapeso a este tipo de prejuicios, Bishop subraya la importancia de estudiar, investigar, buscar raíces y orígenes de la electrónica, pues de esta manera es posible ver que no se trata de algo hecho de un día para otro, sino más bien es un género respaldado por un conocimiento muy amplio.

Y si los intérpretes más populares de la electrónica no se han empeñado en que el Grammy le abra un espacio a su premiación oficial, tal vez se debe a que los DJs, productores y demás creativos exitosos nunca lo han visto como una plataforma para impulsar sus carreras. De hecho, resulta por demás sintomático que uno de los DJs mejor pagados del mundo sea Marshmello, un artista que prefiere mantenerse en el anonimato llevando siempre una máscara.

“Los Grammy no representan lo que a mí me gusta en la música. Mucha de la música busca tener un reconocimiento, entonces, quienes se dedican a hacerla, tienen precisamente ese objetivo. Por otro lado, es muy bueno que la Academia haya incluido esa categoría, pues un Grammy puede ser un gran escalón en la carrera de un músico o un productor, pero sus criterios responden a un mercado y a una industria hegemónica”, destaca Bishop sobre este aspecto.

A pesar de su desconfianza en los premios, Bishop destaca que en la electrónica hay muchos otros reconocimientos a los que sus intérpretes le dan más importancia, desde los premios organizados por la revista británica DJ Mag, los Pioneer o los prestigiosos Qwartz Electronic Music Awards.
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Si la Academia quiere seguir ignorando a la electrónica, es algo que no impedirá que el género se convierta en una industria de 9 mil millones de dólares para 2020, según una proyección presentada en un informe de IMS Bussiness. A la par, su influencia en la música pop actual seguirá creciendo de manera importante, y su presencia en las listas de Billboard Hot 100 seguirá siendo cada vez más evidente.

Entonces, ¿en realidad la electrónica no necesita tener ese lugar en los Grammy?

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